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domingo, 30 de junio de 2013

Cuando el Deseo de Superación Provoca Frustración

Autor: Sanaa Vanessa Saab Saab
Cuando el deseo de superación nos provoca frustración estamos en el punto exacto en que hemos dejado de aceptarnos. Pero nada está perdido, recuerdo haber leído en Maximízate de Bob Mandel que para llegar a la auto-aceptación, antes hemos tenido que pasar por un punto crítico en nuestras vidas.  Todos hemos pasado por una crisis existencial por lo menos una vez. No nos aceptamos a nosotros mismos ni nuestra realidad y las metas que hemos obtenido son insuficientes. Deseamos hacer algo que cambie nuestra realidad ¡ya! La impotencia y la frustración pueden llevarnos a una estancada depresión o a tomar una decisión impulsiva. Es momento de despertar al adulto sabio que vive en nosotros para mirarnos con comprensión y apreciar quiénes somos, cómo hemos llegado a donde estamos hoy y valorar los errores que nos han dejado grandes lecciones; a dejar de compararnos con los demás y mostrarnos uno a uno nuestros logros, sean éstos muchos o pocos.


Así como también Donald Trump nos muestra otra cara de la moneda en relación a la frustración: "Si te sientes frustrado hay dos formas de ver la situación: La frustración puede significar que quizá tienes demasiadas expectativas, o puede ser un indicio de que tú sabes que podrías y deberías estar haciendo algo más. Usa la frustración como un motivador." La clave de la frustración es hacer algo bueno con ella, usarla en favor de lo que tú sientes que requieres para ser feliz. Somos seres ilimitados con el poder de cambiar nuestra vida si nos enfocamos y actuamos en resonancia con nuestra vocación y de forma efectiva. Pero sobretodo, somos capaces de hacerlo desde la paz, con respeto a sí mismos y disfrutando del proceso.

Un día a la vez…

Por: Sanaa Vanessa Saab Saab
Twitter:@Vanessa_Saab

miércoles, 20 de febrero de 2013

Lo que el otro tiene de mi

Muchas veces hablamos, nos quejamos, criticamos, nos molestamos con lo que dicen y hacen los demás, con su manera de ser, de pensar y de actuar. ¿Cuántas veces hemos expresado con rabia e irritación ¡Es que no l@ soporto!? Seguro que innumerables veces...

Pues esa intolerancia proveniente del ego, que nos hace creer que somos diferentes y que tenemos la perspectiva acertada de las cosas, aparte de poner distancia entre nosotros y los que nos rodean, no nos permite ver que hay algo más en esa acción que nos molesta. Si, solemos ser impertinentes y obstinados, pero si somos capaces de detenernos a ver en nuestro interior hallaremos que en esa actitud hay algo que nos pertenece, algo que no es tan "del otro" y si "más mío" Resulta que todo lo que acontece en nuestro entorno es reflejo de lo que acontece en nuestro mundo interno. Si sentimos que todo el mundo nos critica, debemos chequear cuál es la visión que tengo de mi, mi sentido auto crítico; lo que también tiene que ver con mi autoestima. Si me molesta que varias personas se dirijan a mi de manera prepotente, debo echar la vista atrás y fijarme cuántas veces he tomado esa actitud con otras personas. Veremos que no somos muy diferentes y que por lo menos una vez en la vida (por la medida baja) hemos actuado de la misma forma, así como también debemos tener cuidado en cómo nos estamos tratando primeramente a nosotros. La vida es un boomerang y no hay culpables en esto, como he aprendido de Anaiz y Walter, somos inocentes por no saber hacerlo de otra forma, pero una vez conscientes de ello podemos detectar y detener toda conducta tóxica.

Ahora quiero compartir un ejercicio que he llevado a cabo por recomendaciones de expertos: De cada persona con la que nos relacionemos en esta semana, vamos a tomar lo que éste nos esté mostrando de nosotros mismos y los invito a que cada uno de ustedes comparta lo que éste les hizo experimentar, cualquier cambio o satisfacción.

Por Sanaa Vanessa Saab
@Vanessa_Saab

lunes, 12 de noviembre de 2012

AGUA VIEJA, AGUA NUEVA


AGUA VIEJA, AGUA NUEVA
Sus piernas ya no reaccionan a su voluntad, sus manos son cada vez menos efectivas, hasta las palabras a veces las pronuncia con dificultad. De vez en cuando pierde la paciencia con quienes la cuidan, pero dice: "comprendo que para ellas tampoco es fácil, entonces acepto sus cuidados con el amor que me los dan, aunque yo lo hubiera hecho diferente, y sigo adelante".
Mirarla a los ojos es reconocer un alma pura que ama y a la vez te interpela desde la más absoluta esencia de bondad y te hace pensar ¿será que estoy dando el máximo? Tiene muchos años experimentando el agotamiento de su cuerpo físico, debido a una enfermedad que la incapacita a tal punto que ya tiene varios años en silla de ruedas.
Cuentan que no paraba nunca, ayudaba a todo el que podía, daba la vida en cada favor, corría, iba y venía para hacer de este mundo un lugar mejor. Lo maravilloso es que desde su silla, gracias a las comunicaciones telefónicas y virtuales continúa entregándolo todo por el otro.
Lo más impactante de su mujerabilidad es su forma de enfrentar los retos. "Si tenemos el vaso lleno y deseamos agregarle agua nueva, esta se desbordará y todo lo nuevo se desperdiciará; significa que, aunque nos duela, tenemos que desocupar el vaso del agua vieja. ¡Sí! Tenemos que botar el agua, limpiar el vaso y prepararlo para que pueda recibir un nuevo líquido, límpido y brillante. Solo así podremos asegurar que estamos comenzando de verdad algo nuevo y hermoso".
Quedé petrificada ante la sabiduría de su planteamiento. Ya es común lo del vaso medio lleno o medio vacío, pero vaciarlo, recomenzar y que todo eso sea por Amor concreto al otro, es algo que no solo nosotras sino todos deberíamos aprender para hacer de nuestros encuentros, relaciones y vidas, historias trascendentes que de verdad valgan la pena.

Fuente: http://www.inspirulina.com/agua-vieja-agua-nueva.html

AMARÁS A TU ENEMIGO COMO A TI MISMO


    AMARÁS A TU ENEMIGO COMO A TI MISMO
    Hace unos días, una lectora de Inspirulina decía en un comentario del sitio web, que es importante poder transmitir el propio crecimiento interior con quienes nos rodean, sobre todo los seres queridos. Efectivamente, estar bien y en armonía con uno mismo es fundamental para poder transmitirlo a nuestro entorno, incluyendo sin dudas a los seres queridos.
    Ahora, el gran desafío, yo creo, consiste en también poder transmitir ese estado de armonía interior, esa buena vibración o energía positiva, a los seres no queridos. Es decir, a fin de cuentas todos somos capaces, en mayor o menor medida, de tener buenos pensamientos y sentimientos con las personas por las que sentimos afecto y cariño (incluso cuando ellos también son los primeros en recibir las malas ondas cuando estamos mal).
    hoja_corazon
    Lo difícil, entonces, es desear el bienestar de seres que están más allá de nuestro círculo afectivo normal. Por ejemplo, un enemigo acérrimo de toda la vida, o un miembro de la familia con el que tuvimos un desencuentro pasado o, simplemente, el automovilista que esta mañana nos bloqueó el paso en frente al semáforo.

