Todos tenemos historias, heridas
y cargas que nos pueden hacer actuar y reaccionar de forma poco sana. Dar una
respuesta agresiva, ofendernos sin motivo aparente o simplemente explotar, se
nos hace muy fácil. Así como también, algunas veces hemos recibido esto de
otras personas. Pero ¿Qué pasa cuando nos hemos convertido en el blanco
favorito de descargas emocionales de otros? Aparte de ser desagradable
deteriora todo tipo de relaciones por lo que tenemos que buscar solución. Para
empezar, debemos visualizar desde cuál rol estamos viviendo nuestra vida, quizá
sea desde el papel de víctima y por ello enviamos señales que captan todas las
personas que nos rodean o que nos topamos cuando están enojadas o de mal humor.
Cabe destacar que estas personas pueden ser desde tus padres hasta tus hijos,
pasando por tu pareja y sin olvidarnos del jefe. Es evidente que debemos renunciar
a ese rol y asumir uno que se llama Adulto Sabio, que involucra el amor propio
y respeto a sí mismo, tanto como a los demás. Por otra parte, es la oportunidad
perfecta para mirar atrás y darnos cuenta de cuántas veces hemos hecho lo mismo
con otras personas, mirarnos en el espejo.
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jueves, 15 de agosto de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
100% Disponible para mí y en mi vida
Esta fue mi tarea de unas semanas
atrás: Estar 100% disponible para mi y en mi vida.
Muchas veces solemos estar en
cuerpo mas no presentes en alma y mente, por estar pensando en el pasado o el
futuro. Estamos pendientes de como se sintió Susanita y del problema de Pedro;
de las fotos del instagram y de lo que quiere el perro, pero no en lo que
siento YO ni en lo que quiero YO, ni de los cambios que preciso... Hemos
desaprendido el buen hábito de hacernos compañía a nosotros mismos, de brindarnos
unos oídos que escuchen nuestros más silenciosos anhelos o dolores y de
ofrecernos un abrazo cuando nos sentimos apachurrados. Vivir en función de los
demás es una forma de vivir por justificación y no con responsabilidad.
El mayor compromiso que tenemos
en la vida es con nosotros mismos, con nuestro bienestar y felicidad. Para
asumir el 100% de disponibilidad, debemos desaprender el hábito de mirar en las
direcciones equivocadas: Atrás (pasado), Adelante (futuro), Afuera (los demás).
Debemos enfocarnos en nuestro interior, en el aquí y el ahora. A veces sentimos
temor por los cambios “repentinos” de la vida y todo el tiempo estamos pensando
y planificando el mañana, pero por naturaleza Divina, los seres humanos tenemos
vista periférica y somos capaces de observar a lo lejos, aún estando enfocados en
nuestro plano más cercano (Unos vistazos de vez en cuando al futuro, son
suficientes) Además, si te concentras en el presente es seguro que notes los
pequeños cambios que generan esos grandes “improvisos” y poder ponerte en
acción, ya que éstos no se dan de la noche a la mañana, son el resultado de
pequeños cambios cotidianos que generalmente no se notan por no estar 100%
disponibles en el presente.
Algunas sugerencias:
1. Estar
atento a tu niño interior cuando se sienta herido, escucharlo y mimarlo.
2. Tomar
la iniciativa de salir “solo” a degustar un postre o a pasar una tarde al aire
libre “sólo… Con un libro”
3. Tomar
diariamente un tiempo exclusivo para estar contigo. Puedes meditar, ir al gym, un
masaje, a pasear, etc.
4. Concéntrate
en el aquí y el ahora: Si estás laborando, enfócate en tu labor. Si estas
comiendo, compartiendo con tus hijos o en el cine dedícate en mente, cuerpo y
alma a eso.
5. Si
te ataca una vieja historia aplica una de las herramientas de PNL: Dale forma a
esa historia y deshazte de ella. Ejemplo: Imagina que es un reproductor y le
bajas volumen hasta 0.
En la medida que aprendas el arte
de estar contigo mismo, estarás aprendiendo el arte de estar con los demás.
Cultivamos relaciones sanas, empezando por la relación con uno mismo.
Por: Sanaa Vanessa Saab Saab
@Vanessa_Saab
Etiquetas:
bienestar,
CAMBIO,
COACH,
COACHING,
Crecimiento Personal,
emociones,
estilo de vida,
HABITOS,
inteligencia emocional,
niño herido,
patrones negativos,
PNL,
relaciones sanas,
sabiduría
miércoles, 8 de mayo de 2013
¿Falta de Consideración o Falta de Valor Propio?
Autor: Sanaa Vanessa Saab Saab

Muchas personas tienden a
responsabilizar a los demás por no tener el valor de tomar como prioridad sus
propias necesidades. Les muestro un ejemplo “Qué falta de consideración de
parte de Susanita. Sabe que no he comido y sigue en la llamada, pero eso sí,
cuando es ella la que tiene hambre o sueño, corta de inmediato” Esta persona está
culpando a otra por no tener la consideración que ella misma no se tiene.
Cuando la persona deja de vivir
desde el papel de víctima descubre que su único victimario fue ella misma y comienza
a darle prioridad a sus propias necesidades y requerimientos, antes que a los
demás. Cuando llega ese momento, esa persona se da cuenta de que nadie le hace
nada que ella misma no permita que le hagan. Los invito a hacerse estas
preguntas: ¿Cuál es el respeto y la consideración que siento por mi? ¿Estoy
cumpliendo conmigo mism@? Recuerden, el cambio empieza de adentro hacia afuera.
