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lunes, 25 de febrero de 2013

11 Caracteristicas de la Personalidad Madura


Este es un tema difícil porque todos somos muy maduros ¿no? La realidad es que cuando se habla de madurez o inmadurez, nadie sabemos bien de que se habla, si ahora mismo estuviéramos en una reunión y se te pidiera que la definieras ¿Qué dirías? Sé franco.
Que difícil es entonces tener comportamientos o querer alcanzar algo que no sabemos que es ¿no?. De hecho al no saber a ciencia cierta que significa, no estará en realidad al alcance de nuestra mente, de nuestras aspiraciones, y por lo tanto de nuestros objetivos deseados.
Vamos a ver la definición de inmadurez, y por lo tanto, madurez sería todo lo contrario.
Inmadurez: que no tiene madurez, falta de experiencia o falta de maduración de un fruto. ¡En serio! Busqué en los diccionarios más serios, en wikipedia y otras fuentes confiables y realmente las definiciones dejan mucho que desear. Otros lo describen como falta de desarrollo emocional, pero a mí me dejaron igual.
Por eso, para ejemplificar mejor desde un punto de vista terapéutico, pero que verdaderamente te ayude a alcanzar mejores actuaciones de tu personalidad en específico, te dejo las 11 características más importantes de una persona madura. Después de esto, formula tu propia definición:
1. Templanza en el carácter. Quiere decir estar “templado”, ni tan frío ni tan caliente que no puedas pensar y actúes por impulso. Es actuar bajo las mejores posibilidades y conveniencias a pesar de los sentimientos.
2. Estabilidad emocional. Sin subidas ni bajadas abruptas, sin cambios inexplicables ni ser voluble. Implica también, mantener las emociones durante un periodo largo.
3. Autoconocimiento. De debilidades y fortalezas, potenciando estas últimas y evitando los factores que potencian las primeras.
4. Respeto. Hacia los demás, hacia sus ideas y estados por los que pasa el resto de las personas sin querer manipular, intimidar o cambiar. Este es uno de los rasgos más evidentes de la personalidad madura.
5. Autonomía. Es la capacidad de sostenerse por sí mismo en todas las áreas del ser humano a excepción de la espiritual. Sin embargo, en lo que refiere a lo económico, sentimental y relacional. Tiene que ver también con decidir por si mismo.
6. Responsabilidad. Capacidad para asumir capacidades y errores y hacer lo conveniente con ellas. También es tomar por propio el deber.
7. Capacidad de análisis y reflexión. Importantísimo, ya que sin este factor, las cosas en la vida de las personas, simplemente pasan sin saber nunca porqué.
8. Manejo de la frustración. ¿Tienes problemas? ¡Todos! Y la diferencia estará en la capacidad que tengas para literalmente SOPORTAR sin tomar decisiones arrebatadas hasta encontrar la mejor solución o la menos dañina, para el conflicto.
9. Orientación Ética. Es regirte por las acciones que sencillamente tienden al bien no solo individual, sino de todos los involucrados en situaciones concretas, así, por mínimo que se afecte a alguien, la personalidad madura buscará otras alternativas.
10. Objetividad. Es el pensamiento imparcial de la realidad interna vs. la externa, actuando como un juez sin preferencia para dar valor a la razón verdadera, de donde quiera que provenga.
11. Estar preparado. Como las manzanas cuando están PREPARADAS para comerse y dejaron de estar verdes, así las personas nos tenernos que PREPARAR, en todos sentidos, para las situaciones de la vida. ¿Te vas a casar? ¿Vas a comprar casa? ¿Quieres tener novio? ¿Quieres un trabajo e ingreso mejor? ¿Ya estás PREPARADO para esto?
¿Qué es lo radical aquí?
Precisamente este último punto. Hay que tratar de desarrollar cada una de estas características para estar maduro, es decir, preparado para comerse como las frutas. En este caso, preparado para enfrentar las distintas situaciones que se dan en la vida de la mejor manera posible.
Por otro lado, es fundamental reconocer, que no son características permanentes, sino que todo el tiempo requieren un esfuerzo porque las puedes perder y te tendrás que esforzar en tenerlas otra vez.