    Puede que alguien pregunte, ¿cuál es para mí el beneficio al hacer esto? Pues, muchos y grandes. Para empezar, si uno está en paz con lo externo y no genera situaciones de odio ni conflicto, también poseerá mayor calma interior. Luego, si uno transmite buenas energías, aunque sólo sea en un plano sutil y no-verbal, está generando un entorno más sano que beneficia a todos, incluidos nosotros. Asimismo, el ‘forzar’ estos pensamientos positivos tiene un efecto purificador en uno mismo, ya que deja la propia mente vacía de negatividad.
    Siguiente, ya fue Gandhi quien dijo y dejó claro que ‘el ojo por ojo dejará al mundo ciego’, por lo que enviar buenos sentimientos hacia el prójimo siempre favorece la convivencia colectiva. Por otro lado, si nos atenemos al karma, la ley cósmica de causa y efecto, mientras más buenas intenciones tengamos con los demás, más retribuciones positivas obtendremos. Con otras palabras, el Señor Jesucristo, entre muchos otros, enseñó lo mismo: “Todo cuanto deseéis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos” (Mt. 7, 12).
    A este respecto, el budismo enseña un tipo de meditación llamada de la ‘amorosa bondad’, que consiste en desarrollar de forma consciente y activa corrientes de amor hacia uno mismo, hacia los seres queridos y, también, hacia aquellos que nos resultan indiferentes e, incluso, aquellos que no nos agradan.
    Personalmente, me parece una práctica muy profunda y muy útil. Amarse a uno mismo de forma correcta puede ser difícil, pero amar a los que no nos caen bien o nos han herido de alguna forma, es de valientes. Requiere una dosis de coraje interior, de apertura mental y de compasión, el estar dispuestos a compartir nuestros pensamientos de amorosa bondad con todos los seres que, en principio, no nos importan, o ni conocemos o, ya fue dicho, nos desagradan.
    meditando_parque
    En este sentido, la filosofía de la India contiene un famosomantra que reza:

    Loka samastah sukhino bhavantu
    Su traducción básica es, “Que todos los seres del mundo sean felices”.
    Esta idea de bienestar universal trasciende los seres humanos y realmente se refiere a todos los seres vivos, ampliándose mucho más allá, por supuesto, de nuestros seres queridos o de los niños desnutridos del tercer mundo, que en todos despiertan compasión.
    La mayoría de nosotros siempre decimos que deseamos un mundo mejor y que queremos crecer como personas. El amor consciente y activo hacia aquellos que no nos gustan es, entonces, un cambio de patrón mental radical que pone a verdadera prueba cuán profundas son esas buenas intenciones.

    Fuente: http://www.inspirulina.com/amaras-a-tu-enemigo-como-a-ti-mismo.html

    domingo, 11 de noviembre de 2012

    LO QUE QUIERO Y LO QUE NECESITO


    LO QUE QUIERO Y LO QUE NECESITO
    Una amiga me dijo: “No se me da lo que quiero. Siempre me resulta otra cosa, pero no lo que quiero”. “Se te dará lo que necesitas”, le dije sin estar demasiado consciente de lo que le estaba expresando. Pero me quedé pensando en esa respuesta y les comparto lo que reflexioné.
    Si la vida (Dios, la divinidad, el universo) obra con perfección, no podemos dudar que estamos siempre recibiendo lo que necesitamos. Lo que queremos, en cambio, suele ser un pedido desde nuestro ego para lidiar con algún miedo, el que supuestamente perderá fuerzas cuando ocurra aquello que queremos.
    Por lo tanto, cuando lo que quiero no llega es porque realmente no lo necesito. O lo que necesito, es justamente no tenerlo, porque así podre elaborar mas conscientemente el miedo que tengo que trabajar.
    Para  ponerlo en claro: Lo que no tenemos, es lo que no necesitamos. Y lo que necesitamos, nunca nos faltará ni lo perderemos.
     Ahora, podemos estar en paz.

    Fuente: http://www.inspirulina.com/lo-que-quiero-y-lo-que-necesito.html

    viernes, 9 de noviembre de 2012

    DE ESAS MALAS MUJERES A LAS QUE LES DEBEMOS TANTO


    DE ESAS MALAS MUJERES A LAS QUE LES DEBEMOS TANTO
    En estos días observaba de lejos una de esas épicas peleas entre la mujer "legal" y la "otra". La "legal" se dedicaba a difamar a la "otra" de todas las maneras posibles y por todas las vías disponibles acusándola de meretriz, rompe hogares y de haberle sonsacado a su pareja.
    Como esa pelea he visto un montón a lo largo de mi vida y siempre tengo el gusanillo de preguntarle a la "legal": ¿de verdad crees que la "otra" te sonsacó al marido? ¿en serio?
    Aspiraría a que la respuesta fuera un No rotundo pero asombrosamente la mayoría de las veces escucho a las mujeres muy convencidas del poder seductor de la otra quien logró con artimañas terribles, dignas de una bruja de las peores y merecedoras del castigo de la Inquisición, hacer que su pobre hombrecito cediera a sus ataques.
    Sinceramente y siendo honestas señoras, déjenme decirles que están en un terrible error, un tremendo error, un gigantesco error: ningún hombre se lo lleva otra, se van por sus propios pies sin más ni más.
    No existe ese poder mágico y oscuro que logre que una mujer obligue a un hombre en contra de su voluntad a compartir su cama ni mucho menos a responderle fisiológicamente a sus requerimientos amorosos, no una sino varias veces seguidas.
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    No hay ningún artilugio mágico que produzca el efecto por el cual un hombre enamorado llame a otra mujer que no es la suya para salir y disfrute de la salidita, los vinitos, los besitos y demás yerbas aromáticas con un profundo sentimiento de culpa que oculta muy bien.