Lo que queremos ver en nuestro entorno, debemos empezar a crearlo en nuestro
interior. Y lo primero es reconocer y sentir que somos merecedores de respeto.
Todos tenemos una principal responsabilidad: A cada quien le corresponde
ocuparse de sí mismo. Importante estar atentos a nuestros deseos y
requerimientos para poder satisfacerlos.
Por: Sanaa Vanessa Saab Saab
@Vanessa_Saab
lunes, 25 de febrero de 2013
11 Caracteristicas de la Personalidad Madura
Este es un tema difícil porque todos somos muy maduros ¿no? La realidad es que cuando se habla de madurez o inmadurez, nadie sabemos bien de que se habla, si ahora mismo estuviéramos en una reunión y se te pidiera que la definieras ¿Qué dirías? Sé franco.

Que difícil es entonces tener comportamientos o querer alcanzar algo que no sabemos que es ¿no?. De hecho al no saber a ciencia cierta que significa, no estará en realidad al alcance de nuestra mente, de nuestras aspiraciones, y por lo tanto de nuestros objetivos deseados.
Vamos a ver la definición de inmadurez, y por lo tanto, madurez sería todo lo contrario.
Inmadurez: que no tiene madurez, falta de experiencia o falta de maduración de un fruto. ¡En serio! Busqué en los diccionarios más serios, en wikipedia y otras fuentes confiables y realmente las definiciones dejan mucho que desear. Otros lo describen como falta de desarrollo emocional, pero a mí me dejaron igual.
Por eso, para ejemplificar mejor desde un punto de vista terapéutico, pero que verdaderamente te ayude a alcanzar mejores actuaciones de tu personalidad en específico, te dejo las 11 características más importantes de una persona madura. Después de esto, formula tu propia definición:
1. Templanza en el carácter. Quiere decir estar “templado”, ni tan frío ni tan caliente que no puedas pensar y actúes por impulso. Es actuar bajo las mejores posibilidades y conveniencias a pesar de los sentimientos.
2. Estabilidad emocional. Sin subidas ni bajadas abruptas, sin cambios inexplicables ni ser voluble. Implica también, mantener las emociones durante un periodo largo.
3. Autoconocimiento. De debilidades y fortalezas, potenciando estas últimas y evitando los factores que potencian las primeras.
4. Respeto. Hacia los demás, hacia sus ideas y estados por los que pasa el resto de las personas sin querer manipular, intimidar o cambiar. Este es uno de los rasgos más evidentes de la personalidad madura.
5. Autonomía. Es la capacidad de sostenerse por sí mismo en todas las áreas del ser humano a excepción de la espiritual. Sin embargo, en lo que refiere a lo económico, sentimental y relacional. Tiene que ver también con decidir por si mismo.
6. Responsabilidad. Capacidad para asumir capacidades y errores y hacer lo conveniente con ellas. También es tomar por propio el deber.
7. Capacidad de análisis y reflexión. Importantísimo, ya que sin este factor, las cosas en la vida de las personas, simplemente pasan sin saber nunca porqué.
8. Manejo de la frustración. ¿Tienes problemas? ¡Todos! Y la diferencia estará en la capacidad que tengas para literalmente SOPORTAR sin tomar decisiones arrebatadas hasta encontrar la mejor solución o la menos dañina, para el conflicto.
9. Orientación Ética. Es regirte por las acciones que sencillamente tienden al bien no solo individual, sino de todos los involucrados en situaciones concretas, así, por mínimo que se afecte a alguien, la personalidad madura buscará otras alternativas.
10. Objetividad. Es el pensamiento imparcial de la realidad interna vs. la externa, actuando como un juez sin preferencia para dar valor a la razón verdadera, de donde quiera que provenga.
11. Estar preparado. Como las manzanas cuando están PREPARADAS para comerse y dejaron de estar verdes, así las personas nos tenernos que PREPARAR, en todos sentidos, para las situaciones de la vida. ¿Te vas a casar? ¿Vas a comprar casa? ¿Quieres tener novio? ¿Quieres un trabajo e ingreso mejor? ¿Ya estás PREPARADO para esto?
¿Qué es lo radical aquí?
Precisamente este último punto. Hay que tratar de desarrollar cada una de estas características para estar maduro, es decir, preparado para comerse como las frutas. En este caso, preparado para enfrentar las distintas situaciones que se dan en la vida de la mejor manera posible.
Por otro lado, es fundamental reconocer, que no son características permanentes, sino que todo el tiempo requieren un esfuerzo porque las puedes perder y te tendrás que esforzar en tenerlas otra vez.
Fuente: http://www.terapiaradical.com/index.php/actuallity/156-a039.html
miércoles, 20 de febrero de 2013
Lo que el otro tiene de mi
Muchas veces hablamos, nos quejamos, criticamos, nos molestamos con lo que dicen y hacen los demás, con su manera de ser, de pensar y de actuar. ¿Cuántas veces hemos expresado con rabia e irritación ¡Es que no l@ soporto!? Seguro que innumerables veces...
