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jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Qué Peso Tiene la Familia en la Pareja?


por  Daniel Duque
¿QUÉ PESO TIENE LA FAMILIA EN LA PAREJA?
Cuando nos embarcamos en una relación de pareja, emprendemos un recorrido que nos genera expectativas. Nos ronda y rodea la idea de haber hallado a la persona ideal; nos seduce la ilusión decompartir una vida con ese ser tan especial, y mucho más.

Cuando se sigue transitando el recorrido en el que se conoce la pareja mutuamente, los colores de la relación tornan a nuevos matices. Surgen diferencias de criterios. Aumenta la necesidad de alcanzar ciertos acuerdos.

En este conglomerado de acercamientos, el vínculo de la pareja se fortalece cuando se elaboran códigos en conjunto y se establecen las alternativas que resultan más beneficiosas para ambas partes.

Este proceso debería estar lleno de complicidad, porque su buena consecución es para la armonía individual y compartida.

En este intercambio es clave recordar que cada miembro de la pareja proviene de sistemas familiarescon profundas distinciones de formas de amar. Por ello, cuando uno de los miembros de la pareja piensa: "mi forma de ser, pensar, actuar... está bien y la de mi pareja no", es similar a que sostuviera: "Mi familia está bien, pero la de mi pareja no".

Si por el contrario, uno de los miembros de la pareja acepta e incluso exalta todo lo que hace su pareja sin mediar, podría pensar algo como: "No me gusta mi familia, pero la de mi pareja sí está bien".

Las situaciones descritas crean desequilibro en la pareja.
Cuando nos comprometemos en un proyecto de pareja, nos debemos emparejar con las formas consensuadas entre los dos. Por ello, hacer pareja es una tarea increíblemente aleccionadora en la que intervienen nuestras representaciones familiares.

La pareja se construye familiarizándose entre sí. Esto se da con equilibrio cuando nuestras familias tienen para cada uno y para el otro UN GRAN VALOR.

Fuente: http://www.inspirulina.com/el-valor-de-la-familia-en-la-construccion-de-pareja.html

viernes, 2 de noviembre de 2012

Sanar nuestra infancia y nuestro presente


... Y evitar que se repita la historia


Rescatar al niño interior 
por Alice Miller

"No podemos resolver los efectos del maltrato en terapias que eluden los hechos y se limitan al análisis de las realidades psíquicas. Pero podemos liberarnos de las consecuencias si estamos preparados para afrontar emocionalmente la verdad de nuestra infancia, renunciar a la negación de nuestro sufrimiento y desarrollar empatía con el niño que fuimos y entender así las razones de nuestros miedos".


La burla, la desatención, los cachetes, el abuso físico... En mayor o menor medida, todos hemos sido víctimas de la violencia de los adultos cuando éramos niños. Encontrar a alguien que nos escuche con empatía y admitir que sufrimos ese maltrato sin sentirnos culpables permite sanar nuestra infancia y nuestro presente, y evitar que se repita la historia. 
Desde la publicación de mi libro El drama del niño dotado, en 1979, he recibido con regularidad cartas de lectores que me cuentan la historia de su infancia y me formulan muchas preguntas al respecto. A menudo he sentido la necesidad de responder a estos valiosos relatos de vida y he lamentado mucho no poder satisfacer esa necesidad, sobre todo por limitaciones de tiempo.

También deseaba compartir estos testimonios, estos informes de víctimas de abuso infantil, pero esa posibilidad me estaba vedada por el carácter confidencial de esos textos. En 2005 empecé a publicar en mi web (www.alice-miller.com) con permiso de los autores, las cartas de interés general y mis respectivas respuestas. Estas cartas hablan de los sufrimientos, a menudo inimaginables, de personas maltratadas en la infancia que, a pesar de años de terapia, nunca fueron conscientes de ese maltrato. Padecían numerosas enfermedades, se acusaban de la crueldad que tenían que soportar y sólo cuando leyeron mis libros pudieron sentir, con alivio y por primera vez, el sufrimiento de su infancia. Algunas encontraron allí la clave para comprender toda su vida y con ello dejar atrás sus pánicos, depresiones y adicciones.