    No hay la posibilidad de que su pareja haya sido tentado así como Adán en el paraíso terrenal por Eva y la manzana y él sumiso haya aceptado su destino cumpliendo alguna escritura ancestral.
    No es prueba de ese poder de seducción el hecho de que su pareja se hinque a sus pies y le diga: perdón mi amor, ella me manipuló porque todos sabemos que un hombre primero acepta que es un monigote a que es un infiel.
    No amigas, para nada. Lo único que es total y completamente cierto en todos los casos es que nos encontramos con un especímen del sexo masculino con una "pequeña" incapacidad para enfrentar sus relaciones maduramente. Así de simple como una caraota es la explicación.
    En mi vida me ha tocado estar casualmente en los dos lados de la moneda y con el mismo ser (digno de laboratorio). Cuando lo conocí, me encantó, me conquistó para luego enterarme de que había otra que "era buena pero no llenaba sus expectativas, no lo hacía sentir igual y blablablabla", cosa que creí y esperé a que se diera el desenlace a mi favor.
    Pasó el tiempo y al fin, era para mí sola, el Nirvana. Ibamos, veníamos, éramos tan felices que dábamos casi asco. Hablamos de matrimonio y demás y nos separamos entonces por cosas de trabajo. Al principio, cartas y llamadas todos los días, luego cada tres, luego una vez a la semana y luego... empezó a olerme mal todo.
    Una visita, dos visitas y a la tercera ya había actitudes sospechosas. Para hacer el cuento corto, un fin de año a medianoche me dijo: en un rato nos vemos y en un mes me enteré que se estaba casando. Listo, yo había ocupado el lugar de la otra en esta oportunidad.
    Lloré, chillé, me despeché, salí con el tipo más bello que se me atravesó aunque no me gustara mucho porque necesitaba sacarme esa espina pero extrañamente, no sentía nada hacia la "otra" que me había "quitado" aquella tremenda joya.
    Partiendo del hecho de que no me podía quejar mucho (yo había sido ella antes) empecé a ponerme en su lugar y me di cuenta que tenía muy poco que ver realmente en lo que había pasado. Solo había jugado un papel en un momento pero, aunque hubiera deseado con alevosía quitármelo ya él había comenzado su camino de salida cuando puso los ojos en ella.
    Entendí que lo que había fallado no era mi habilidad para retenerlo ni había triunfado la de ella para conquistarlo, lo único que no servía era él como hombre fiel a sus compromisos, con moral, con respeto por los seres con los que compartía, como ser humano maduro que enfrenta sus realidades y asume las consecuencias.
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    A partir de ese momento comencé hasta a sentir un poquito de lástima por ella, ya que lo que había ganado realmente no era el mejor de los premios y cuidado, era un castigo a la larga y yo, afortunadamente me había librado para siempre de alguien que no valía ni un suspiro y se lo debía todo a ella.

    Así que amigas, cada vez que su hombre, pareja, peor es nada se vaya con otra, no pierda su tiempo ni bilis en la otra, no señor. Dele las gracias por el favor que le hace al desenmascarar al individuo que tiene al lado, por mostrarle sus grandes fallas, por hacerle ver que su voluntad y su decisión de amar y compartir no funcionan.
    Si se topa con aquellas que son tan inocentes como usted, no la atormente. Hágale la maleta real y emocional al saliente y mándelo con lacito y todo a la calle que es donde debe estar. A la otra le tocará recoger esa perla y dormir todos los días con el temor de cambiar de rol en el momento menos pensado.
    Si le toca una de aquellas que se jacta de haberle quitado esa "maravilla apocalíptica", tómese su tiempo, hágale la lista de sus defectos y manías, llévele la ropa sucia de una para que empiece a demostrarle su amor y a vivir ese triunfo desde adentro.
    Y usted mi querida amiga, pase la página. Llame a sus mejores amigas, esas que le levantan el ego, le impiden rebajarse y la obligan a mirar al frente con valor y se toma tres botellas de vino, le lanza dardos a la foto del infeliz y brinda porque usted está dando un paso al frente con una carga menos y un poco más de autoestima y no le hace falta insultar a nadie porque sabe que si alguien ganó en este juego, es usted.

    Fuente: http://www.inspirulina.com/de-esas-malas-mujeres-a-las-que-les-debemos-tanto.html

    sábado, 3 de noviembre de 2012

    ACEPTAR EL KARMA PARA TRANSMUTARLO


    En una página de Facebook llamada "Armonizando los Sentidos (Expansión y Despertar de la Conciencia)" especialistas en la materia explican: 
    "¿Que significa Karma? Es una palabra derivada del sánscrito que se traduce como "acción".
    Es la ley de causa y efecto en acción, es decir es la ley que establece que nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias son sus efectos.
    LA ACEPTACION DEL KARMA:

Que significa Karma? Es una palabra derivada del sánscrito que se traduce como "acción".
Es la ley de causa y efecto en acción, es decir es la ley que establece que nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias son sus efectos.

El karma o ley de causa y efecto, corresponde a la responsabilidad que nos cabe, por actos que hemos cometido en las vidas pasadas y en la vida presente. Indudablemente, estoy aludiendo a todos los actos que han tenido una connotación negativa o perjudicial, con respecto a la integridad física, psicológica y espiritual de nuestros pares. Y, por otra parte, los daños que hemos ocasionado al planeta, a la flora y a la fauna.

El Karma también representa a la "Justicia Celestial" ejercida por un Tribunal que se encargaría de impartir la Justicia Divina por nuestras acciones.
Cuando nuestras acciones dañan a otros, eso mismo que sembramos recogemos, es decir, si sembramos dolor el mismo dolor obtendremos, porque con la misma vara con que medimos a otros seremos medidos.
De nada vale querer escapar de esta ley porque es inmutable y el efecto o consecuencia que debemos padecer en el presente es proporcional a nuestras acciones pasadas.

Es por eso que para escapar de estas consecuencias tenemos que asumir nuestra responsabilidad en las situaciones que estamos atravesando en el presente, ya sea un gran dolor o sufrimiento, adversidades, pérdidas de toda índole y sobre todo cuando somos protagonistas de una serie continua de acontecimientos que se repiten invariablemente como una regla o norma que no nos permite avanzar y discurrir con libertad en ciertos aspectos de nuestras vidas.
Eso es karma por nuestras acciones pasadas, ya sea que crean o no en vidas anteriores, el karma como deuda pendiente permite explicar la causa de tanto sufrimiento cuando no hay acciones que provoquen esas consecuencias.

La forma de trascender el sufrimiento (karma) es aceptándolo y comprendiendo que para liberarnos debemos ser concientes de nuestras acciones pasadas y no quejarnos ni blasfemar para poder atraer con buenas acciones en el presente una vida próspera y colmada de bendiciones.

    El karma o ley de causa y efecto, corresponde a la responsabilidad que nos cabe, por actos que hemos cometido en las vidas pasadas y en la vida presente. Indudablemente, estoy aludiendo a todos los actos que han tenido una connotación negativa o perjudicial, con respecto a la integridad física, psicológica y espiritual de nuestros pares. Y, por otra parte, los daños que hemos ocasionado al planeta, a la flora y a la fauna.

    El Karma también representa a la "Justicia Celestial" ejercida por un Tribunal que se encargaría de impartir la Justicia Divina por nuestras acciones.
    Cuando nuestras acciones dañan a otros, eso mismo que sembramos recogemos, es decir, si sembramos dolor el mismo dolor obtendremos, porque con la misma vara con que medimos a otros seremos medidos.
    De nada vale querer escapar de esta ley porque es inmutable y el efecto o consecuencia que debemos padecer en el presente es proporcional a nuestras acciones pasadas.