Pues esa intolerancia proveniente del ego, que nos hace creer que somos diferentes y que tenemos la perspectiva acertada de las cosas, aparte de poner distancia entre nosotros y los que nos rodean, no nos permite ver que hay algo más en esa acción que nos molesta. Si, solemos ser impertinentes y obstinados, pero si somos capaces de detenernos a ver en nuestro interior hallaremos que en esa actitud hay algo que nos pertenece, algo que no es tan "del otro" y si "más mío" Resulta que todo lo que acontece en nuestro entorno es reflejo de lo que acontece en nuestro mundo interno. Si sentimos que todo el mundo nos critica, debemos chequear cuál es la visión que tengo de mi, mi sentido auto crítico; lo que también tiene que ver con mi autoestima. Si me molesta que varias personas se dirijan a mi de manera prepotente, debo echar la vista atrás y fijarme cuántas veces he tomado esa actitud con otras personas. Veremos que no somos muy diferentes y que por lo menos una vez en la vida (por la medida baja) hemos actuado de la misma forma, así como también debemos tener cuidado en cómo nos estamos tratando primeramente a nosotros. La vida es un boomerang y no hay culpables en esto, como he aprendido de Anaiz y Walter, somos inocentes por no saber hacerlo de otra forma, pero una vez conscientes de ello podemos detectar y detener toda conducta tóxica.
Ahora quiero compartir un ejercicio que he llevado a cabo por recomendaciones de expertos: De cada persona con la que nos relacionemos en esta semana, vamos a tomar lo que éste nos esté mostrando de nosotros mismos y los invito a que cada uno de ustedes comparta lo que éste les hizo experimentar, cualquier cambio o satisfacción.
Por Sanaa Vanessa Saab
@Vanessa_Saab
Pues esa intolerancia proveniente del ego, que nos hace creer que somos diferentes y que tenemos la perspectiva acertada de las cosas, aparte de poner distancia entre nosotros y los que nos rodean, no nos permite ver que hay algo más en esa acción que nos molesta. Si, solemos ser impertinentes y obstinados, pero si somos capaces de detenernos a ver en nuestro interior hallaremos que en esa actitud hay algo que nos pertenece, algo que no es tan "del otro" y si "más mío" Resulta que todo lo que acontece en nuestro entorno es reflejo de lo que acontece en nuestro mundo interno. Si sentimos que todo el mundo nos critica, debemos chequear cuál es la visión que tengo de mi, mi sentido auto crítico; lo que también tiene que ver con mi autoestima. Si me molesta que varias personas se dirijan a mi de manera prepotente, debo echar la vista atrás y fijarme cuántas veces he tomado esa actitud con otras personas. Veremos que no somos muy diferentes y que por lo menos una vez en la vida (por la medida baja) hemos actuado de la misma forma, así como también debemos tener cuidado en cómo nos estamos tratando primeramente a nosotros. La vida es un boomerang y no hay culpables en esto, como he aprendido de Anaiz y Walter, somos inocentes por no saber hacerlo de otra forma, pero una vez conscientes de ello podemos detectar y detener toda conducta tóxica.
Ahora quiero compartir un ejercicio que he llevado a cabo por recomendaciones de expertos: De cada persona con la que nos relacionemos en esta semana, vamos a tomar lo que éste nos esté mostrando de nosotros mismos y los invito a que cada uno de ustedes comparta lo que éste les hizo experimentar, cualquier cambio o satisfacción.
Por Sanaa Vanessa Saab
@Vanessa_Saab
domingo, 17 de febrero de 2013
Una verdad sobre "Extrañar"
En situaciones difíciles solemos extrañar a alguien que ya no está con nosotros.
Una mujer que pasaba por una situación económicamente difícil, bajo mucha presión, le comenta a su terapeuta que extraña a su ex-esposo, del cual se había divorciado hace casi un año ¿Y qué es lo que extrañas de él? -Le preguntó la terapeuta- Con lágrimas brotando y la voz llorosa respondió: -No lo sé... Realmente no lo sé. Nada en especial, simplemente su presencia, recuerdo las conversaciones que teníamos. Pero lo irónico es que hasta hace días tenía claro, que si el volvía, tendría un "no" por respuesta, pero hoy no estoy tan segura... Y es que ¡yo sé! yo sé que con él no podría haber historia feliz, no respetaría mis gustos, no tendría yo la libertad de ser ni de estar, pero lo estoy extrañando..." -¿No será que, justo en este momento, lo que extrañas de él es la seguridad y estabilidad que te ofrecía en el ámbito económico?- Luego de un silencio- Creo que si es eso. Con él me sentía protegida y segura. No estaría pasando por esta situación si estuviese con él.
En esos momentos, la persona puede no darse cuenta de que lo que extraña no es al otro, sino la seguridad y el apoyo que éste le hacía sentir. Que lo que realmente quisiera tener no es a la persona sino protección. Debemos relacionar los hechos que están sucediendo en el mundo real, con las emociones que nos embargan. De lo contrario, surgirían inseguridades, confusiones, depresiones y decisiones no tan favorables. Por la misma razón es que muchas personas deciden relacionarse afectivamente con alguien que en realidad no aman. Por sentirse protegidas, seguras, a salvo y sostenidas. Cansadas de sacrificarse buscan a una persona que creen que pueda satisfacer esas necesidades básicas que toda persona merece suplir. Pero resulta que una relación sana no se basa en dos personas cojas que buscan que el otro la sostenga.
De ahí la importancia de escuchar nuestros miedos y no evadirlos. Cada uno de ellos nos muestra un deseo, una real necesidad y una debilidad que podemos convertir en fortaleza. Si esta mujer no tuviese el valor de mirar con ojos de sabiduría su dolor, su temor, yendo como dice Julio Bevione "por el camino del medio" con objetividad, podría tomar una decisión equívoca llevada por su miedo y deseo de protección.
No busquemos en otro lo que sentimos que nos falta, busquémoslo en nuestro interior, esa búsqueda no falla.
Por: Sanaa Vanessa Saab S.
(Todos los derechos reservados)
@Vanessa_Saab
miércoles, 28 de noviembre de 2012
LA HABILIDAD DE RESPONDER DESDE LA PAZ
Por Anaiz Quevedo
No importa donde estés, en tu casa, en tu oficina, en la calle, lo común es que señalemos a los otros porque nos ocasionan tristeza. Lo externo es lo que ocasiona mi falta de amor y felicidad.
