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domingo, 19 de mayo de 2013

Rebeldía en los adolescentes


Queridos padres refresquemos un poco, ubíquense en que la adolescencia comienza a partir de los 12 años aproximadamente, cada chico(a) es un mundo bien particular que lleva procesos internos que le permiten desarrollar los aspectos de la adolescencia más temprano o tardía con respecto a los demás. Lo importante es que nosotros como padres estemos listos con las herramientas y que internamente contemos con recursos para afrontar situaciones que nos producirán estrés, frustración, rabia, incomprensión e incluso desconfianza.
La pregunta que siempre anda en el aire y a veces no sabemos responder con efectividad y calma: ¿Qué hago para que mi hijo me tenga confianza y me vea como una figura de autoridad?

Les comparto unos tips bien sencillos de realizar para generar cambios en nosotros y en nuestro hijo:

- Organízate con tu esposo(a) para que se pongan de acuerdo en las sanciones, normas y formas de disciplina.

- Utiliza el humor para romper el hielo, posiciónate como un niño y no como un padre juicioso que busca el orden correcto de las cosas (esto es aburrido)

- No caigas en el error de repetir 3 veces o mas lo mismo: “ te lo dije siempre haces lo mismo porque no me escuchas” le estas reforzando la idea que no vale la pena escucharte porque aburres siempre dices lo mismo.

- Se practico, no hables tanto.

- Cuando hables con tu hijo, acércate, tócale el hombro, rompe la barrera. Esto demuestra confianza

- Flexibilidad y negociación para las salidas nocturnas.

- Si gustas compartir con tu hijo, no le impongas actividades deja que el opine y te muestre sus actividades adáptate y disfruta con él.

Todo estos tips van encaminados a propiciar un clima agradable en la relación padre – hijo fortaleciendo el vinculo afectivo y una disciplina flexible donde yo gano y mi hijo gana. 

Autor:
Psicólogo Leonardo Molero
@sosconducta

martes, 19 de febrero de 2013

La pareja sagrada


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Me encanta este concepto porque viene a explicar qué es lo que como esencia humana buscamos en una relación de pareja y al comparar esta búsqueda con los condicionamientos que traemos, es lógico el vacío que experimentamos cuando pasan los años y sentimos que se acaba el amor o que hay que hacer demasiados esfuerzos para revivirlo.
La mente nunca se satisface explicaron recientemente en Caracas Fanny Van Laere y su compañero Gustavo Nizzo justamente en un taller de Pareja Sagrada. La mente siempre quiere más. Logramos el apartamento, los hijos, el carro, la casa en la playa, las vacaciones soñadas, el perro, el jardín, el trabajo genial, pero sigue el vacío.
No sabemos que ocurre, ya logré todo lo que podía lograr “materialmente” por mí mismo o con mi pareja ¿y ahora qué? Ya no hay fuego con el paso de los años, hay frustración porque cada quien está en su mundo, hay foco en los hijos y cuando los hijos se van de casa, dos extraños deben mirarse de nuevo. O peor nos frustramos porque no hay logros de ningún tipo según lo que creemos es el ideal de un hogar.
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La pareja sagrada pasa primero por ser una pareja sana. Y cuando menciono pareja sana, hablo de lo que en integrando la vida defendemos como un valor: una pareja en la que cada miembro se ama, se respeta, se valora, sabe cuáles son sus dolores y está claro cuando los proyecta en su compañero, ha honrado a sus padres, armonizando energías femeninas y masculinas dentro de sí, trabaja en liberarse en sus creencias de no merecimiento para alcanzar su libertad, ama la entidad que forma junto a su complemento y sabe que esta entidad es prioridad. La pareja sagrada es el siguiente nivel. Juntos transforman a su paso, se complementan y su servicio a la humanidad deja huella. La pareja sagrada se ama desde el ser, se ama por lo que juntos son y logran, se nutren del amor incondicional. La prosperidad en armonía viene por añadidura.