    Es por eso que para escapar de estas consecuencias tenemos que asumir nuestra responsabilidad en las situaciones que estamos atravesando en el presente, ya sea un gran dolor o sufrimiento, adversidades, pérdidas de toda índole y sobre todo cuando somos protagonistas de una serie continua de acontecimientos que se repiten invariablemente como una regla o norma que no nos permite avanzar y discurrir con libertad en ciertos aspectos de nuestras vidas.
    Eso es karma por nuestras acciones pasadas, ya sea que crean o no en vidas anteriores, el karma como deuda pendiente permite explicar la causa de tanto sufrimiento cuando no hay acciones que provoquen esas consecuencias.

    La forma de trascender el sufrimiento (karma) es aceptándolo y comprendiendo que para liberarnos debemos ser concientes de nuestras acciones pasadas y no quejarnos ni blasfemar para poder atraer con buenas acciones en el presente una vida próspera y colmada de bendiciones."

    Yo agrego: No sólo "con respecto a la integridad física, psicológica y espiritual de nuestros pares y los daños que hemos ocasionado al planeta..." Sino que también se constituyen karmas cuando lo que le damos a la vida es negativo: Cuando vivimos reclamándole nuestra historia, dolores e inconformidades, cuando vivimos en depresión, sufrimiento, desprecio y amargura también sembramos eso en nuestra vida y en consecuencia cosecharemos lo mismo.

    ¿Por qué tenemos el pensamiento de que es la vida la que nos tiene que dar, cuando toda relación se basa en la reciprocidad? La vida es un instrumento que DIOS nos da para crecer y ya con tenerla es más que suficiente -claro que debemos abrirnos a todas las bendiciones que ella nos pueda proveer- pero es tiempo de preguntarnos: ¿Qué haremos por nuestra vida? ¿Qué haré para merecer la vida?



    viernes, 2 de noviembre de 2012

    Sanar nuestra infancia y nuestro presente


    ... Y evitar que se repita la historia


    Rescatar al niño interior 
    por Alice Miller

    "No podemos resolver los efectos del maltrato en terapias que eluden los hechos y se limitan al análisis de las realidades psíquicas. Pero podemos liberarnos de las consecuencias si estamos preparados para afrontar emocionalmente la verdad de nuestra infancia, renunciar a la negación de nuestro sufrimiento y desarrollar empatía con el niño que fuimos y entender así las razones de nuestros miedos".


    La burla, la desatención, los cachetes, el abuso físico... En mayor o menor medida, todos hemos sido víctimas de la violencia de los adultos cuando éramos niños. Encontrar a alguien que nos escuche con empatía y admitir que sufrimos ese maltrato sin sentirnos culpables permite sanar nuestra infancia y nuestro presente, y evitar que se repita la historia. 
    Desde la publicación de mi libro El drama del niño dotado, en 1979, he recibido con regularidad cartas de lectores que me cuentan la historia de su infancia y me formulan muchas preguntas al respecto. A menudo he sentido la necesidad de responder a estos valiosos relatos de vida y he lamentado mucho no poder satisfacer esa necesidad, sobre todo por limitaciones de tiempo.

    También deseaba compartir estos testimonios, estos informes de víctimas de abuso infantil, pero esa posibilidad me estaba vedada por el carácter confidencial de esos textos. En 2005 empecé a publicar en mi web (www.alice-miller.com) con permiso de los autores, las cartas de interés general y mis respectivas respuestas. Estas cartas hablan de los sufrimientos, a menudo inimaginables, de personas maltratadas en la infancia que, a pesar de años de terapia, nunca fueron conscientes de ese maltrato. Padecían numerosas enfermedades, se acusaban de la crueldad que tenían que soportar y sólo cuando leyeron mis libros pudieron sentir, con alivio y por primera vez, el sufrimiento de su infancia. Algunas encontraron allí la clave para comprender toda su vida y con ello dejar atrás sus pánicos, depresiones y adicciones.

    Estas personas, como es comprensible, se encuentran ante muchas preguntas que hasta ahora habían evitado. Mis respuestas a tales preguntas tratan, en esta nueva situación, de ayudarles a hallar orientación y a personas que, como testigos empáticos y con conocimiento de causa, las asistan en la mejor utilización posible del conocimiento que han adquirido sobre sí mismos.

    ACOMPAÑARLOS EN EL PROCESO

    Los seres humanos que en su infancia fueron objeto de maltrato encuentran así una tribuna que les permite expresarse libremente y, juntos, buscar la manera de liberarse de las consecuencias de los abusos padecidos. No podemos resolver los efectos del maltrato en terapias que eluden los hechos y se limitan al análisis de las realidades psíquicas. Pero podemos liberarnos de las consecuencias si estamos preparados para afrontar emocionalmente la verdad de nuestra infancia, renunciar a la negación de nuestro sufrimiento y desarrollar empatía con el niño que fuimos y entender así las razones de nuestros miedos.

    De esa manera, nos liberamos de los miedos y los sentimientos de culpa con los que cargamos desde la más tierna infancia. Gracias al conocimiento de nuestra historia y nuestros sentimientos, llegamos a conocer a las personas que somos y aprendemos a darnos lo que vitalmente necesitamos pero nunca recibimos de nuestros padres: amor y respeto. Éste es el gran objetivo de la terapia de desvelamiento: las heridas pueden cicatrizar si se les presta atención y se las toma en serio, pero es preciso no negar la existencia de las cicatrices.

    Lo que daba por supuesto cuando escribí mis libros posteriores se vio completamente confirmado por las cartas de los lectores: no sólo un grupo reducido de personas tiene el alma herida por vejaciones infantiles, sino la mayoría de la población mundial. Sin embargo, únicamente unas pocas desean tomar conciencia de ello, porque el miedo a la antigua impotencia del niño golpeado impide ese conocimiento. Por eso doy por supuesto que a todos nosotros, con muy pocas excepciones, nos castigaron en la infancia, y en muchos casos muy pronto, como expongo en mi libro Por tu propio bien.

    Un niño al que se le ha pegado anticipa el castigo por cualquier expresión de descontento o de malestar. Esta ansiedad puede permanecer inconsciente (porque sus causas nunca fueron desveladas y procesadas), pero operar de modo muy efectivo acompañando a los individuos durante toda la vida y determinando todo su comportamiento.

    LA TERAPIA QUE FUNCIONA

    Digo que una terapia “desvela” cuando ayuda a los sujetos –con la colaboración de los sentimientos de la vigilia y los sueños– a conocer su dolorosa historia infantil reprimida para que no vuelvan a temer los peligros que les acechaban de verdad durante la infancia y que ahora ya no representan una amenaza. Entonces se acaba para los pacientes la necesidad de temer y repetir inconscientemente lo que les ocurrió en su más tierna infancia, porque ahora conocen la realidad de aquella edad y pueden reaccionar a ella con rabia y con tristeza en presencia del terapeuta como su testigo empático. Dejan de despreciarse, dejan de acusarse y hacerse daño mediante todo tipo de adicciones, porque son capaces de desarrollar empatía con el niño que sufrió gravemente a causa de la conducta de sus padres. Si más tarde en la vida de estos adultos se presentan peligros, estarán mejor preparados para afrontarlos porque comprenderán mejor sus antiguos miedos.