Desde allí va a ser muy difícil si no imposible alcanzar tu alegría. Primero porque tu paz, tu libertad, nadie te la puede quitar. Si no pregúntaselo a Nelson Mandela mejor conocido como Madiba en Sudáfrica. 27 años preso. Pudo haberse llenado de odio porque otros "lo privaron de su libertad" pero no fue así, cultivó su espíritu y aprendió de sus sombras para encontrar la luz y trabajar en la reconciliación de su país. Si se hubiese puesto a patalear esos 27 años, a llenarse de rabia, a culpar a los guardias, a los blancos, no hubiese visto el papel que la vida le estaba pidiendo que asumiera. Sólo alguien como él, que hubiese conocido las sombras y se hubiese levantado de ellas podía traer la luz a Sudáfrica.
Y es que cuando escucho a sabios, a terapeutas, escritores, artistas y distintos seres humanos que me llenan con su mensaje, entiendo que sólo pudieron llegar a ser quienes eran por las experiencias que les tocó vivir. En vez de resistirse a ellas, las enfrentaron y asumieron la enseñanza de momentos duros o simplemente retadores para entender su propia vulnerabilidad y por ende la de otras personas.
Una de mis maestras más queridas, Laura Acevedo, que trabaja por la mujer en Latinoamérica ilumina a otros solo con su presencia. En muchos de sus seminarios suaviza el dolor de tantos hombres y mujeres, e incluso es cuestionada: Tú no sabes de mi sufrimiento, tú, que estás en tu Paz, tú que eres amada. Laura los mira en silencio y les ofrece las herramientas para que vuelen por sí mismos.

Pero como tantos maestros, Laura sufrió muchas heridas en su infancia, tantas que pudo haber pedido incluso morir. Pero no. Pese a los vaivenes y obstáculos, se hizo terapeuta y ahora desde su mirada profunda y con su verbo sabio ayuda a otros que pasaron lo que ella superó trabajando en su propia paz.
Edith Eva Eger (Eddie Eger) hoy psicóloga y coach es una hermosa mujer. Si la conoces y disfrutas de la tranquilidad que irradia para sí, no podrías creer que a los 16 años vivió el horror del campo de concentración de Auschwitz. Su madre murió en la cámara de gas. Ella misma fue descubierta entre cadáveres por un soldado americano tras el fin de la guerra en 1945, porque percibió un movimiento de su mano y la rescató. Mientras estuvo encerrada por los nazis cada semana a Eddie le extraían sangre y ella preguntaba ¿para qué? Para los soldados alemanes que están en la batalla. Y ella pensaba: "Con mi sangre no podrán ganar la guerra, yo soy una pacifista, una bailarina, una parte de mí se hace cargo de la situación".
Cuando te digo, asume tu responsabilidad, no te pido que cargues con culpas ni tuyas ni de otros. Sino que tengas la habilidad de responder desde tu paz. Que respires profundamente y actúes desde tu adulto sabio hasta para poner límites cuando sea necesario. La mayor enseñanza en esta vida es saber vivir este recorrido. Hay personas que se desgastan, se llenan de odio, y en vez de avanzar, retroceden porque señalan aquello que no pueden entender, porque se quedan toda la vida esperando que otros les llene, que otros les hagan felices, o esperan actuar mientras la realidad cambia o se pone más bonita. "Un problema deja de serlo cuando no tiene solución" es una frase que me encanta del escritor Eduardo Mendoza porque resume lo que trato de decirte. Los problemas que tú puedes solucionar realmente y sean prioritarios para ti, son los retos en los que te puedes enfocar si ese fuese tu deseo. Pero lo frustrante es que quizás estés opacando tu alma por cosas que no puedes controlar.
Hay quienes se levantan, escriben libros, artículos, una película, crean un emprendimiento justo a raíz de situaciones difíciles.
Cuando reconozco mi vulnerabilidad, que no me las sé todas, cuando entiendo que hay situaciones que no están a mi alcance, entonces me hago cargo de lo que sí puedo solucionar. Cuando comprendo que todos Somos Uno, que afuera hay algo que todavía tengo que solucionar dentro de mí entonces empieza mi liberación, mi humildad, y una chispa se activa en mí. ¿Ante esto que no puedo cambiar, cómo puedo responder? ¿Lo haces desde tu paz?
Cuando respondes desde la paz solo pasa una cosa a la larga, tu presencia te ilumina e ilumina a otros. Pero cuidado, esa paz no llega desde la cabeza, racionalizándolo todo a cada momento. Para encontrar la paz en ti, comienza por perdonarte, por perdonar al otro desde el corazón. Eres inocente si no lo consigues de buenas a primeras. Recuerda que como dicen Marianne Williamson o Enrique Barrios, no es tu oscuridad lo que te asusta, es lo que viniste a hacer lo que te aterra, no saber que hacer con la luz que sí tienes dentro, porque lamentablemente estamos más acostumbrados a lo horrible que a lo maravilloso.
Fuente: http://www.inspirulina.com/la-habilidad-de-responder-desde-la-paz.html
martes, 20 de noviembre de 2012
MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL
Todo está presente en todo. Esa es la ley primera de la materia. En la oscuridad está la luz y en el blanco, hay negro y en el odio, está el amor. Por eso, cuando nos apegamos a una sola postura, al idealismo o a una visión solamente positiva, estamos limitando a que nuestra esencia se manifieste. Y nuestra personalidad le gana.