Parece fantasía pero cada vez más me encuentro con parejas así. Todas coinciden en que tuvieron primero que encontrarse a sí mismos, ver sus sombras, amarse y respetarse primero para decir No a relaciones que no encajaban dentro de sus valores. Nos enseñaron a quedarnos en el dolor, a permanecer unido a una persona que no es compatible con mis ideales para no estar solos (haciéndonos mutuamente infelices por tremendo egoísmo) a casarnos por muchas razones que no son las de la pareja sagrada. La tendencia es unimos desde la inconsciencia, un día despertamos y nos sentimos vacíos. Queremos que el otro nos ame por lo que somos por dentro, pero resulta que nosotros mismos no lo hacemos. Resulta que nos valoramos por nuestros atractivos físicos o por lo exitosos que somos laboralmente y cuando ponemos estos condicionamientos desde la mente, ya vemos que ésta nunca se satisface. El otro nos va a amar sólo por aquello a lo que nosotros le damos valor. Comienza por ti. Revisa a qué le estás dando prioridad en tu vida, a qué eres dependiente. Mira si realmente te has trabajado suficientemente la autoestima para encontrarte con tu complemento y formar la pareja sana y sagrada. De pronto hay mentiras como “No merezco” y te quedas estancado por repetir patrones que pueden estar desconectándote de la vida. Estás a tiempo de convertir esa relación de pareja en una sana y sagrada y si no es posible seguir tu camino para ser feliz que es a lo que viniste.
 Fuente: http://www.inspirulina.com/la-pareja-sagrada.html

lunes, 21 de enero de 2013

Un post especial para las mujeres casadas. #RelacionesSanas #Apego

Por Sanaa Vanessa Saab.-

Pude ver mi reflejo de hace meses atrás en una joven de 18 años que afirmaba con convicción que cuando la mujer se casa es para únicamente dedicarse a su esposo y a su hogar. Discutiendo el tema, la conversación se convirtió en un debate bilateral entre ella y yo, que muy serias defendíamos nuestros contrarios puntos de vista, sin llegar a la enemistad por supuesto. 

Cuando nos casamos, las mujeres seguimos siendo seres humanos con necesidades, aspiraciones, con proyectos, gustos y metas. En los tiempos de antes la mujer se casaba y se olvidaba de sí misma, no se planteaba proyectos y si lo hacía, los abandonaba. Vivía para alguien más, lo que ocasionó y sigue causando en ellas falta de entusiasmo, de alegría ¡de vida! Además contribuye a alimentar el apego. Y todo esto queridos lectores se nota a leguas cuando vemos amas de casa con bajos estados de ánimo, "sin tiempo para ellas", preocupadas y nerviosas de que todos lleguen a casa y previo monitoreo diario, con depresiones (muchas veces disimuladas)... El caso es que por cultura, machismo o costumbre, la mujer no se da el trato que merece y el resultado sigue siendo el mismo: Mujeres apagadas, relaciones tóxicas...

Amigos, en una relación sana no nos esclavizamos, no nos sacrificamos, no nos minusvaloramos... En una relación sana cada uno de los miembros se ocupa de estar bien emocionalmente, se respetan y consideran para poder hacerlo con su compañero de vida. En un matrimonio sano existen tres lugares: Yo como individuo, la pareja también como individuo y la relación como entidad; y para cada una de esas figuras debe haber tiempo y espacio. Están compuestos por un par de adultos sabios que decidieron unirse para acompañarse en el camino de la vida en armonía, más no fue una unión a conveniencia "El quería hijos y alguien que lo atendiera..."Cuando nos dedicamos exclusivamente al otro y nos olvidamos de nuestra esencia y requerimientos, desde la devoción o el sacrificio, nos estamos encargando de alimentar  el apego, mientras nos secamos por dentro.


Es comprensible que una recién casada no tenga más aspiraciones que dedicarse por completo a su relación, a su hogar, pero es sano realizar alguna actividad para evitar fomentar el dañino apego. Al realizar actividades que nos gusten, que nos motiven, nuestro estado de ánimo será óptimo, vibramos en otra frecuencia, nos volvemos más positivos, enérgicos y alegres, se amplía nuestro foco visor de oportunidades y probabilidades, nos olvidamos del estrés, dejamos de vivir en función del otro, más si vivimos a plenitud y por lo tanto eso mismo daremos a nuestra pareja. Nuestra relación y familia estarán en esa misma sintonía.

El equilibrio consiste en respetarnos y tomar el lugar que nos corresponde en nuestra vida, en el aquí y el ahora. ¿Si no eres prioridad en tu propia vida, crees que en vida de otros lo serás? Hacer en nuestra agenda un lugar para nosotros, donde podemos realizar alguna actividad que nos llene, que nos provea de alegría y que contribuya con nuestro bienestar y crecimiento. Hacer un lugar para compartir en pareja, donde se puedan escuchar, divertirse, relajarse, crecer, conectarse... Si hay hijos, disponer de tiempo para compartir en familia. Y por supuesto, dejar espacio para realizar las ocupaciones que nos correspondan como amas de casas.