Fuente: http://www.terapiaradical.com/index.php/actuallity/156-a039.html

domingo, 11 de noviembre de 2012

LO QUE QUIERO Y LO QUE NECESITO


LO QUE QUIERO Y LO QUE NECESITO
Una amiga me dijo: “No se me da lo que quiero. Siempre me resulta otra cosa, pero no lo que quiero”. “Se te dará lo que necesitas”, le dije sin estar demasiado consciente de lo que le estaba expresando. Pero me quedé pensando en esa respuesta y les comparto lo que reflexioné.
Si la vida (Dios, la divinidad, el universo) obra con perfección, no podemos dudar que estamos siempre recibiendo lo que necesitamos. Lo que queremos, en cambio, suele ser un pedido desde nuestro ego para lidiar con algún miedo, el que supuestamente perderá fuerzas cuando ocurra aquello que queremos.
Por lo tanto, cuando lo que quiero no llega es porque realmente no lo necesito. O lo que necesito, es justamente no tenerlo, porque así podre elaborar mas conscientemente el miedo que tengo que trabajar.
Para  ponerlo en claro: Lo que no tenemos, es lo que no necesitamos. Y lo que necesitamos, nunca nos faltará ni lo perderemos.
 Ahora, podemos estar en paz.

Fuente: http://www.inspirulina.com/lo-que-quiero-y-lo-que-necesito.html

sábado, 10 de noviembre de 2012

LOS BENEFICIOS DE COMPARTIR LA CRIANZA DE LOS HIJOS


por  Daniel Duque
    LOS BENEFICIOS DE COMPARTIR LA CRIANZA DE LOS HIJOS
    En la crianza de los hijos, los padres imparten las enseñanzas que creen que se deben desarrollar en la vida.
    Es enriquecedor compartir las tareas que el niño demanda para así influenciar positivamente en su desempeño general.
    Estudios de diversas universidades demuestran que los niños criados por varios adultos interesados en ellos (háblese de abuelos, tíos, niñeras, maestras jardineras, etc.), desarrollan personalidades más estables. En contraste, los niños criados en una familia nuclear (en la que sólo los padres comparten las responsabilidades), tienen menos modelos de resolución de conflictos a seguir.
    Mientras más opciones tengan los niños, más oportunidad tienen de ampliar su repertorio de comportamientos posibles, eso los ayuda a madurar.
    Cuando criar a un hijo cae sobre los hombros de una persona muchas veces se siente atrapada, aislada, y hasta podría sentirse frustrada. Sufre de nostalgia por la diversión, la libertad y la falta de contacto con otros adultos. Por ello, podría acumular resentimientos en contra de sus hijos.
    crianza-compartida
    En nuestra generación la mayoría de las familias tienen menos hijos, así que no ocurre lo que pasaba antes en las familias múltiples de 6 o más hijos que los hermanos se cuidaban entre sí, y que tenían que compartir los espacios, las cosas, etc.

    Hoy, hay muchos hijos que reciben "todo": tienen su propia habitación llena de juguetes y televisor, y así se hacen vulnerables, y son presa fácil de la frustración cuando se encuentran con el mundo real con todas sus barreras.
    Cuando la crianza de los hijos se realiza de manera compartida, con conciencia y amor, se dan beneficios para todas las partes. En los niños, y en los padres predominan los sentimientos amorosos y se siente satisfacción por la tarea realizada.