Estas personas, como es comprensible, se encuentran ante muchas preguntas que hasta ahora habían evitado. Mis respuestas a tales preguntas tratan, en esta nueva situación, de ayudarles a hallar orientación y a personas que, como testigos empáticos y con conocimiento de causa, las asistan en la mejor utilización posible del conocimiento que han adquirido sobre sí mismos.

ACOMPAÑARLOS EN EL PROCESO

Los seres humanos que en su infancia fueron objeto de maltrato encuentran así una tribuna que les permite expresarse libremente y, juntos, buscar la manera de liberarse de las consecuencias de los abusos padecidos. No podemos resolver los efectos del maltrato en terapias que eluden los hechos y se limitan al análisis de las realidades psíquicas. Pero podemos liberarnos de las consecuencias si estamos preparados para afrontar emocionalmente la verdad de nuestra infancia, renunciar a la negación de nuestro sufrimiento y desarrollar empatía con el niño que fuimos y entender así las razones de nuestros miedos.

De esa manera, nos liberamos de los miedos y los sentimientos de culpa con los que cargamos desde la más tierna infancia. Gracias al conocimiento de nuestra historia y nuestros sentimientos, llegamos a conocer a las personas que somos y aprendemos a darnos lo que vitalmente necesitamos pero nunca recibimos de nuestros padres: amor y respeto. Éste es el gran objetivo de la terapia de desvelamiento: las heridas pueden cicatrizar si se les presta atención y se las toma en serio, pero es preciso no negar la existencia de las cicatrices.

Lo que daba por supuesto cuando escribí mis libros posteriores se vio completamente confirmado por las cartas de los lectores: no sólo un grupo reducido de personas tiene el alma herida por vejaciones infantiles, sino la mayoría de la población mundial. Sin embargo, únicamente unas pocas desean tomar conciencia de ello, porque el miedo a la antigua impotencia del niño golpeado impide ese conocimiento. Por eso doy por supuesto que a todos nosotros, con muy pocas excepciones, nos castigaron en la infancia, y en muchos casos muy pronto, como expongo en mi libro Por tu propio bien.

Un niño al que se le ha pegado anticipa el castigo por cualquier expresión de descontento o de malestar. Esta ansiedad puede permanecer inconsciente (porque sus causas nunca fueron desveladas y procesadas), pero operar de modo muy efectivo acompañando a los individuos durante toda la vida y determinando todo su comportamiento.

LA TERAPIA QUE FUNCIONA

Digo que una terapia “desvela” cuando ayuda a los sujetos –con la colaboración de los sentimientos de la vigilia y los sueños– a conocer su dolorosa historia infantil reprimida para que no vuelvan a temer los peligros que les acechaban de verdad durante la infancia y que ahora ya no representan una amenaza. Entonces se acaba para los pacientes la necesidad de temer y repetir inconscientemente lo que les ocurrió en su más tierna infancia, porque ahora conocen la realidad de aquella edad y pueden reaccionar a ella con rabia y con tristeza en presencia del terapeuta como su testigo empático. Dejan de despreciarse, dejan de acusarse y hacerse daño mediante todo tipo de adicciones, porque son capaces de desarrollar empatía con el niño que sufrió gravemente a causa de la conducta de sus padres. Si más tarde en la vida de estos adultos se presentan peligros, estarán mejor preparados para afrontarlos porque comprenderán mejor sus antiguos miedos.

Esta manera de proceder se diferencia de otras formas de tratamiento que implican practicar una nueva conducta o mejorar el bienestar personal (mediante yoga, meditación, pensamiento positivo). En estos casos, se deja de lado el problema de la infancia.