No importa lo que hagas, pero ¡que te guste! ¿Desde hace mucho querías escribir un libro? ¿Dejaste un cuadro por la mitad? ¿Haz pensado en un postgrado o tal vez emprender el negocio de tus sueños? ¿Te apasiona la repostería? ¿Te gustan asistir a talleres, quizás el yoga? ¡Hazlo! Siempre se consigue tiempo para lo importante, ¡y en tu vida lo eres más que nadie!

NOTA:
Este estilo de vida, de relaciones, donde se dispone de tiempo y espacio para cada uno de los miembros y a su vez de la entidad: Pareja; es el enemigo número 1 del apego y las relaciones tóxicas.


Ocupémonos de nosotros mismos para estar bien y poder brindar lo mejor, porque nadie puede dar lo que no tiene.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿Qué hacer cuando termina aquella relación que en su momento nos hizo ver fuegos artificiales y jurar amor eterno?


LA AMOROSA DISTANCIA
Qué hacer cuando termina aquella relación que en su momento nos hizo ver fuegos artificiales y juraramor eterno. En ocasiones el final viene junto a la cortesía y el cariño de dos seres que compartieron buena parte de sus vidas. Pero no siempre es así, no todos estamos listos para dejar ir al otro. No queremos soltar, aunque nuestro ser sepa que quedarse allí es tóxico. Hay quienes son adictos al sufrimiento y para quienes liberar lo mal atado cuesta más que seguir padeciendo. No todos somos lo suficientemente conscientes para ver las verdaderas razones que nos hicieron atraer una relación difícil y menos entender porqué nos cuesta salir de allí.
Cuando finalmente vemos la puerta de salida, hay otros pasos no menos retadores. Admitir que nadie ocupará el lugar del ser del que nos estamos distanciando, no es una circunstancia que todos sepamos afrontar. Es más fácil decir: a ese hombre o mujer la olvidé para siempre, cómo puedo seguir queriéndolo(a) con todo el daño que me hizo, que afirmar: lo seguiré queriendo, ocupará su lugar entre mis afectos, lo integro y lo suelto.
Integrar los amores o afectos que tenemos en la vida es muy sanador porque cuando se hace desde la honestidad contribuye a que veamos las causas y efectos y evitemos toparnos con relaciones similares. Negar las razones por las que atrajimos el sufrimiento no nos aleja de él, al contrario nos puede acercar.
En gran parte de los casos estas razones son aprendidas. Parten de condicionamientos que adquirimos en la infancia, de nuestros padres, tí@s, abuel@s, de la forma como consolidamos en lo más profundo de nuestro inconsciente nuestra imagen de lo que debía ser una relación de pareja. Y ello nos pasa a nosotros y a todos, así que cuando dos seres se encuentran, es muy probable que centren sus expectativas en estos condicionamientos.
Esta era llena de despertar, tendencias espirituales y tantas herramientas de sanación nos invita a replantearnos el modo como establecemos nuestras relaciones, desde donde, y si estamos conscientes del modo en que actuamos.
Escuché decir hace unos meses a unas amigas que a veces la "amorosa distancia" era necesaria cuando dos personas ya no pueden seguir conviviendo juntas. Pero que sea esa distancia para reflexionar, hacer el cierre desde la armonía, integrando, asintiendo. No se olvida un amor de la noche a la mañana, no se odia u olvida al ser, se reprueba la conducta tóxica y hay que ser sabio para ver la diferencia.