    Fuente: http://www.inspirulina.com/los-beneficios-de-compartir-la-crianza-de-los-hijos.html

    viernes, 9 de noviembre de 2012

    DE ESAS MALAS MUJERES A LAS QUE LES DEBEMOS TANTO


    DE ESAS MALAS MUJERES A LAS QUE LES DEBEMOS TANTO
    En estos días observaba de lejos una de esas épicas peleas entre la mujer "legal" y la "otra". La "legal" se dedicaba a difamar a la "otra" de todas las maneras posibles y por todas las vías disponibles acusándola de meretriz, rompe hogares y de haberle sonsacado a su pareja.
    Como esa pelea he visto un montón a lo largo de mi vida y siempre tengo el gusanillo de preguntarle a la "legal": ¿de verdad crees que la "otra" te sonsacó al marido? ¿en serio?
    Aspiraría a que la respuesta fuera un No rotundo pero asombrosamente la mayoría de las veces escucho a las mujeres muy convencidas del poder seductor de la otra quien logró con artimañas terribles, dignas de una bruja de las peores y merecedoras del castigo de la Inquisición, hacer que su pobre hombrecito cediera a sus ataques.
    Sinceramente y siendo honestas señoras, déjenme decirles que están en un terrible error, un tremendo error, un gigantesco error: ningún hombre se lo lleva otra, se van por sus propios pies sin más ni más.
    No existe ese poder mágico y oscuro que logre que una mujer obligue a un hombre en contra de su voluntad a compartir su cama ni mucho menos a responderle fisiológicamente a sus requerimientos amorosos, no una sino varias veces seguidas.
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    No hay ningún artilugio mágico que produzca el efecto por el cual un hombre enamorado llame a otra mujer que no es la suya para salir y disfrute de la salidita, los vinitos, los besitos y demás yerbas aromáticas con un profundo sentimiento de culpa que oculta muy bien.

    No hay la posibilidad de que su pareja haya sido tentado así como Adán en el paraíso terrenal por Eva y la manzana y él sumiso haya aceptado su destino cumpliendo alguna escritura ancestral.
    No es prueba de ese poder de seducción el hecho de que su pareja se hinque a sus pies y le diga: perdón mi amor, ella me manipuló porque todos sabemos que un hombre primero acepta que es un monigote a que es un infiel.
    No amigas, para nada. Lo único que es total y completamente cierto en todos los casos es que nos encontramos con un especímen del sexo masculino con una "pequeña" incapacidad para enfrentar sus relaciones maduramente. Así de simple como una caraota es la explicación.
    En mi vida me ha tocado estar casualmente en los dos lados de la moneda y con el mismo ser (digno de laboratorio). Cuando lo conocí, me encantó, me conquistó para luego enterarme de que había otra que "era buena pero no llenaba sus expectativas, no lo hacía sentir igual y blablablabla", cosa que creí y esperé a que se diera el desenlace a mi favor.
    Pasó el tiempo y al fin, era para mí sola, el Nirvana. Ibamos, veníamos, éramos tan felices que dábamos casi asco. Hablamos de matrimonio y demás y nos separamos entonces por cosas de trabajo. Al principio, cartas y llamadas todos los días, luego cada tres, luego una vez a la semana y luego... empezó a olerme mal todo.
    Una visita, dos visitas y a la tercera ya había actitudes sospechosas. Para hacer el cuento corto, un fin de año a medianoche me dijo: en un rato nos vemos y en un mes me enteré que se estaba casando. Listo, yo había ocupado el lugar de la otra en esta oportunidad.
    Lloré, chillé, me despeché, salí con el tipo más bello que se me atravesó aunque no me gustara mucho porque necesitaba sacarme esa espina pero extrañamente, no sentía nada hacia la "otra" que me había "quitado" aquella tremenda joya.
    Partiendo del hecho de que no me podía quejar mucho (yo había sido ella antes) empecé a ponerme en su lugar y me di cuenta que tenía muy poco que ver realmente en lo que había pasado. Solo había jugado un papel en un momento pero, aunque hubiera deseado con alevosía quitármelo ya él había comenzado su camino de salida cuando puso los ojos en ella.
    Entendí que lo que había fallado no era mi habilidad para retenerlo ni había triunfado la de ella para conquistarlo, lo único que no servía era él como hombre fiel a sus compromisos, con moral, con respeto por los seres con los que compartía, como ser humano maduro que enfrenta sus realidades y asume las consecuencias.
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    A partir de ese momento comencé hasta a sentir un poquito de lástima por ella, ya que lo que había ganado realmente no era el mejor de los premios y cuidado, era un castigo a la larga y yo, afortunadamente me había librado para siempre de alguien que no valía ni un suspiro y se lo debía todo a ella.