A mi juicio, el miedo a este problema se remonta al miedo de los niños que han sido castigados, al miedo al próximo golpe, si es que se atreven a reconocer la crueldad de sus padres. Y este miedo es tan dominante que mucha gente ha tenido que criarse soportando castigos (psicológicos, pero sobre todo físicos, que aún se consideran inocuos y necesarios) sin posibilidad de defenderse.

DESCUBRIR LA VERDAD

Esto también puede verse en el psicoanálisis, que hasta hoy elude los abusos sufridos en la infancia, cierra los ojos ante ellos. Sus teorías se construyeron sobre la base de este miedo a los padres. Por eso, tanto los pacientes como los analistas permanecen, a veces durante décadas, atrapados en un laberinto de ideas y tienen sentimientos de culpa por haber hecho supuestamente tan difícil a sus padres comprender al niño “problemático” que fueron. A menudo no saben, y tal vez nunca lo descubran, que fueron niños severamente maltratados.

Que un terapeuta haga posible este conocimiento depende de qué sepa de su propia infancia. 
LUZ SOBRE EL MALTRATO - QUÉ SE CONSIDERA MALTRATO

Las humillaciones, palizas en el culo, golpes, bofetadas, traiciones, abusos sexuales, mofas, burlas, desatenciones... todas son formas de maltrato, porque dañan la integridad y dignidad de un niño, aunque sus consecuencias no sean visibles inmediatamente. Como adultos, la mayoría de los niños maltratados sufrirán (y permitirán que otros sufran) por estos daños.

CÓMO AFECTA AL CEREBRO

Casi todos los niños reciben algún cachete durante sus tres primeros años de vida, cuando empiezan a caminar y a tocar objetos que no pueden ser tocados. Esto sucede precisamente en un periodo en que el cerebro humano construye su estructura y, por lo tanto, debería interiorizar amabilidad, sinceridad y amor, pero en ningún caso crueldad y engaño.

UN CÍRCULO VICIOSO

Los niños maltratados asimilan muy rápidamente la violencia que soportaron, y pueden incluso idealizarla y aplicarla después en su función de padres al creer que merecían esos castigos y que fueron golpeados por amor. No saben que la única razón para el maltrato que tuvieron que soportar es que sus propios padres recibieron y aprendieron la violencia sin ser capaces de ponerla en cuestión. Más adelante, los adultos que fueron niños maltratados expresan violencia sobre sus hijos y sienten gratitud hacia unos padres que los maltrataron cuando eran pequeños e indefensos.

PROTEGERSE MEDIANTE EL OLVIDO

Esta inversión de papeles, idolatrar al maltratador y culpar a la víctima, se ve reforzada por un mecanismo de defensa característico: el olvido. El niño que crece en un entorno abusivo tiene prohibido expresarse a sí mismo y expresar su rabia. Como soportar ese dolor a solas es demasiado duro para él, se ve forzado a olvidar sus sentimientos, a reprimir los recuerdos traumáticos y a idealizar a quienes son realmente los autores de esos abusos. Aprenden a no recordar como medida de defensa.

SE ALMACENA EN EL CUERPO

Las experiencias traumáticas que se reprimen encuentran su forma de expresión en el cuerpo. De forma inconsciente, la tensión se acumula y tarde o temprano sale a la luz en forma de angustia, ansiedad y de enfermedades psicosomáticas. El cuerpo del adulto puede manifestar ese episodio de violencia que sufrió de niño y que no ha sido capaz de expresar de manera consciente porque no se atreve a acusar a sus padres.

ENCONTRAR AYUDA

Para superar esta situación, el adulto que fue un niño maltratado debe contar con la escucha empática de una persona que le ayude a tomar conciencia de lo que su cuerpo ya sabe. Una persona que ya haya tenido éxito en recorrer ese camino por sí misma porque ya tuvo la oportunidad de encontrarse con alguien que le ayudara. La persona maltratada tiene que saber que son los demás los que fallaron, y no ella.