    Esta manera de proceder se diferencia de otras formas de tratamiento que implican practicar una nueva conducta o mejorar el bienestar personal (mediante yoga, meditación, pensamiento positivo). En estos casos, se deja de lado el problema de la infancia.

    A mi juicio, el miedo a este problema se remonta al miedo de los niños que han sido castigados, al miedo al próximo golpe, si es que se atreven a reconocer la crueldad de sus padres. Y este miedo es tan dominante que mucha gente ha tenido que criarse soportando castigos (psicológicos, pero sobre todo físicos, que aún se consideran inocuos y necesarios) sin posibilidad de defenderse.

    DESCUBRIR LA VERDAD

    Esto también puede verse en el psicoanálisis, que hasta hoy elude los abusos sufridos en la infancia, cierra los ojos ante ellos. Sus teorías se construyeron sobre la base de este miedo a los padres. Por eso, tanto los pacientes como los analistas permanecen, a veces durante décadas, atrapados en un laberinto de ideas y tienen sentimientos de culpa por haber hecho supuestamente tan difícil a sus padres comprender al niño “problemático” que fueron. A menudo no saben, y tal vez nunca lo descubran, que fueron niños severamente maltratados.

    Que un terapeuta haga posible este conocimiento depende de qué sepa de su propia infancia. 
    LUZ SOBRE EL MALTRATO - QUÉ SE CONSIDERA MALTRATO

    Las humillaciones, palizas en el culo, golpes, bofetadas, traiciones, abusos sexuales, mofas, burlas, desatenciones... todas son formas de maltrato, porque dañan la integridad y dignidad de un niño, aunque sus consecuencias no sean visibles inmediatamente. Como adultos, la mayoría de los niños maltratados sufrirán (y permitirán que otros sufran) por estos daños.

    CÓMO AFECTA AL CEREBRO

    Casi todos los niños reciben algún cachete durante sus tres primeros años de vida, cuando empiezan a caminar y a tocar objetos que no pueden ser tocados. Esto sucede precisamente en un periodo en que el cerebro humano construye su estructura y, por lo tanto, debería interiorizar amabilidad, sinceridad y amor, pero en ningún caso crueldad y engaño.

    UN CÍRCULO VICIOSO

    Los niños maltratados asimilan muy rápidamente la violencia que soportaron, y pueden incluso idealizarla y aplicarla después en su función de padres al creer que merecían esos castigos y que fueron golpeados por amor. No saben que la única razón para el maltrato que tuvieron que soportar es que sus propios padres recibieron y aprendieron la violencia sin ser capaces de ponerla en cuestión. Más adelante, los adultos que fueron niños maltratados expresan violencia sobre sus hijos y sienten gratitud hacia unos padres que los maltrataron cuando eran pequeños e indefensos.

    PROTEGERSE MEDIANTE EL OLVIDO

    Esta inversión de papeles, idolatrar al maltratador y culpar a la víctima, se ve reforzada por un mecanismo de defensa característico: el olvido. El niño que crece en un entorno abusivo tiene prohibido expresarse a sí mismo y expresar su rabia. Como soportar ese dolor a solas es demasiado duro para él, se ve forzado a olvidar sus sentimientos, a reprimir los recuerdos traumáticos y a idealizar a quienes son realmente los autores de esos abusos. Aprenden a no recordar como medida de defensa.

    SE ALMACENA EN EL CUERPO

    Las experiencias traumáticas que se reprimen encuentran su forma de expresión en el cuerpo. De forma inconsciente, la tensión se acumula y tarde o temprano sale a la luz en forma de angustia, ansiedad y de enfermedades psicosomáticas. El cuerpo del adulto puede manifestar ese episodio de violencia que sufrió de niño y que no ha sido capaz de expresar de manera consciente porque no se atreve a acusar a sus padres.

    ENCONTRAR AYUDA

    Para superar esta situación, el adulto que fue un niño maltratado debe contar con la escucha empática de una persona que le ayude a tomar conciencia de lo que su cuerpo ya sabe. Una persona que ya haya tenido éxito en recorrer ese camino por sí misma porque ya tuvo la oportunidad de encontrarse con alguien que le ayudara. La persona maltratada tiene que saber que son los demás los que fallaron, y no ella.

    UN CAMBIO SOCIAL

    El hecho de que socialmente todavía sea tolerado el castigo infantil y la violencia contra los niños, aunque sea en forma de “cachetes disciplinarios” y bajo la excusa de que es “por su bien”, no hace más que perpetuar la rueda de la violencia generación tras generación. El día en que admitamos que cualquier forma de violencia es intolerable y la sociedad deje de amparar a los adultos frente a los niños, se habrá abierto un camino hacia la paz.

    por Alice Miller

    La mayoría de las obras de Alice Miller han sido editadas en castellano como El drama del niño dotado, El saber proscrito, Por tu propio bien, y El cuerpo nunca miente, donde indaga en la relación entre la enfermedad y los traumas reprimidos.

    jueves, 1 de noviembre de 2012

    ¿CANSADO DE DECIRTE "POR QUÉ ME PASA ESTO A MI"?


    DEL POR QUÉ AL PARA QUÉ
    "El caos es el orden que todavía no comprendemos" Gregory Norris-Cervetto
    Cegados por nuestro egocentrismo, solemos preguntarnos por qué nos pasan las cosas, en lugar de reflexionar acerca de para qué nos han ocurrido. Preguntarnos por qué es completamente inútil. Fomenta que veamos la situación como un problema y nos lleva a adoptar el papel de víctimas y sentirnos impotentes.
    Por el contrario, preguntarnos para qué, nos permite ver esa misma situación como una oportunidad. Y esta percepción lleva a entrenar el músculo de la responsabilidad. Una actitud mucho más eficiente y constructiva.
    del-porque
    Favorece que empecemos a fomentar y desarrollar la oportunidad de aprendizaje que subyace en cualquier experiencia, sea la que sea.