Fuente: http://www.inspirulina.com/la-amorosa-distancia.html#.UO2VjcWebXc.gmail

lunes, 17 de diciembre de 2012

RELACIONES TÓXICAS


Cuando hablamos de relaciones tóxicas lo primero que solemos pensar es en una mala gestión emocional de pareja, pero en realidad este tipo de relaciones se dan en cualquier ámbito social, como puede ser el de una amistad o el familiar. Se trata de relaciones que enganchan, sentimos como que quedamos atrapados en una red negativa de la que nos es muy difícil salir.
¿Qué se considera una relación tóxica?
Si a ratos preferirías no estar con esa persona porque te hace sentir mal, porque tu vibración cambia, porque te alteras hasta puntos que nunca creíste llegar, si te sientes manipulado cuando utiliza los sentimientos de culpa, sarcasmo o ironía para contradecirte, si sientes que no mereces ese trato pero no acabas de poner fin a esta relación, entonces estás atrapado en una relación tóxica.
En definitiva se trata de una relación donde una o ambas partes sufren, más que gozan, por el hecho de estar juntos. Los miembros se ven sometidos a un gran desgaste emocional con el objetivo de convencerse a ellos mismos que pueden salvar esta unión.
Al tratar de acomodarnos a la otra persona lo que hacemos es desvirtuar la realidad ¿En qué sentido? Nos convencemos a nosotros mismos que si no mostramos malestar sobre ciertos aspectos que nos incomodan, evitaremos una nueva confrontación. ¿Pero que pasa cuando llegamos al autoengaño? Que nos enfermamos física y emocionalmente. No olvidemos que la represión emocional provoca ansiedad y estrés.
Por otro lado empiezan los problemas de comunicación, si no nos mostramos como somos ¿cómo nos van a entender los demás?, por lo que todo este conjunto de malestares acaban pasándonos factura.
Las razones por las que podemos mantener una relación tóxica pueden ser muy diversas, pero casi todas tienen una serie de puntos en común, los cuales pasaré a detallar a continuación:
Baja Autoestima
¿Qué es la autoestima? Es un conjunto de percepciones, valoraciones y sentimientos que hacemos con respecto a nosotros mismos. Se considerará baja cuando nuestras creencias estén basadas en no ser merecedores de algo mejor, por lo que en el caso de este tipo de relaciones se tiene la idea de que no podemos estar sin esa persona porque ella es la que siempre ha estado ahí para ayudarnos en todo. Empiezan las preguntas recurrentes como ¿quién me va a cuidar? ¿quién me va a amar? ¿quién me va a animar a seguir adelante?.
Creer que somos la solución a sus problemas
Por el contrario podemos tener la sensación de que nosotros somos salvadores de esa persona, que podemos calmar sus malestares y conseguir que vea la realidad desde otro punto de vista idóneo para ambos. Se fantasea con el hecho de que hemos llegado a su vida para hacerlo cambiar, que con nosotros la cosa será diferente. Esto provoca mucha frustración y mucho sufrimiento, ya que hemos basado nuestra relación en unas expectativas poco reales, en vez de basarla en el aquí y ahora.
Si bien es verdad que se pueden cambiar rasgos de personalidad en la otra persona, esto sólo sucederá cuando ésta esté dispuesta a cambiarlos y no antes. Por lo que el deseo de mejorar la vida del otro no tiene que significar que el otro la quiera mejorar, es ahí donde se produce la frustración. No podemos cambiar el entorno, pero si la actitud con la que nos enfrentemos a él.
Yo soy la víctima en esta historia
Llegamos a creernos las palabras hirientes que nos dicen y pensamos ¿quién nos va a querer más que él/ella?. Si tan mala persona soy y no me merezco nada, ¿cómo voy a dejar esta relación con la suerte que he tenido de dar con alguien que si me aguante?. Ese miedo a quedarnos solos y pensar que tenemos lo que merecemos, es lo que acaba siendo más limitador. Una vez más aparece la inseguridad.
Dependencia Emocional
Tratamos de suplir carencias afectivas, pretendemos que el otro nos de lo que nosotros mismos no somos capaces de gestionar. Esta sensación en ocasiones nos lleva a mendigar cariño y es cuando empiezan los desencuentros emocionales.
Miedo a quedarse solo
Quizás esta sea la característica más común, ya que por miedo a no quedarnos solos toleramos cualquier tipo de relación, aunque ésta nos haga sentir mal. Pero lanzo una pregunta al aire ¿no es peor la sensación de estar sólo aún estando acompañado?.
No hemos de confundir soledad con desolación, la soledad es un estado en el que la persona encuentra la paz interior, la desolación es sentir esa carencia de no estar acompañado de alguien que consideramos nos aporta lo que nosotros no sabemos gestionar.
Miedo a lo que está por venir
Otras personas se acomodan dentro de esta relación, por mucho malestar que les aporte, por miedo a seguir adelante con su vida y abrir nuevos caminos. Es lo que supuestamente se conoce como zona de seguridad, aunque en este caso es una seguridad ficticia.
¿Cómo gestionar una relación así?
Trabajando la autoestima, estableciendo límites al malestar y aprendiendo a comunicarse asertivamente.
Una cosa está clara, el amor no es malestar, ni dependencia, ni miedo, es libertad y satisfacción. Si no sentimos eso, entonces no es amor.
CIARA MOLINA
Psicóloga Cognitivo-Conductual especialista en Gestión Emocional


Leer más: http://www.psicologaemocional.com/news/relaciones-toxicas/

lunes, 26 de noviembre de 2012

Tipos de Suegras ¿Cuál te gastas tú?