UN CAMBIO SOCIAL

El hecho de que socialmente todavía sea tolerado el castigo infantil y la violencia contra los niños, aunque sea en forma de “cachetes disciplinarios” y bajo la excusa de que es “por su bien”, no hace más que perpetuar la rueda de la violencia generación tras generación. El día en que admitamos que cualquier forma de violencia es intolerable y la sociedad deje de amparar a los adultos frente a los niños, se habrá abierto un camino hacia la paz.

por Alice Miller

La mayoría de las obras de Alice Miller han sido editadas en castellano como El drama del niño dotado, El saber proscrito, Por tu propio bien, y El cuerpo nunca miente, donde indaga en la relación entre la enfermedad y los traumas reprimidos.

martes, 30 de octubre de 2012

APRENDE A FLUIR CON LOS VINCULOS QUE TE ACOMPAÑAN DESDE ANTES DE NACER


por  Daniel Duque
    APRENDE A FLUIR CON LOS VÍNCULOS QUE TE ACOMPAÑAN DESDE ANTES DE NACER
    "Nuestros hijos nos dan la oportunidad de ser los padres que siempre hemos deseado tener". Louise Hart.
    Una de las pautas que enseñan las Constelaciones Familiares es reconocer que nuestros familiares(padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos...) todos hicieron lo que pudieron, y lo que hicieron ya está hecho y nos beneficiamos si miramos eso con respeto, agradecimiento y amor.
    Si nos preguntamos quién lo hizo mejor y quién lo hizo peor, no obtendremos ninguna respuesta verdadera. Cuando reconocemos esto, sin lamentaciones, iniciamos nuestro propio rumbo con toda la dignidad del caso.
    Los padres tienden a proyectarse en sus hijos. Por ello, quieren que coman lo mismo, que sean socialmente, o profesionalmente similares, y párese de contar, y esto hace que se tensione la relación. Los padres no quieren verse defraudados y los hijos no quieren defraudarlos. Esto interfiere con las decisiones (muchas veces inconscientes) en la escogencia de la persona de la que nos enamoramos, los amigos, y más.
    Podemos verificar la calidad de la vinculación que tenemos con nuestros padres en los diferentes momentos de nuestras vidas. Casos típicos de vínculos conflictivos son:
    • vinculos-familiaQuerer complacerlos todo el tiempo y a como de lugar. Ej. "Estudié medicina porque mis padres querían tener un hijo médico. Ahora soy médico y un artista frustrado".
    • Querer llevarles la contraria. Buscar hacer lo opuesto de lo que ellos quieren. Ej. "Como para ellos mantener una buena relación consiste únicamente en invitarme a comer asado porque y que 'compartir un plato de carne en familia es lo mejor que hay', pues decidí meterme a vegetariano, y les dije que no quería volver a esas reuniones porque me desagrada verlos comiendo cadáveres".
    • Pretender la mayor separación posible. Procurar desconectarnos y entablar distancia por asuntos que consideramos irreconciliables. Ej. "Le dije que él ya no era mi papá y me fui. Desde ese día no lo he vuelto a ver, aunque el otro día creo que me lo crucé en la calle, pero no estoy seguro porque aceleré el paso".
    • Creer que sólo cuando nuestra familia cambie podremos ser felices. Nos negamos a aceptar a los nuestros tal cual y como son, con sus creencias, nivel socioeconómico, color de piel, etc. Ej. "Ellos se tienen que convencer que lo mejor es vender la casa como yo les digo, luego con esa plata ya yo tengo pensado todo lo que hay que hacer. Pero están aferrados al pasado por la mentalidad cristiana que les ha hecho tanto daño, ya yo no sé qué hacer para que se dejen tanto catolicismo".
    Cuando hacemos una toma de conciencia acerca de nuestra familia podemos notar cuán distinto es transcurrir nuestra vida en buenos términos con los nuestros.
    Todos podemos aprender a fluir con los vínculos que nos acompañan desde antes de nacer.
    Cerramos citando a Louise Hart: "No existe vínculo más profundo que la conexión entre padres e hijos. Ni la muerte puede acabarlo".