Si queremos dejar que nuestro espíritu esté a cargo de nuestra vida, no podemos estar apegados al bien ni al mal. Si solo vemos una parte, siempre estaremos temiendo que la otra aparezca y, así, no encontraremos paz.
Este es un paso que solo puede dar nuestro espíritu, porque la mente nunca se sentirá cómoda en el camino del medio. Lo considerará ilógico y hasta inhumano. Y esa puerta se abre con la aceptación. Cuando aceptamos, aun no estando de acuerdo o teniendo una opinión diferente, pero aceptamos y no ofrecemos resistencia a lo que estamos experimentando, en ese instante, se enciende la luz de nuestra conciencia. Y la visión se expande, la luz deja verlo todo y, esa misma luz, lo integra a todo.
El pecado, el castigo, la justicia humana y las verdades del hombre, están a los costados. Cuando llegan al centro, en ese momento, simplemente son. Tal como son.
Fuente: http://www.inspirulina.com/mas-alla-del-bien-y-del-mal.html
domingo, 18 de noviembre de 2012
DE EMOCIONES Y OTRAS YERBAS
por Eli Bravo
Hay cosas que nos persiguen para revelarnos ciertos secretos. Por ejemplo, jalar yerbas en el jardín. En mis años de adolescencia aquello era una suerte de castigo impuesto por mi padre algunos fines de semana. "Siéntate sobre esa lata de leche en polvo y sácalas de raíz para que no vuelvan a crecer" me ordenaba con firmeza. Así terminaba sobre la grama, rumiando mi descontento. Claro que yo hubiese preferido hacer otra cosa. Por ejemplo, retozar con mi novia.
Es por ello que no pude sino reírme cuando días atrás me encontré en posición yanomami haciendo de nuevo aquello que tanto detestaba. Allí estaba yo, treinta y tantos años después y por voluntad propia, juntando índice y pulgar con la meticulosidad de un cirujano. Fue entonces cuando entendí que esto no era simple labor de jardinero: en realidad me encontraba envuelto en una metáfora psicológica.
Jalar yerbas para limpiar la grama, pensé, es como eliminar los pensamientos negativos de mi mente. Si los saco de raíz, estoy abriéndole espacio a aquellos que quiero cultivar.
En la psicología budista se habla de dos niveles de conciencia: el nivel más bajo funciona como almacén (podrías llamarlo el inconsciente) y el más elevado es donde brilla la conciencia despierta. El maestro zen Thich Naht Hanh compara el nivel de almacenamiento con la tierra donde las emociones, como si fueran semillas, esperan su momento de germinación. Allí están las semillas del gozo, la compasión y la ecuanimidad, entre otras. Pero también duermen las del odio, la ira y la desesperanza. Cuando el ambiente en que vivimos despierta una semilla, y nosotros la regamos al prestarle atención, ella se manifiesta en la conciencia despierta como una formación mental. Es así como surgen los estados de ánimo y los pensamientos.

En la medida que nos concentramos en esta formación mental, le permitimos echar raíces y crecer como una enredadera. Es así como pasamos de un descontento a una depresión. Pero como alojamos semillas de todo tipo, también guardamos aquellas que florecen para llevarnos de la alegría a la felicidad plena.
En su libro El Arte del Poder, Thich dice que el camino al bienestar pasa por ser diligentes en la práctica de vivir activamente en el presente. Y por diligentes quiere decir regar selectivamente las semillas que nos ayudan a manifestar lo mejor de nuestra esencia.
Todo comienza por evitar que germinen las semillas que nos dañan. Esto no significa suprimirlas, sino alejarnos de los estímulos que las despiertan. Pero como la vida es complicada y nadie es un asceta en una cueva, cuando asomen sus hojas (y lo harán) debemos reconocer su energía negativa, observarlas e invitar una mejor emoción para que tome su lugar.
En resumen: respira, observa y planta buenas semillas en tu mente.
Lo que me trae de vuelta a las yerbas en el jardín. De adolescente jamás hubiese pensado que estaba haciendo una práctica mental y espiritual para limpiar mi conciencia. Pero hoy veo las cosas de otra manera.
Claro, siempre queda otra explicación. Por ejemplo, que estoy racionalizando mi situación, es decir, que estoy justificando la fastidiosa tarea con una historia que me hace sentir mejor.
Y de ser así, no me importa. La verdad es que he disfrutado estas tardes de cuclillas sobre la grama. Y mientras más observo, aprecio con más detalle las yerbitas.
Fuente: http://www.inspirulina.com/de-emociones-y-otras-yerbas.html
lunes, 12 de noviembre de 2012
¿VIVES PARA COMPLACER A OTROS?
¿Eres de las personas que dan mucho más de lo que reciben? En realidad somos libres de actuar como queramos, pero ciertas personas eligen estar bajo el dominio que otras ejercen sobre ellas, otorgándole el poder de manipularlas, controlarlas, dominarlas y afectarlas negativamente. Eres tú quien le concede el poder a otra persona para que te afecte. Aunque la mayoría de las veces la esclavitud proviene de las limitaciones que nos imponemos a nosotros mismos. Cuando uno se desvaloriza y teme hacer valer su opinión, generalmente termina siendo víctima de todo tipo de abusos.
Es interesante reflexionar sobre cómo pueden algunas personas tener tanta influencia negativa sobre otras… Tal vez sea porque hemos aprendido a vivir a través o en función de otros que no somos nosotros, o simplemente porque estamos necesitados del afecto, la compañía, el reconocimiento o el recurso que solo ellos, creemos que pueden darnos... es entonces, cuando les permitimos sin ser conscientes del todo, que nos utilicen. La mayoría de las personas son mas amables con los extraños que con los seres queridos y consigo mismos. Esto necesitamos cambiarlo.