    Y esto es precisamente de lo que trata la "física cuántica". En líneas generales establece que "la realidad es un campo de potenciales y posibilidades infinitas". Sin embargo, "solo se materializan aquellas que son contempladas y aceptadas". Es decir, que ahora mismo, en este preciso instante, nuestras circunstancias actuales son el resultado de la manera en la que hemos venido pensando y actuando a lo largo de nuestra vida.
    Si hemos venido creyendo que estamos aquí para tener un empleo monótono que nos permita pagar nuestros costos de vida, eso es precisamente lo que habremos creado con nuestros pensamientos, decisiones y comportamientos. Por el contrario, si cambiamos nuestra manera de pensar y de actuar, tenemos la opción de modificar el rumbo de nuestra existencia, cosechando otros resultados diferentes. El simple hecho de creer que es posible representa el primer paso.

    miércoles, 31 de octubre de 2012

    LECCION DEL DIA: ACEPTACIÓN


    LECCIÓN DEL DÍA: ACEPTAR
    Conversaba con una amiga sobre su pareja y me decía: "Quiero que él cambie, que mejore su manera de ser, que sea más amable". Creo que le faltó decir: "que se parezca más a mi..."
    Y es cierto, mi amiga es amable y correcta, según sus principios, en su manera de vivir. Pero creo que desearle bienestar a otra persona se contradice con la idea de corregirlo.
    Le dije a mi amiga: "Si quieres ayudarlo, no le des consejos. Más bien, ámalo y respétalo como es. Eso lo hará una persona más completa, porque tu amor lo engrandecerá. Cuando se sienta más querido, seguro podrá ser más amable contigo".
    Muchas veces quedamos atrapados en la idea de que un acto de amor consiste en enseñarles a los demás lo que deben hacer, como deben mirar la vida y sus problemas.
    "Es que lo quiero tanto, que quisiera verlo bien", me había dicho ella. "Y, justamente, –le recordé- estás haciendo todo lo posible para que no sea así".
    Escribamos esta palabra en nuestra agenda, la puerta del refrigerador, la mesa de noche, guardemos una nota en la billetera y escribámosla donde sea que haya un espacio vacío: ACEPTAR.
    A C E P T A R
    Aceptar, aceptar, aceptar...
    La aceptación activa el amor y el amor transforma.
    Cuando algo o alguien no nos guste y nos tentemos a cambiarlo, dejemos que el amor haga ese trabajo.
    Aceptemos, aceptemos y volvamos a aceptar. Hasta que veamos el milagro del amor que nació de nuestro deseo de aceptar las cosas o las personas tal como son. O, mejor dicho, de nuestra renuncia a tener razón.

    FUENTE: inspirulina

    martes, 30 de octubre de 2012

    OTROS NO TE DARÁN LO QUE TU MISMO NO HAS LOGRADO DARTE


       Por Sanaa Vanessa Saab

    No pretendas que otros vengan a llenar tus vacíos, a sanar tus heridas. Hazlo tú y darás lo mejor de ti a los demás. Sanar tus heridas... Superar tus caídas, tus tropiezos y errores supone un proceso profundo, sincero y quizá doloroso pero resulta sublime y renovador. Es un cambio de piel donde decides libremente dejar atrás lo negativo y ascender a un nivel de conciencia superior que te permitirá una existencia plena. Se el primero en darte Amor, se el primero en aceptarte tal como eres, con tus virtudes y defectos; habilidades y limitaciones; fallos y aciertos. Se el primero en respetarte hoy a pesar de tu ayer y de tu mañana. Acepta, respeta y agradece tu historia que para bien te ha traído aquí... En la medida en que hagas esto, es lo que darás a los demás y lo que en consecuencia recibirás.

    Lo que somos es lo que atraemos. Si somos quejas, rencor, depresión, esclavitud, incomprensión ¿crees que una persona sana emocionalmente se sentirá atraído a compartir contigo su vida? 
    Muchas veces buscamos un bastón y terminamos más cojos de lo que estábamos... 

    Si quieres Amor, Comprensión, Respeto, Aceptación, Paz... Comienza por dártelo tú.Tienes en tu interior todo el poder para lograrlo.

    (Pequeña reflexión que acaba de surgir en mi y quise compartir)

    miércoles, 24 de octubre de 2012

    Claves para dejar de sufrir


    2012
    ¿Por qué elegimos seguir sufriendo por algo que ocurrió hace ya algún tiempo? Necesitamos aprender a soltar, a despegarnos del recuerdo negativo y difícil para darnos la oportunidad de pasar la página, perdonar y recuperarnos emocionalmente y así continuar con nuestra vida.

    No podemos cambiar lo sucedido. ¡Quienes tenemos que cambiar somos nosotros! Hagamos el compromiso y el trabajo personal necesario para soltarnos del pasado, de lo que vivimos con dolor y limitación, y quedémonos solo con lo que aprendimos, con la madurez y el conocimiento que adquirimos a través de esa experiencia.

    Cuando somos incapaces de reconocer y expresar las emociones negativas, estas se quedan represadas dentro de nosotros esperando el momento en que, a través de una reacción, puedan salir. Por eso es que la mayoría de las veces terminamos siendo víctimas de lo que guardamos y no expresamos a tiempo de recuperar nuestro balance.

    Es necesario que aprendamos a canalizar y a liberar emociones negativas como la ira, el temor, la tristeza, la frustración y el resentimiento que llevamos por dentro, para lo cual el perdón sigue siendo la herramienta por excelencia que nos permite sanar emocionalmente y recuperar nuestro bienestar. 
    Claves para soltar y pasar la página

    Suelta el pasado
    Toma la decisión de soltar los recuerdos negativos del pasado, vivir tu duelo, perdonar a los que estuvieron involucrados y sanar emocionalmente, de manera que puedas vivir el presente, atento a reconocer y a valorar todas las oportunidades que lleguen a tu vida. El pasado ya pasó y sin bien no podemos hacer nada para cambiarlo porque ya ocurrió, sí podemos transformar la manera en la que reaccionamos frente a situaciones similares en el momento presente.

    Aprende a perdonar
    Llénate del amor hacia tus otros seres queridos para que puedas comprender la limitación o la ignorancia de las personas que te hicieron daño, así podrás perdonarlas con más facilidad. Perdona para que las emociones negativas que te envenenan salgan de ti.

    Asume el compromiso de cambiar
    Solo tú puedes hacer algo concreto para dejar de reaccionar cuando te sientes afectado emocionalmente, repitiendo una y otra vez los mismos pensamientos, actitudes y comportamientos. Haz una lista de propósitos personales y cumple cada uno de ellos. Recuerda que el más beneficiado con el cambio serás tú mismo.

    Evita justificarte
    Cada vez que la vocecita interior justifique un pensamiento, sentimiento o comportamiento equivocado, asume la responsabilidad de tu error y haz cuanto sea necesario para corregirlo, aprende de esa experiencia, para no tener que repetirlo. Cámbialo con voluntad y determinación.
    Por: Mayte Sepúlveda
    Fuente: estampas