    FUENTE:  inspirulina

    LA IMPORTANCIA DE CRECER CON PAPÁ


    por  Daniel Duque
      CRECER CON PAPÁ
      Los hijos, más allá de manutención, necesitan del sostén emocional que sus padres les pueden brindar.
      La participación de los padres en la crianza de sus hijos es determinante, ejerce una gran influencia en el desarrollo psico-emocional, tanto el de los padres como el de los hijos.
      Los hijos que cuentan con sus padres suelen poseer mayores habilidades para resolver problemas, y se desempeñan mejor en situaciones frustrantes. También tienen mejores habilidades sociales, sentido del humor, capacidad de prestar atención, y entusiasmo para aprender.
      Los papás bien involucrados con sus hijos son más saludables, participan más en las actividades comunitarias, poseen una mejor relación con sus familiares, fortalecen su relación de pareja, y se estresan menos por cuestiones laborales.
      Una de las más importantes misiones de la función paterna es la de establecer límites entre la relación de la madre con su hijo. El padre debe crear lugar para un tercero en esa simbiosis (no se trata de destronar a la madre, sino de integrarse a esa unión), intermediar esa relación, propiciar la separación, y esto debe hacerlo con amor y trasmitiéndole valores a su hijo. Así, desde el primer día de nacido, la relación padre-bebé se debe convertir en algo fundamental para ambos.
      Algunos padres se intimidan o no se atreven a jugar con el bebé, sienten vergüenza de las críticas o les da temor hacer algo incorrecto. Sin embargo, ellos deben superar eso para crear una relación estrecha con sus hijos que incluya el contacto físico y la ternura.
      Es recomendable que los padres:
      1. Aprendan todo lo posible acerca de la crianza de los hijos, mediante lecturas, videos, conversaciones, cursos...
      2. Estén presentes lo más que puedan.
      3. Sean creativos: inventen paseos, juegos, conozcan a sus amigos.
      4. Conversen con ellos acerca de sus necesidades, aspiraciones y que les compartan las propias.
      No olvidemos que los niños valoran que se les dedique atención. Desde pequeños sabemos reconocer cuando se nos trata con amor.
      Por último, recordemos, papá es papá, y mamá es mamá.