Por Sanaa Vanessa Saab S.

Hoy quiero hablarles de las suegras, pero no de esas almas nobles que amamos, no de esas que son un pan de DIOS y que tod@s desearíamos tener... ¡Oops! Creo que me confundí hehehe ¡esas no existen! Bueno... Están en peligro de extinción, lo que me da rienda suelta para destrozarlas aquí ¿Es justo, no? Ellas nos hacen la vida imposible y nos destrozan con sus hij@s... Así que bien, here I go:
1.- Tenemos a las que no rompen ni un plato pero incendian la ciudad: La Motolita: Es aquella que desde que te conoce se hace tu amiga y fiel consejera y dice amarte como a una hija más; la misma que jura y perjura: "Yo no me meto en la vida de mis hijos, dejo que ellos tomen sus decisiones... Ya yo hice la mía"... Pero también es la misma que te clava el puñal por la espalda y como la serpiente a Adán le va lavando el cerebro.

2.- Seguimos con las Enemigas Declaradas que sencillamente te hacen la vida imposible a la luz del día y descaradamente.

3.- Las Perfeccionistas que todo lo saben hacer mejor que tú y toda tu familia, que conoce mejor que tú a sus hijos (generalmente es madre de hombre) y por lo tanto pretende que te conviertas en su mamá y lo atiendas como a un bebé.

4.- No olvidemos a las desvalidas, enfermitas y vulnerables viuditas que requieren estar metidas en casa las 25 horas del día ejerciendo cualquiera de los anteriores roles mencionados.

¿Y ustedes cuáles suegras han tenido la dicha de conocer? ¡Compartan con nosotros!

sábado, 24 de noviembre de 2012

Maltrato Emocional en La #Pareja


El tema del maltrato en la pareja, siempre resulta ser un punto difícil de abordar. El maltrato puede ser tanto físico, como psicológico o emocional, y en muchos casos pueden darse juntos.
Nadie tiene porque tolerar un maltrato, así provenga de una persona cercana y querida. Ante el primer signo de maltrato, es necesario poner un límite y dejar en claro cuales serán las consecuencias en caso de que el maltrato se repita.
Es necesario que la mujer o el hombre maltratado conozcan sus derechos, y que realice una denuncia cuando el maltrato se hace presente.
La víctima de maltrato, se vuelve codependiente de su pareja o victimario, por lo que le resulta muy difícil dejarlo, poniendo de esta manera en riesgo su salud física y mental.
La pérdida de la autoestima, es otra de las consecuencias que tiene que sufrir la persona que sufre maltrato emocional en la pareja.
Los que siguen a continuación, son los tipos de maltratos emocionales más comunes.
Desvalorización: el menosprecio, es la forma más común de maltrato emocional. El hacer sentir inferior al otro, el decirle que no vale, son las formas más comunes de desvalorizar a otra persona.
Ignorar: es cuando no se tienen en cuenta las opiniones y decisiones de la otra persona. En la pareja existen determinadas cuestiones que deben ser compartidas y consultadas, ambos integrantes tienen derecho a la toma de decisiones.
Humillación: las palabras descalificativos, los insultos, los gritos, son situaciones denigrantes que no tiene porque vivir una persona.
Dominio: se lleva a cabo para retener al otro, pueda darse en forma de amenazas o signos de manipulación perversa.
No hace falta llegar a la violencia física para sentirte maltratado/a por tu pareja. El maltrato emocional puede llegar a ser tanto o más destructivo que el maltrato físico, y nadie merece vivirlo como experiencia.
S no sabes reconocer un maltrato y mucho menos poder ponerle un freno, entonces estás en problemas ya que las consecuencias pueden ser nefastas.
Si reconoces en tu pareja, algunos de los signos descriptos anteriormente, es momento de que prestes mucha atención, para poder encontrar una salida a tiempo. El maltrato, ya sea físico o emocional, es algo repudiable e insano para una relación, la cual debe basarse sólo en el respeto, la protección y el amor.
Fuente: http://blog.mobifriends.com/2011/10/maltrato-emocional-en-la-pareja/