Recordemos que somos nosotros los que le enseñamos a otros, como es que van a tratarnos.

Una vez que se han establecido las reglas del trato con alguien, cuesta mucho reeducar al otro para que cambie su actitud y comportamiento. Generalmente, el ser humano crea una imagen mental de cada persona y no vuelve a revisarla sino que se relaciona en función de esa información. Además, si el otro obtiene algún tipo de beneficio al manipularte estará menos dispuesto a cambiar su actitud para liberarte porque perdería su comodidad y placer. Quisiéramos que la otra persona se acostara a dormir y se levantara con una actitud diferente hacia nosotros, pero en realidad somos los únicos que podemos cambiar esa situación. Tómate el tiempo necesario para pensar en esta frase y luego reúne el valor suficiente para rescatar dignamente tu libertad esencial.
Lo más importante, es tomar conciencia de que las relaciones, en especial con las personas que amamos, deben basarse en la reciprocidad, en el respeto, la consideración y el aprecio a lo que entregamos y recibimos, sin permitir que la búsqueda de nuestra comodidad, nos lleve a ignorar el deseo, la necesidad y el derecho que tienen los que con frecuencia nos complacen, a recibir nuestros favores, atenciones, detalles y gestos amables. Recuerda que tienes derecho a pedir lo que quieres, no necesitas que los otros te aprueben o te concedan el permiso para tenerlo. Las únicas personas con las que debes comunicarte y establecer acuerdos para lograrlo, son tus seres queridos y aquellos con los que compartes proyectos, negocios o compromisos ya establecidos.
Concédete la oportunidad de relacionarte con los demás en mejores términos, sin permitirles que te abusen injustamente. La libertad de ser es un derecho Divino, la verdadera libertad hay que ganarla y reconquistarla cada día.
Claves para tener relaciones sanas:
Aprende a decir que no. Atrévete a decir que no de vez en cuando, cuando así lo desees y en situaciones sin importancia, hazlo sin justificarte y sin sentirte culpable. Recuerda que tienes derecho a elegir que hacer o que decir, en todo momento.
Mantén una postura centrada. Debes estar preparado para enfrentar con fortaleza y seguridad, la reacción agresiva de las personas que te manipulan. Las personas que te quieren de verdad, valoran quien eres y no lo que haces por ellos. ¡Vamos, tú puedes!!
Atrévete a expresar lo que sientes y piensas. Elige una persona de tu confianza, que te quiera incondicionalmente y que desee lo mejor para ti, comienza por relacionarte con ella diciéndole lo que quieres o piensas, aún más, atrévete a manifestarle tus desacuerdos. Hazlo con respeto y poco a poco, gana seguridad.
Establece límites. Recuerda que tienes derecho a decir, “Necesito que me ayudes con esto; deja de exigirme tanto; tú puedes hacerlo solo...” recuerda que depende de ti, eres tú quien puede terminar con ese círculo vicioso que tanto daño te causa. Ten la suficiente dignidad para no permitirlo más, busca ayuda si no te sientes capaz de enfrentarlo solo.
Fuente: http://www.inspirulina.com/vives-para-complacer-a-otros.html
2012: CRECER DESDE ADENTRO HACIA AFUERA
La época de Navidad para muchos es una época de reflexión, de bondad, las personas son más caritativas e incluso más amables, dejan de ser tacaños para dar, de ser antipáticos para sonreír, hasta el más grinch se contagia del espíritu de la navidad.
Es un buen momento para el cambio espiritual y sincero, porque se espera la llegada del niño Jesús, El Salvador, quien te invita a ser honesto contigo mismo y llevar a cabo esos cambios con firme propósito desde adentro hacia afuera, creciendo en amor contigo y con los demás.
Es por ello que la Navidad es un buen tiempo para pensar, analizar cuáles aspectos de nuestras vidas podemos cambiar para mejor, para observar nuestro entorno y desechar todo aquello que nos perturba o que no nos permite crecer y ser mejores personas.
Por ejemplo, para la iglesia católica existe el tiempo de adviento, tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo, y se celebra los cuatro domingos más próximos a la natividad. Es un tiempo de reflexión y perdón, por lo que representa una buena oportunidad para el cambio profundo y honesto de nuestras vidas ayudándonos a planear y plantearnos nuevas metas.
Para poder llevar a cabo estas intenciones, debemos ser transparentes con nosotros mismos, sobre todo en nuestras debilidades y virtudes para poder mejorarlas y utilizarlas para alcanzar nuestros propósitos.
Los propósitos no son más que objetivos que queremos alcanzar, para lo cual necesitamos de un plan estratégico que nos permita el desarrollo de los mismos, identificando nuestras deficiencias y mejorándolas.
Una amiga compartió conmigo algunos de sus propósitos para el 2012, entre los cuales se encuentran;
A mí me gustaron mucho, porque ella ya es una persona muy optimista y espiritual, así que estoy segura que logrará sus metas. Ahora bien, ¿qué debería hacer para alcanzarlas además de establecer sus metas?:
Fuente: http://www.inspirulina.com/2012-crecer-de-adentro-hacia-afuera.html
Es un buen momento para el cambio espiritual y sincero, porque se espera la llegada del niño Jesús, El Salvador, quien te invita a ser honesto contigo mismo y llevar a cabo esos cambios con firme propósito desde adentro hacia afuera, creciendo en amor contigo y con los demás.