      FUENTE: inspirulina

      RECONOCER EL ESPACIO DE LOS AUSENTES


      por  Daniel Duque
      RECONOCER EL ESPACIO DE LOS AUSENTES
      Cuando se presenta la ausencia de un ser cercano (sea cual sea la causa de su partida) es importante respetar el lugar que ocupó, es decir, reconocer el valor de su presencia. Cada miembro de la familia (y todos somos una gran familia) debe sentir que su existencia valió la pena, incluso, por más corta que haya sido.
      Siguiendo este principio de las Constelaciones Familiares, si pensamos en el aborto, el cual, por lo general, es tratado con muy poca naturalidad, y más bien es visto como un gran tabú, del que más vale ni hablar, y mejor ocultarlo; hace que sea necesario aclarar que en el sistema familiar todo lo que es considerado un secreto, o lo que es menospreciado, tiende a hacer notar su presencia de infinitas maneras.
      La realidad actual es contundente y demuestra que hay una inmensa cantidad de mujeres que han abortado y lo siguen haciendo día tras día. La pérdida de un hijo, bien sea por aborto, por mortinato (fallecimiento en el vientre), porque fue nativivo (murió al nacer), así como cuando ocurre a cualquier edad, genera un duelo que debería cumplir con sus fases en las que ha de ser tratado con todo el amor posible.
      ausentes
      En muchas ocasiones, el aborto es causante de la separación de la pareja, ya que la responsabilidad / culpa que genera no es tratada adecuadamente, y en la mayoría de los casos es sostenida en el inconsciente. Por lo general, las parejas no conversan del hecho, y ese silencio no permite que se cierre el ciclo correctamente. Tratar lo que siente cada uno es muy importante para la elaboración del duelo.
      Otras tantas veces, se tiende a buscar un embarazo casi inmediato. Muchos padres que anhelan mantener vivo a estos hijos fallecidos, le dan el nombre del hijo que murió al nuevo hijo que procrean, lo que no conlleva al reconocimiento de cada individuo del grupo familiar como único e insustituible. Hay que destacar que todo enredo sistémico se verá reflejado con el transcurrir del tiempo.
      Un ejercicio que podría resultar para subsanar estos casos es imaginar que sostenemos una comunicación con el hijo fallecido, en la que se le puede decir todo lo que se crea necesario, como: explicarle las razones de la pérdida, y la ilusión coartada de ser madre. En el mejor de los casos, la pérdida más bien resulta como una preparación para un futuro en el que se volverá a compartir con quienes partieron en cualquier otro plano.

      FUENTE: inspirulina

      ¿Qué es la pareja?

          Para sacar a la luz lo que anida en las profundidades del alma.

      En una pareja donde ambos se reconocen como seres en proceso de crecimiento, se elige al otro como compañero/a, no para que nos salve, proteja, sostenga, nos proporcione seguridad o nos adore. 

      Tampoco para escapar de la soledad. 
      Elegimos estar en pareja para brindarnos la oportunidad de ir un poco más allá en nuestro viaje hacia el corazón, lo que significa que a través de este vínculo podemos conocernos, expresarnos y crecer con una mayor profundidad.


      "La pareja es un mágico espejo en el que podemos re-conocernos en profundidad,
      donde podemos descubrir nuestras luces y nuestras sombras"

      Hay patrones negativos que se transmiten de generación en generación



      Hasta que lo inconsciente no se haga CONSCIENTE el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida; y tú lo llamarás DESTINO...
      C. JUNG


      sábado, 20 de octubre de 2012

      Sanar la Relación con Nuestros Padres

      Por Sanaa Vanessa Saab

      Tal como mencioné en mi reciente artículo titulado 4 Recomendaciones para depurar el alma "De acuerdo a la Constelación Familiar, lo único que le debemos a nuestros padres es la vida. Lo que hagamos con ella es nuestra responsabilidad y no caben excusas, victimas ni victimarios. Lo que quiere decir, que un paso sumamente importante es sanar la relación con ellos, desintegrando las rabias y rencores en su contra, asumiendo nuestras responsabilidades y comprendiendo que de cualquier forma que nos hayan criado fue la mejor." 



      Algunos quizá no entiendan qué clase de rabias o rencores se pueden tener en contra de ellos, así que les ayudo. En nuestros hogares podemos ver cosas que no nos gusten, con las que no estamos de acuerdo o que sencillamente no nos hacen sentir bien y por lo tanto nos llenamos de molestia, ira, dolor, impotencia y un sin fin de emociones más que se van anidando en nuestro interior, produciendo cierto rechazo a las ideas o costumbres familiares y hasta a nuestros propios padres y miembros de la familia que se hallen involucrados. 

      ¿Qué clase de cosas pueden ser éstas? Podemos empezar con el machismo. Muchas veces nos habremos molestado con nuestros padres por manejar conceptos que consideramos errados en relación a la diferencia de géneros, e incluso por darle a los varones de la casa prioridades y preferencias sobre las féminas. Si sentimos que nuestros padres o uno de ellos siempre estuvo ocupado y no nos dedicó el tiempo que requeríamos podríamos albergar resentimiento por esa falta de atención y amor. También incluyo los casos en que ellos no son como nos gustaría en ciertos aspectos. Y como último ejemplo podría mencionar el divorcio o abandono, hechos con los cuales, los hijos podrían culpar a los padres de las "consecuencias" que "les tocaron" vivir y a su vez, fabricar y adquirir creencias de que todas las conductas y actitudes de los progenitores o uno de ellos son la causa de tal ruptura, por ende, actitudes erradas y nacería el rechazo tanto para ellas como hacia los padres.