    Así que amigas, cada vez que su hombre, pareja, peor es nada se vaya con otra, no pierda su tiempo ni bilis en la otra, no señor. Dele las gracias por el favor que le hace al desenmascarar al individuo que tiene al lado, por mostrarle sus grandes fallas, por hacerle ver que su voluntad y su decisión de amar y compartir no funcionan.
    Si se topa con aquellas que son tan inocentes como usted, no la atormente. Hágale la maleta real y emocional al saliente y mándelo con lacito y todo a la calle que es donde debe estar. A la otra le tocará recoger esa perla y dormir todos los días con el temor de cambiar de rol en el momento menos pensado.
    Si le toca una de aquellas que se jacta de haberle quitado esa "maravilla apocalíptica", tómese su tiempo, hágale la lista de sus defectos y manías, llévele la ropa sucia de una para que empiece a demostrarle su amor y a vivir ese triunfo desde adentro.
    Y usted mi querida amiga, pase la página. Llame a sus mejores amigas, esas que le levantan el ego, le impiden rebajarse y la obligan a mirar al frente con valor y se toma tres botellas de vino, le lanza dardos a la foto del infeliz y brinda porque usted está dando un paso al frente con una carga menos y un poco más de autoestima y no le hace falta insultar a nadie porque sabe que si alguien ganó en este juego, es usted.

    Fuente: http://www.inspirulina.com/de-esas-malas-mujeres-a-las-que-les-debemos-tanto.html

    jueves, 8 de noviembre de 2012

    Cuidado con la Adultescencia

       Por Daniel Duque

    Este término se usa para referirnos a los adultos que siguen siendo adolescentes. Un twitt leído por allí reza: Fui bebé, luego niño, luego adolescente, luego adolescente, luego adolescente.

    Cuando los hijos alcanzan la adolescencia, los padres deberían contribuir para que accedan a su autonomía (característica básica de la adultez), pero esto no siempre pasa por múltiples razones. 

    Por ello, los hijos adolescentes en muchísimas ocasiones cuestionan y se revelan en contra de sí mismos y de sus familiares de mil maneras, una de ellas quedándose entonces para depender de ellos.

    Ojo, la rebeldía es necesaria, aunque sea difícil de manejar, rebelarse es necesario para llegar a la adultez. Es decir, volvemos, revelarse resulta imprescindible para desprenderse de los padres. Ya que el adolescente que escoge la sumisión, extiende la etapa en la que adolece de identidad propia. 

    De nuevo: el adolescente que no logra desprenderse lo manifiesta de diversas maneras, para así hacer notar su posición de estancamiento. Puede presentar pésimo rendimiento en sus estudios, se le imposibilita encontrar un trabajo, cae en adicciones, presenta mala conducta, roba, pelea, entre otras formas de rebeldía instalada. 

    Es vital que se negocien las decisiones y se alcancen acuerdos con los hijos, para que se mantengan ciertos límites que preserven la estabilidad y armonía de las vidas de todos los familiares. 

    Otro punto importante es que en la adolescencia nace la necesidad de la intimidad sexual con nuestros pares, así como también surge el deseo, la curiosidad, de probar muchas cosas nuevas, y todo esto que nos permite crecer no es posible hacerlo en la casa de los padres.