Es por ello que la Navidad es un buen tiempo para pensar, analizar cuáles aspectos de nuestras vidas podemos cambiar para mejor, para observar nuestro entorno y desechar todo aquello que nos perturba o que no nos permite crecer y ser mejores personas.Por ejemplo, para la iglesia católica existe el tiempo de adviento, tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo, y se celebra los cuatro domingos más próximos a la natividad. Es un tiempo de reflexión y perdón, por lo que representa una buena oportunidad para el cambio profundo y honesto de nuestras vidas ayudándonos a planear y plantearnos nuevas metas.
Para poder llevar a cabo estas intenciones, debemos ser transparentes con nosotros mismos, sobre todo en nuestras debilidades y virtudes para poder mejorarlas y utilizarlas para alcanzar nuestros propósitos.
Los propósitos no son más que objetivos que queremos alcanzar, para lo cual necesitamos de un plan estratégico que nos permita el desarrollo de los mismos, identificando nuestras deficiencias y mejorándolas.
Una amiga compartió conmigo algunos de sus propósitos para el 2012, entre los cuales se encuentran;
- Mirar siempre de frente, ser más segura de sí misma.
- Sonreír más.
- No criticar.
- Identificar y aprovechar oportunidades.
A mí me gustaron mucho, porque ella ya es una persona muy optimista y espiritual, así que estoy segura que logrará sus metas. Ahora bien, ¿qué debería hacer para alcanzarlas además de establecer sus metas?:- Identificar tus deficiencias y mejorarlas.
- Los propósitos deben combinar, es decir, ser congruentes entre ellos, normalmente tenemos más de un objetivo.
- Conectar con tu ambiente. Si no te gusta tu trabajo o universidad, por ejemplo, no podrás lograr tus metas.
- Ser flexible, porque no todo saldrá siempre como quieres.
- Sacar provecho de las dificultades y continuar con optimismo.
Fuente: http://www.inspirulina.com/2012-crecer-de-adentro-hacia-afuera.html
sábado, 10 de noviembre de 2012
No Solo Valen Los Días Buenos
por Eli Bravo
Ilustración de José Alejandro Ovalles jaoc28@yahoo.com
Por muchas razones nos gustan las fantasías, entre ellas, porque nos embelesan con la ilusión de una cierta perfección. También porque en su juego de espejos nos brindan la impresión de que las cosas están mejor en otro lugar. La imagen del pasto más verde en el patio del vecino es más que una zancadilla que nos hacemos nosotros mismos, porque en realidad, hojas marchitas tenemos todos. La diferencia está en cómo las fertilizamos y podamos en el momento.
En días recientes entrevistaba a la psicóloga chilena Pilar Sordo, quien ha descollado como una de las escritoras más exitosas en temas de pareja y familia. Una mujer que debe saber muy bien cómo manejar una relación ¿verdad? Error. No fue sino tras su divorcio que entendió a cabalidad todos los factores que entran en juego en las relaciones interpersonales, y todavía, confiesa, está encontrando respuestas.
No es secreto: son los tiempos difíciles los que traen el aprendizaje más profundo. Esto se aplica para una persona, una familia o un país. Porque en la plenitud y la bonanza el aire fresco nos acaricia pero no siempre lo valoramos. En cambio, cuando se conoce el frío y la oscuridad esa misma brisa adquiere otra perspectiva.
¿Significa esto que debemos conocer el dolor para entender mejor el gozo? La respuesta está tejida en la vida misma, que en su devenir, ofrece tanto una cosa como la otra. De nuevo, la diferencia está en qué hacemos con el momento que estamos atravesando. Si nos sumergimos allí para no sacar de nuevo la cabeza lo más seguro es que nos ahogaremos. Pero también, podemos tocar fondo y salir a flote realmente transformados.
En el universo del bienestar abunda gente que asegura tener las claves mágicas para la felicidad. También proliferan los discursos que buscan borrar los días malos, cuando en realidad, son esos días los que brindan la oportunidad de poner en práctica nuestra voluntad, compasión y equilibrio. Todo esto forma parte de un mercadeo de la plenitud que esconde la basura bajo la alfombra, sin reconocer el valor que este “sucio” tiene para nuestro crecimiento.
Te lo digo por experiencia propia. Los últimos meses, en los que he explorado a fondo en temas de inspiración y calidad de vida, han sido también algunos de los más complicados para mí: pérdida de entusiasmo, ligera depresión, estrés económico, irritabilidad y varias visitas al terapeuta. Pero gracias a ellos he obtenido una dimensión más rica y fascinante de mi complejidad como ser humano. Y esto me ha permitido disfrutar como nunca de los días buenos, que ahora, pasado el temporal y tras un esfuerzo activo en derivar las mejores enseñanzas, puedo decir que superan con creces los malos.
Y es acá donde está el mensaje: si lo que buscas es evitar a toda costa el dolor y el sufrimiento, estás conduciendo a toda velocidad contra una pared. Y si piensas que hay gente que ha sido capaz de saltarse las malas experiencias para llegar a un estado de iluminación ideal, estás comprando una fantasía.
Lo que no mata, engorda, solíamos decir en el colegio cuando se caía el sándwich al piso y rápidamente lo levantábamos para darle un mordisco. La frase era una adaptación ramplona de las líneas del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien decía “lo que no me mata, me hace más fuerte”.
Y por lo general, esos días espesos que todos tenemos no serán tan fuertes como para derrumbarnos. A menos que nos quedemos atrapados en ellos y no aprovechemos la oportunidad que nos brindan para abrir los ojos y ver la luz. Que bien vale la pena.
