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domingo, 30 de junio de 2013

Cuando el Deseo de Superación Provoca Frustración

Autor: Sanaa Vanessa Saab Saab
Cuando el deseo de superación nos provoca frustración estamos en el punto exacto en que hemos dejado de aceptarnos. Pero nada está perdido, recuerdo haber leído en Maximízate de Bob Mandel que para llegar a la auto-aceptación, antes hemos tenido que pasar por un punto crítico en nuestras vidas.  Todos hemos pasado por una crisis existencial por lo menos una vez. No nos aceptamos a nosotros mismos ni nuestra realidad y las metas que hemos obtenido son insuficientes. Deseamos hacer algo que cambie nuestra realidad ¡ya! La impotencia y la frustración pueden llevarnos a una estancada depresión o a tomar una decisión impulsiva. Es momento de despertar al adulto sabio que vive en nosotros para mirarnos con comprensión y apreciar quiénes somos, cómo hemos llegado a donde estamos hoy y valorar los errores que nos han dejado grandes lecciones; a dejar de compararnos con los demás y mostrarnos uno a uno nuestros logros, sean éstos muchos o pocos.


Así como también Donald Trump nos muestra otra cara de la moneda en relación a la frustración: "Si te sientes frustrado hay dos formas de ver la situación: La frustración puede significar que quizá tienes demasiadas expectativas, o puede ser un indicio de que tú sabes que podrías y deberías estar haciendo algo más. Usa la frustración como un motivador." La clave de la frustración es hacer algo bueno con ella, usarla en favor de lo que tú sientes que requieres para ser feliz. Somos seres ilimitados con el poder de cambiar nuestra vida si nos enfocamos y actuamos en resonancia con nuestra vocación y de forma efectiva. Pero sobretodo, somos capaces de hacerlo desde la paz, con respeto a sí mismos y disfrutando del proceso.

Un día a la vez…

Por: Sanaa Vanessa Saab Saab
Twitter:@Vanessa_Saab

sábado, 27 de octubre de 2012

¡Canaliza tus Emociones, No las Reprimas!

   Por Sanaa Vanessa Saab

Por tercera vez se postergó el inicio de clases aún cuando notificaron que     comenzaríamos hoy. Una vez más mi viaje hasta la universidad fue "en vano"  Me llené de ira cuando me dieron la noticia, pero me dio por disimular. Me asaltaron cantidad de preguntas y exclamaciones de tipo "¿Por qué no avisaron así como notificaron que hoy comenzábamos? "¡Claro como en Caracas no hay tráfico!" ¿Y el tiempo de uno no vale? ¿Lo van a dejar para el año que viene, acaso? Todo eso en apenas unos minutos; hasta que me dije:
 "Todo pasa por algo Sanaa. Todo está bien... Quizás viniste porque necesitabas un paseo, o por la charla que tuviste con tu mamá en el camino, o bien por algo más que aún no conoces..." En ese instante sentí como se enganchaba en la boca de mi estómago una sensación muy pesada que me estaba poniendo tensa (Claro... ahí se encuentra el 3er Chakra, el de las bajas emociones y cómo pretendía ignorarlas...) Logré darme cuenta de ello y lo admintí: "¡No! ¡Estoy molesta! Estoy muy molesta porque..." No terminé de decir lo que pensaba, cuando éstas fueron desapareciendo. Así de simple: Cuando reconoces tus emociones "negativas" automáticamente ceden. Digo negativas, no por considerarlas malas, sino para diferenciarlas de las que nos producen bienestar. Y eso es precisamente lo que debemos hacer cuando sentimos miedo, dolor, coraje, y todas las demás emociones que experimentamos los  humanos. Reconocerlas y aceptarlas porque en ese momento están siendo parte de nosotros para mostrarnos algo. A lo mejor en ese tiempo no logremos verlo, pero luego -si estamos dispuestos- lo haremos.


Las emociones son indicativos que debemos tomar en cuenta. Nos indican lo que nos produce temor, lo que nos da bienestar, nuestras inconformidades; como si fueran una brújula que nos muestra el camino a seguir en función de nuestras necesidades y deseos. De modo que si sientes temor debes estar atento para percibirlo y aceptarlo, posteriormente identifica qué es exactamente lo que te produce ese miedo, el por qué y cómo evitar que suceda ese "algo"


Las emociones no hay que desecharlas ni reprimirlas, hay que canalizarlas. Lo primero es imposible: Los seres humanos siempre experimentaremos emociones "A DIOS gracias" Y lo segundo: Nos enferma, genera conflictos internos y por ende en las diversas áreas de nuestras vidas. ¿Cómo canalizarlas? Luego de lo que he señalado; básicamente debes reprogramar tu mente para lograr tu objetivo. De este modo podrás encauzarlas y sacar el mayor provecho de ellas.