    A los padres les decimos que esto de la comunicación abierta (sin miedo), acerca de todos los temas posibles, es vital para hacer que sus hijos no sean por ello eternos adultescentes. Por ello, se debe dedicar tiempo y esfuerzo para brindarle información a los chicos. Recordemos la canción “No Basta” de Franco de Vita: “porque cuando quiso hablarte de sexo, se te subieron los colores al rostro, y te fuiste…”.


    Y en relación al ámbito de pareja, "el adolescente" suele atraer a otro "adolescente", y en esta dinámica incluso uno de los dos puede actuar como adulto y hacer que el otro juego el rol del adolescente que él en el fondo quiere ser, y esto marca a los dos y los afecta  a la hora de encontrar una verdadera pareja, conformada por dos adultos comprometidos el uno con el otro, y con la vida.

    Recordemos, y para ello cito a mi colega Carlos Fraga, con quien escribí un libro y tantas otras cosas: “la comodidad es una trampa que no nos permite crecer”. No caigamos en ella, aunque sea tan seductora. ;)

    Fuente: http://www.mejorandonuestrosvinculos.blogspot.com/

    domingo, 4 de noviembre de 2012

    ¿Qué es la Madurez?


    ¿QUÉ ES LA MADUREZ?
    Luego de que mi mamá falleció a mis hermanos y a mí nos tocó ir a casa a recoger sus pertenencias. Limpiamos mucho. Mi mamá guardó muchas cosas. Entre los libros conseguí un papel ya amarillo y ajado, cuando lo leí, lloré. El papel está escrito con la letra de mi papá y tiene como título: “MADUREZ”. Luego de leerlo lo doblé y lo guardé en el bolsillo de mi pantalón. 
    Ha sido difícil mantenerme consciente y justo cuando pensaba en lo duro de este momento, encontré de nuevo el papel. El escrito consiste en varios conceptos que definen lo que es la madurez o al menos lo que mi papá piensa que es: 
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    “Es la habilidad para controlar la ira y arreglar las diferencias, sin violencia ni destrucción”.

    “Es ser paciente y tener la disposición de dejar pasar el placer temporal a favor de una meta más difícil e importante”.
    “Es perseverancia a pesar de una fuerte oposición y grandes desilusiones”.
    “Es la capacidad para enfrentarse con la frustración y la derrota, sin permitir que las fuerzas nos abandonen”.
    “Es tener humildad y saber reconocer los errores que se comenten”.
    “Es poder tomar decisiones y mantenerlas; la gente inmadura explora posibilidades infinitas pero nunca hace nada”.
    “Es el arte de vivir en paz con aquello que no podemos cambiar, es tener coraje para cambiar lo que debe ser cambiado y sabiduría para conocer la diferencia”.
    Esta última definición me hizo caer en cuenta que a pesar de que en algunos momentos perdemos el equilibrio y la paz, hay que estar conscientes y fuertes para recuperarse y saber reconocer con humildad que por más difícil que sea la situación, si no puede cambiarse, hay que continuar. 
    Ser maduro te lleva a no preocuparte por las cosas que no se pueden remediar, a tolerar la derrota y controlar los momentos de mal genio, también trae consigo serenidad en momentos de angustia, la madurez te permite alegrarte por el éxito de los demás superando la envidia.
    Investigue algunos otros conceptos y conseguí que la sicóloga Sonia Arias indica diez sencillas reglas para alcanzar una mayor madurez:
    1. Controlar nuestras emociones y pensar antes de actuar.
    2. Confiar en nosotros mismos.
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    3. Tener paciencia para con los demás, no todos piensan igual que nosotros.
    4. Conectarnos de manera positiva con las personas, sean familiares, amigos o compañeros de trabajo.
    5. Ayudar a quienes podamos apoyar. 
    6. Balancear nuestras emociones para controlar el estrés.
    7. Perseverar en nuestras metas, enfocarnos.
    8. Ser humildes y aceptar nuestros errores.
    9. Tener la capacidad de tomar buenas decisiones.
    10. No criticar a los demás.