    ALMA GEMELA


    A falta de parejas perfectas está este perfecto artículo que encontré en el perfecto momento, ya que tengo días queriendo manifestarles la idea principal de este texto que escribió  Marielena Núñez, que por falta de tiempo no había podido redactar. Espero lo disfruten:ALMA GEMELA EN EMERGENCIA
    Mi hija dice que mi actitud y cara le dice a la gente: "venga y revele su rollo". Menciona mi pequeña, ya en sus veinte y dele, que mi paciencia y actitud hace que la gente se abra y me cuente sus penurias. Esto me sucede con cualquier cultura, no es porque soy latina y tengo la sazón de las telenovelas, no señor.
    Recuerdo que una vez en un autobús de Cromer a Sotwell, parajes donde habitó el Dr. Bach, una joven que no me conocía me echó encima un kilometro de historia del porqué le estaba siendo infiel a su novio. Hace poquito, estando en casa mientras arreglaban unas ventanas, el especialista cincuentón, viudo, recién divorciado y recién ennoviado, me contaba sus vicisitudes como si me conociera de siempre. En mi reciente visita al odontólogo, mientras tenía la boca como cocodrilo en orilla de río, la higienista dental me contó su vida, obra y milagros. La manicurista rumana que me atiende mientras estoy en Calgary me cuenta sus acontecimientos matrimoniales en un inglés arrumaniado (por lo de Rumania me refiero). Igual mis amigas, conocidas y desconocidas de los cinco continentes (sí, los cinco, en todos conozco gente gracias al BIEP*).
    El tema de los rollos puede variar pero hay algo que es común en casi todas las conversaciones... el alma gemela. Así que mis latinas amigas no se sientan mal cuando nos critiquen, la cosa es general en todos los países en cuanto a amores se refiere.
    Aquí van mis reflexiones personales sobre el tema y sobre los comentarios de las personas quienes se me acercan a comentarme sobre el tema de la búsqueda de su alma gemela. Aclaro son personales, a lo mejor hay personas iluminadas que pueden ver más allá de mi perspectiva y experiencia:
    alma-emergenciaLa pasión intensa no puede ser sostenida en la misma intensidad y tiempo por los siglos de los siglos, ni siquiera en los casos de los amantes. Los químicos que producimos en nuestro cerebro en los momentos de colosal atracción van desdoblándose y cambiando molecularmente, va desapareciendo el ímpetu, queramos o no. Las conexiones que yo llamo múltiples (afectivas, intimas, intelectuales, de intereses, familiares, espirituales, de opiniones afines) crean afectos más duraderos que solo lo sexual.
    Los cuentos de hadas no son la realidad. Los niveles de romanticismo tipo Disney idealizados por una dama jamás van a ser compensados a plenitud por un ciudadano de a pie. Los hombres pueden sufrir de gases, van al baño, se afeitan, les encanta el control remoto de la tele, se fascinan con los maratones deportivos y las películas de acción. Es decir, no son anodinos como los príncipes de fábulas ni los actores principales de las comedias románticas.
    El amor marcado por el destino no existe. A veces las féminas creemos que ese que se fue, que terminó con nosotras o nosotras con él, era el propio. Eso hace que no nos "movamos" en la vida y nos quedemos pegadas a un recuerdo de lo que pudo ser y no fue. Déjeme decirle algo, el pasado no puede intervenirse, ni maniobrase a nuestro antojo. Un final es un final así no nos guste el desenlace.
    El axioma o principio de alma gemela implica que solo hay una. Eso dice que si usted tuvo varios novios o novias los cuales presentó al mundo como único, insuperable, inolvidable, auténtico... debe revisarlos. Algunos de ellos eran impostores o embaucadores profesionales, porque si solo hay un alma gemela ¿qué eran los otros? ¿Siameses? ¿Clones? ¿Mutaciones genéticas? ¿Se le olvidó cómo era la cosa? ¡Ujum!
    Hay una frase que tengo rondando en mi cabeza desde hace unos días, la escuché en una película llamada The perks of being a wallflower con Emma Watson (los beneficios de pasar por desapercibido sería mi traducción). La escena era una amarga queja de Sam, la joven protagonista, sobre el tipo de hombres que se acercaban a su vida y la hacían sufrir. Otro joven, Charlie (mucho más joven y enamorado platónicamente de ella) le dijo sabiamente "Aceptamos el amor que creemos merecer", yo añado ¡tantán! (Léase tipo final de canción).
    ¿Flores para las Almas Gemelas?
    Clematis para las fantasías e ilusiones creadas en nuestras mentes que compiten con los personajes masculinos o femeninos de carne y hueso que nos rodean. Nos ayudará a ser más realistas.
    Willow si nos quejamos de nuestro destino, de nuestra historia de vida, de nuestras selecciones. Nos ayudará a pasar la página y drenar la amargura.
    Chestnut Bud si pensamos que tenemos un karma y por eso repetimos desafortunadas selecciones amorosas. Nos ayudará a fijarnos más para cometer menos errores al elegir.
    Mi humilde conclusión es que el amor o individuo perfecto (masculino o femenino) no existe. Mi mamá decía que lo perfecto era enemigo de lo bueno. Hay que poner las cosas en perspectiva para no estar pegándonos contra la pared. Si usted en su primer intento encontró a la pareja perfecta... disfrute de su exitosa selección. Si por el contrario, no ha dado pie con bola, busca y busca sin encontrar... felicítese, ha tenido más oportunidades para encontrar a su venadito. Conclusión, más que buscar a la persona perfecta es preferible buscar la relación apropiada con una persona que pueda compartir con usted en reciprocidad y afinidad.... esa es la tendencia para un amor duradero.
    *BIEP es el Bach International Education Programme, programa educativo sobre las flores de Bach en tres niveles de formación. Los cursos son avalados por el Bach Centre de Inglaterra. Los cursos se dictan en los cinco continentes. Los egresados se llaman Bach Practitioners o Consultores Profesionales de Bach. Yo soy una de más de 2500 alrededor de la bolita del mundo.

    Fuente: inspirulina

    Cómo Vivir Aquí y Ahora


    Hay personas que viven en un círculo vicioso de deseos e insatisfacciones. Nada parece llenarlas completamente, ni siquiera el haber conseguido las metas o los propósitos que se habían planteado porque, inmediatamente después de haberlos obtenido, vuelven a sentirse insatisfechas y entran en el ciclo de quejarse y lamentarse, resaltando todos los elementos y aspectos negativos que pudiera tener su nueva situación.

    Tenemos una amiga que pertenece a ese grupo de personas que nunca están satisfechas con lo que tienen, porque siempre están pensando en lo que quieren conseguir o en lo que todavía les hace falta para sentirse felices. Constantemente crea nuevas expectativas y en ningún momento se plantea reducirlas o ajustarse a las condiciones que en este momento rodean su vida. Por esto vive en una eterna insatisfacción. Hablamos con ella, y siempre tiene razones para quejarse y pensar que otros tienen más suerte, y resiente el hecho de que otros sí consiguen lo que ella necesita para sentirse tranquila y feliz.

    Ella es una víctima más de la tiranía que ejerce sobre nosotros el exceso de expectativas. Cuando se escapa de nuestras manos la posibilidad de cumplirlas, perdemos el balance, se nos trastorna el carácter, convirtiéndonos en personas irritables, malhumoradas y desanimadas. Además, en este estado, terminamos tomando decisiones equivocadas sin pensar en las consecuencias.

    Tenemos expectativas de todo tipo: lo que esperamos de nosotros mismos, lo que esperamos de los demás, de la vida... y lamentablemente esto nos impide vivir el momento y disfrutar de lo que tenemos.