Si nos sumergimos en el mundo terrenal netamente, ignoraríamos lo que nos está afectando y lógicamente no podríamos solucionarlo. Pero si estás despierto (porque escuchas a tu conciencia, a tu YO Superior) haces un alto y te examinas hasta reconocer lo que te sucede. En el fondo siempre lo sabemos, lo que tenemos es que activar nuestro foco visual interno y el valor para escucharnos.


En este caso estaba muy molesta porque el retraso de las clases modifican los planes que tengo. Si no asumía lo que estaba sintiendo pasaría a reprimirlo y como se en qué acaba eso, lo admití. En consecuencia, me permitió obtener una vista amplificada de la situación y opté por aplicar lo que compartí en Algunos Tips Para Canalizar el Trabajo Bajo Presión "Mi agenda debe ser flexible, dejando tiempo y espacio para imprevistos, que de ser el caso, serán recibidos para canalizarse de la mejor manera. Hay momento para todo y todo se dará en el momento y de la forma que más convenga" 


¿De qué me srivió todo lo sucedido? Me encontré con una amiga y concretamos una reunión semanal para dedicarnos a un proyecto en común. Significó una prueba para practicar los conocimientos adquiridos, para conocerme mejor y además, lo obtuve como material para este post. 

"Los designios de DIOS son perfectos. Nada es casual..." 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Claves para manejar la frustración



A muchas personas les resulta muy difícil aceptar los eventos inesperados que suceden en un momento dado. Se quejan, se lamentan, pelean con las personas a su alrededor o con los involucrados buscando un culpable; otras veces, reúnen todos los elementos negativos que pueden sumar para hacer más grave la situación, como si de esta manera pudieran revertirla, convirtiéndose en víctimas de lo sucedido inicialmente y con los minutos, en víctimas de su manera de pensar y de interpretar lo que pasó.
Inmediatamente la frustración se apodera de ellos, nublando su capacidad de analizar objetivamente lo sucedido para encontrarle una solución, lo que empeora si tratamos de suavizar su malestar y de buscar alternativas para resolverlo. Las emociones negativas se agolpan en su interior y, completamente afectados, comienzan a tomar acciones y decisiones sin pensar, reaccionando exageradamente para descubrir, más tarde, que se equivocaron y que con su comportamiento y actitud se hundieron más en la incapacidad de manejar lo sucedido.

Las reacciones negativas, dramáticas o exageradas no contribuyen en ninguna medida a solucionar las situaciones inesperadas que se presentan; por el contrario, las agravan impidiéndonos aceptar, pasar la página y así poder disponernos a hacer cuanto sea necesario para corregirlo o superarlo lo más rápidamente posible.

Aceptar algo no significa que nos rendimos o nos paralizamos entregados a la pena y a victimizarnos. Por el contrario, implica que dejamos de sufrir y desgastarnos porque aceptamos nuestra realidad, y en lugar de hundirnos en la pena, buscamos y resaltamos proactivamente los elementos positivos que también tiene lo sucedido, de manera que podamos apoyarnos en ellos, para minimizar la dificultad y solucionarla de la mejor manera.

Recordemos que la solución a una situación difícil depende de nuestra capacidad de negociar; es decir, renunciar a una parte de lo que esperábamos que sucediera para obtener un beneficio por el otro lado. También, el estar dispuestos a reparar la falta o la equivocación, sin pérdida de tiempo y con buena actitud, nos ayuda a afrontar la dificultad con más confianza, flexibilidad y efectividad.

En lugar de quedarnos pegados en lo que pasó, pensando en lo que pudimos haber hecho para evitarlo, sintiéndonos culpables, tratándonos con dureza o peleándonos con los demás, vale la pena que intentemos aceptar lo sucedido y movernos en busca de la solución. Ya pasó, ahora qué puedo hacer para corregirlo o resolverlo... mientras más rápido lo hagas, más fácilmente saldrás de la frustración.

El único que puede suavizarte cada experiencia de vida eres tú. Decide con valor y determinación enfrentar la frustración, el sentimiento de víctima y el descontrol emocional para que puedas disfrutar de un mayor bienestar.

Por: Mayte
Fuente: estampas