      Cuando tenemos estos resentimientos solemos ser radicales, adquirimos conceptos o ideales totalmente opuestos a lo que vimos en casa y esto podría desviarnos de nuestro propio camino y ser dañino. Cuando sentimos rechazo hacia la forma de ser de uno de nuestros padres o familiares estamos renegando de una parte de nosotros, ya que ambos pertenecemos al mismo sistema familiar. ¿Han oído eso de que "Todos somos uno"? Llevamos en nuestros genes y energéticamente  a nuestros ancestros. Con esto no quiero decir que vayamos a tener los mismos resultados que ellos, las mismas vidas, traumas, tras pié, sino que tenemos la fuerza de nuestros ancestros, llevamos la fuerza de los hombres y mujeres de nuestra familia, solo debemos integrarlos y unificar nuestro ser. ¿Si nos unificamos viviremos como ellos? La respuesta es no y si. Depende de ti, debido a que el primer paso es aceptarlos y después quedará de tu parte canalizar lo que debas para lograr encauzarte en tu propio camino de vida, solamente adquiriendo lo positivo de ellos y aceptando lo negativo, porque nos guste o no, forma parte de nosotros, de nuestra historia y si no lo hacemos, la vida nos estaría repitiendo la lección hasta que la aprendamos. 


      ¿A qué me refiero con esto de repetir la lección? Te lo resumo en un ejemplo: Si albergué emociones negativas hacia mis padres por su divorcio, viviré inconscientemente con el miedo al abandono o podría optar por la figura del abandonador. Motivo por el cual las relaciones serían inestables, inseguras y truncadas por la separación. Si rechazas los divorcios y los abandonos, eso es lo que te sucederá. No olvidemos que todo es energía y existe la Ley de la Atracción. Así que lo que manejes tú es lo que atraerás a tu vida. Está en tí aceptar e integrar tu sistema familiar. Hazlo, ten en cuenta que nadie es infalible, todos somos vulnerables.  


      Debemos entrar en conciencia y comprender que nuestros padres nos criaron y vivieron de la forma en que mejor sabían ¡Nos enseñaron como ellos aprendieron! Quizás ni siquiera sabían que existe una mejor forma de criar, de amar, de vivir... Hicieron lo que consideraron mejor para nosotros, por lo tanto no tenemos nada que perdonarles. Y además todos tenemos derecho a equivocarnos, a dejarnos llevar por las emociones que sentimos. Tú lo has hecho, entonces ¿Ellos no tienen derecho?.... Agradezcamos a esas experiencias porque pudimos vivir muchas cosas buenas, aprender y ser personas de fortaleza. Cabe destacar que somos afortunados porque -a diferencia de ellos- contamos con herramientas que nos ayudan a criar, vivir y a amar mejor, como lo son talleres y seminarios, el internet, libros, psicólogos, consteladores y demás profesionales con vocación dispuestos a tendernos la mano. No nos olvidemos de que el conocimiento avanza a 9000 por hora y en unos años podremos ser nosotros los que no tengamos todos los conocimientos y técnicas que nuestros hijos o futuros hijos tendrán. Como dice Alfonso León, simplemente ¡hagámoslo diferente! Te invito a hacerlo lo mejor que puedas... Sigamos nuestra intuición, nuestro YO Superior siempre esta para guiarnos... Pero empecemos por sanar la relación con nuestros padres e integrando nuestro sistema familiar.