    Una vez que hacemos todo lo que podemos y un poco más para conseguir algo, necesitamos aprender a soltar; es decir, a ser capaces de confiar en la vida y en que lo que ocurrirá como resultado de nuestro empeño y trabajo será lo mejor. Y si no obtenemos lo que esperábamos, debemos aceptarlo, buscarle el lado positivo y aprender con la experiencia para poder mejorarlo.

    Podemos controlar lo que hacemos, pero no podemos controlar el resultado que obtendremos con nuestro trabajo. Lo negativo es que cuando estas expectativas no se cumplen, se convierten en una obsesión que no te permite disfrutar tu vida.

    Todo lo que ocurre es para bien, cada experiencia trae su lección y cada situación de gozo o dolor es una oportunidad para aprender y crecer aunque en el momento no podamos reconocerlo. 
    por MAYTTE | imagen: WWW.SHUTTERSTOCK.COM
    Fuente: estampas

    lunes, 22 de octubre de 2012

    Entendiendo el Sentimiento del Duelo o Pérdida


    El duelo es un proceso emocional que implica adaptarnos a una nueva circunstancia de vida. Se relaciona con pérdidas: de trabajo, de un ser querido, de una relación, de una elección presidencial. Este proceso emocional puede estar sazonado con dimensiones de orden moral, filosófica, cognitivas e incluso físicas. Por ejemplo la pérdida de una causa o un ideal, la pérdida de una extremidad, la pérdida de un cargo. Todas ellas pueden tener respuestas fisiológicas (podemos caer en gripes, baja nuestro sistema inmune y somos más propensos a "agarrar" cualquier virus) y también respuestas sociales (apatía colectiva, resentimiento grupal).
    ENTENDIENDO EL SENTIMIENTO DE DUELO O PÉRDIDA
    La exteriorización del malestar es preferible a la evasión de lo que se está experimentando. Hay fases que pueden determinarse en este tipo de proceso: la primera es el impacto inicial hasta que se logra asimilar el "golpe". La segunda es la negación que viene con un sentimiento intenso de tristeza, aquí es cuando comienza el verdadero luto. La tercera es el duelo en sí mismo, caracterizado por desinterés y ambivalencias ante las situaciones de la cotidianidad, conlleva nostalgia, tristeza y dolor agudo. Va disminuyendo a medida que pasan los días pero puede durar hasta unos seis meses. La cuarta y última tiene que ver con la resolución. Aquí se da la reconexión con la vida diaria y se estabilizan los altibajos de la fase anterior.
    entendiendo-duelos
    Esto podría leerse, sonar y sentirse como muy teórico... pero no, unas etapas más o unas etapas menos, es lo que todos experimentamos. Los expertos recomiendan aceptar la realidad de la pérdida, experimentarla, permitirse sentir el dolor y las emociones asociadas, adaptarse (aprender a vivir la nueva circunstancia, tomar decisiones, re-invertir en nosotros mismos). A veces quienes sufren este síndrome de pérdida o duelo se pueden sentir frágiles y cínicos. Cuando queremos ayudar, decirles que tienen que superarlo para seguir adelante con sus vidas puede ser contraproducente y empeorar los síntomas.


    Sin afán de parecer simplona, hippie (por lo de paz y amor) o bobalicona positiva, me voy a permitir sugerir una vía de acción ante el duelo basada en un re-encuadre cognitivo: AGRADECER. Sí, así mismo como lo lee, agradecer. No es una tontería, tampoco una visión de nueva era, no señor.
    Pensar en "eso" o "ese" que hemos perdido desde una perspectiva positiva nos ayuda a superar más rápidamente los estados de desaliento y desesperación. Paso a comentarles lo que hago para trabajar cualquier estado donde decaigo o mis esperanzas se ven mermadas:
    • Piense en 5 cosas que obtuvo de la experiencia de estar con esa persona, con ese ideal, en ese trabajo, en esa campaña electoral. Si dice no encontrarlas... oblíguese a descubrirlas. Trate de hacer este ejercicio por varios días. Es sanador. Va a encontrar muchas cosas por las cuales estar agradecido aún en la pérdida.
    • No retrase expresar el agradecimiento, así sea por Facebook, por Twitter, mentalmente, personalmente, en voz alta en su carro, coméntelo con otros.
    • Note lo que estuvo bien en todo el proceso (de vida, político, de trabajo) en lugar de focalizarse en lo malo (que a veces peleaban, que otros no votaron, que su jefe era un bicho).
    Como hacen los monjes budistas, tómese tiempo para respirar: el mismo número de segundos para inspirar que para expirar. Eso calma internamente.
    Sobre el caso Venezuela en estos momentos, el profesor Allen Mc Connell de la Universidad de Miami dice sobre el duelo electoral en una entrevista suministrada para la BBC de Londres: "Los pacientes que se recuperan del síndrome de estrés postraumático renacen sabios, más energéticos, y más activos políticamente".

    ¿Flores para momentos dolorosos?
    Rescue Remedy para manejar la crisis de la pérdida. Cuatro gotas cuatro veces al día como mínimo para mejorar la sensación de emergencia, hasta sentirse mejor (una semana, un mes).
    Star of Bethlehem para la sensación de vacío o pérdida, nos dará de vuelta el consuelo.
    Walnut para la hipersensibilidad y falta de adaptación a las nuevas circunstancias, nos ayudará a fluir.
    Willow si nos sentimos víctimas del destino, de la situación, nos ayudará a salir del hueco de la amargura.
    Holly si pensamos que quisiéramos matar a alguien, si deseamos mal, si sentimos odio y necesidad de venganza, nos ayudará a restablecer un corazón bondadoso.
    Cada uno de nosotros puede necesitar remedios florales diferentes. Los invito a revisar aquí sobre los remedios florales.

    Quisiera terminar esta entrada con el Eclesiastés 3, para mí es siempre una oportunidad de reflexionar sobre el vacío y la desesperación:

    Para todas las cosas hay una razón y todo lo que se quiere debajo del cielo... tiene su tiempo:
    Tiempo de nacer y tiempo de morir;
    tiempo de plantar y tiempo de cosechar;
    tiempo de herir y tiempo de curar;
    tiempo de destruir y tiempo de edificar;
    tiempo de llorar y tiempo de reír;
    tiempo de lamentar y tiempo de bailar;
    tiempo de esparcir las piedras y tiempo de allegar las piedras;
    tiempo de abrazar y tiempo para no hacerlo;
    tiempo de ganar y tiempo de perder;
    tiempo de guardar y tiempo de arrojar;
    tiempo de fragmentar y tiempo de recomponer;
    tiempo de callar y tiempo de hablar;
    tiempo de amar y tiempo de aborrecer;
    tiempo de guerra y tiempo de paz.

    Aclaro, no soy una persona religiosa pero intuyo que Papá Dios trabaja en formas misteriosas... no nos explica cómo, por eso podemos confundirnos y agobiarnos. Lo que es segurito es que nos bendice a plenitud, no importa la denominación a la cual usted pertenezca mi estimado lector. La esperanza es lo último que se pierde.

    Por Marielena Núñez
    Fuente: inspirulina