El Machismo se supera


El machismo no forma parte de la historia, es decir, todavía existen rasgos de este comportamiento cultural inadecuado que no sólo afecta a hombres sino también a mujeres. Sin duda, el machismo puede darse en diferentes grados, y para entenderlo, también debes aprender a analizar su causa. Es decir, si por ejemplo, tu pareja se educó rodeado de hermanas, puede que nunca tuviese que hacer las tareas de casa porque ellas se encargaban de esa labor. A partir de ahí, tendrás que tener paciencia para que deje de lado esta mentalidad.
¿Qué rasgos machistas puedes encontrar en tu pareja?
1) Por ejemplo, puede que notes que tu pareja no se siente bien si tú ganas más dinero a fin de mes y tienes un sueldo más alto. Muchos hombres dan mucha importancia a su trabajo hasta el punto de que ponen su valor en aquella labor que realizan. Por ello, algunos hombres se sienten muy infravalorados ante una situación de desempleo que puede derivar en problemas de autoestima, desmotivación, falta de interés por las relaciones sociales…
2) Por otra parte, un comportamiento totalmente machista es el de aquellos hombres que esperan que su mujer renuncie a su éxito profesional para cuidar del hogar y de la familia tras el día de la boda.
3) Sin duda, también te sentirás mal cuando veas que tu marido o tu novio se va con sus amigos todos los días por ahí, olvidando que tiene una relación de pareja y unas responsabilidades contigo. Será machista cuando al hacer tú lo mismo y en medio de la misma libertad de horarios, se sienta mal y te lo haga saber.
4) En relación con la estética y el modo de vestir, tal vez te ponga límites relacionados con la largura de las faldas, el escote adecuado o el tipo de maquillaje que debes ponerte. Alguien que te quiere de verdad y de la forma adecuada, no tendrá ningún inconveniente en verte guapa y te dejará vestirte como a ti te guste.
5)  El machismo en los casos más extremos puede derivar en problemas de malos tratos, de insultos o de humillaciones. Si en algún momento te ves inmersa en este tipo de situación debes poner fin a esta historia. Sin duda, conviene tener presente que los hombres también pueden ser víctimas de malos modos por parte de sus mujeres y demalos tratos psicológicos.
6)   El machismo se puede superar a través de la formación, la información y el tiempo. Es decir, cualquier persona necesita tiempo para superar sus barreras emocionales y sus ideas. Al final, el machismo es una forma de pensar y como tal puede cambiarse. ¿Qué opinas sobre esta cuestión?
Fuente: http://blog.mobifriends.com/2011/09/comportamientos-machistas-en-la-pareja/

¿Estás en medio de una relación tóxica?


Existe relaciones de todo tipo y lo más curioso es que muchas veces, las apariencias engañan, es decir, las relaciones más aparentemente estables son las más perjudiciales y difíciles. Por otra parte, también es curioso que existen personas que siempre caen en la misma trampa, es decir, siempre se ven inmersas en relaciones destructivas. En este caso, es bueno analizar de vez en cuando, el método de comportamiento para no tropezar siempre en la misma piedra y evitar caer en los mismos errores, una vez tras otra.


Descubre cómo alejarte de una relación tóxica:

1) En general, una relación de este tipo se caracteriza por rupturas y reconciliaciones constantes. Por el típico “ni contigo ni sin ti” que no conduce a ninguna parte más allá de la emoción constante. Y es que, vivir al compás del rencor y del perdón produce sensaciones a veces, agradables y otras, desagradables. Por ello, debes ser firme en tus decisiones, si has roto con la otra persona (o a la inversa) valórate a ti mismo, apaga el teléfono móvil y sigue con tu vida. Ten por seguro que te estás perdiendo algo mejor.

2) Escucha el consejo de la gente que te quiere porque si de verdad te quiere, sabrá valorarte de la forma adecuada. Nadie te apoyaría a la hora de estar inmerso en unarelación destructiva. Por ello, busca ayuda, pide apoyo: no olvides que siempre contarás con el cariño de tus padres y de tus mejores amigos. Pero tampoco pierdas de vista que tú debes ser el principal motor a la hora de saber cómo obrar y actuar.

3) Cuida de ti mismo porque lo necesitas. En primer lugar, debes empezar por fortalecer tu autoestima, ganar seguridad y paz interior. Está claro que es esencial recuperar el equilibrio tras haber vivido una historia de amor con más rencor que pasión.

4) El amor no es estar constantemente al límite. Al revés, cuando se trata de un amor sano y estable la tónica es la tranquilidad y la calma. La sensación de estar a salvo con la otra persona, de saber que es alguien que cuida de ti, que te valora y que te respeta.

Fuente: http://psicologia-terapias.blogspot.com/2011/10/dile-adios-una-relacion-tormentosa.html