Fuente: http://www.inspirulina.com/no-solo-valen-los-dias-buenos.html
viernes, 9 de noviembre de 2012
Reeduca tu mente para sentirte mejor
nuestro marco de referencia interno: si estamos llenas de maldad o envidia, percibiremos un ambiente teñido de amenazas. En cambio, si logramos pasar a un estado psíquico superior, podremos acomodar nuestra percepción y redirigir nuestra energía.

El ambiente y el sujeto parecen, a simple vista, fenómenos separados que ejercen influencia recíproca. Pero, en esencia, ambos corporifican la realidad suprema de la vida. Son, esencialmente, una sola cosa. Esta inseparabilidad nos permite comprender que el ser humano puede ejercer influencia sobre su entorno, y no tiene que vivir a merced de su ambiente impredecible y sometido al cambio incesante.
El Curso de Milagros (un programa de entrenamiento espiritual) nos enseña: “Todas las cosas que creo ver son reflejos de mis ideas, por eso juzgo todas las cosas cómo quiero que sean”. Por eso, el mundo que vemos refleja nuestro marco de referencia interno: las ideas predominantes, los deseos y las emociones que albergan nuestras mentes. Si observamos su funcionamiento, veremos que primero miramos en nuestro interior y decidimos qué clase de mundo queremos ver. Luego, proyectamos ese mundo afuera y hacemos que sea real para nosotros, mediante las interpretaciones que la mente realiza de lo que estamos viendo. Si nos valemos de la percepción para justificar nuestros propios errores (nuestra ira, nuestros impulsos agresivos, nuestra falta de amor en cualquier forma que se manifieste) veremos un mundo lleno de maldad, envidia, resentimiento y amenaza.
Tenemos que aprender a perdonar todo esto. No porque al hacerlo seamos más “buenos”, sino porque lo que vemos no es real. Distorsionamos el mundo con nuestras defensas y, por lo tanto, estamos viendo algo que no está ahí. En Oriente, la percepción se llama “ilusión” o “maya”, porque es una función del cuerpo y, por lo tanto, presupone una limitación de la conciencia. El cuerpo aparenta ser automotivado e independiente pero, en realidad, sólo responde a las limitaciones de la mente y sus creencias.
Cuando somos conscientes de este mecanismo de la mente, comenzamos a reeducarla. Esto significa que abandonamos un estado psíquico inferior para pasar a otro superior, es decir, logramos un crecimiento interno. A medida que esto ocurre, van cesando las perturbaciones mentales y esa energía que antes se dirigía al ego o a la personalidad inferior, ahora se relaciona con el Sí Mismo o, lo que es lo mismo, con el Yo Supremo o con nuestro Maestro Interno.
Comienza entonces un crecimiento que culmina en la transformación de nuestros pensamientos, de nuestros actos, que concordarán cada vez más con nuestra sabiduría interior y con nuestro profundo amor compasivo hacia todos los seres. Aunque esto parezca imposible, aprendemos a separar el ego (la personalidad inferior de la esencia pura en todos los seres). Por ejemplo: pensemos en una persona que aún no hemos podido perdonar y que nos despierta mucha ira; lo que debiéramos hacer es poder separar su personalidad inferior (con la cual no estoy de acuerdo) pero sí poder amar su esencia. De este estado mental nace un núcleo de felicidad indestructible, y ésta resuena en el mundo circundante. Este principio nos alienta a extraer nuestra naturaleza suprema innata, de manera tan sólida y firme que podamos construir una dicha interior inquebrantable, sean cuales fueren los problemas o las alegrías que nos ofrezca nuestro entorno.
Cada vez más personas comprenden que el mundo no se compone de elementos separados, sino de fenómenos interrelacionados. Goethe escribió sobre la naturaleza y los fenómenos de la vida: “Inevitablemente llegará el día en el que el pensamiento mecanicista y atómico desaparecerá de todas las mentes de las personas sabias, y en cambio, comenzará a verse en todos los fenómenos su dimensión dinámica y química. Cuando esto ocurra, la Divinidad de la Naturaleza viviente se desplegará ante nuestros ojos con total claridad”.
Graciela Meghinasso, Centro Recrearte, Fundación Filosofía y Arte para la Vida. Enseñanza de Yogaterapia y Técnicas de Relajación.
Fuente: http://www.soysaludable.com/bienestar/6814-61reeduca-tu-mente-para-sentirte-mejor
DE ESAS MALAS MUJERES A LAS QUE LES DEBEMOS TANTO
por Esther Vásquez
En estos días observaba de lejos una de esas épicas peleas entre la mujer "legal" y la "otra". La "legal" se dedicaba a difamar a la "otra" de todas las maneras posibles y por todas las vías disponibles acusándola de meretriz, rompe hogares y de haberle sonsacado a su pareja.
Como esa pelea he visto un montón a lo largo de mi vida y siempre tengo el gusanillo de preguntarle a la "legal": ¿de verdad crees que la "otra" te sonsacó al marido? ¿en serio?
Aspiraría a que la respuesta fuera un No rotundo pero asombrosamente la mayoría de las veces escucho a las mujeres muy convencidas del poder seductor de la otra quien logró con artimañas terribles, dignas de una bruja de las peores y merecedoras del castigo de la Inquisición, hacer que su pobre hombrecito cediera a sus ataques.
Sinceramente y siendo honestas señoras, déjenme decirles que están en un terrible error, un tremendo error, un gigantesco error: ningún hombre se lo lleva otra, se van por sus propios pies sin más ni más.
No existe ese poder mágico y oscuro que logre que una mujer obligue a un hombre en contra de su voluntad a compartir su cama ni mucho menos a responderle fisiológicamente a sus requerimientos amorosos, no una sino varias veces seguidas.

No hay ningún artilugio mágico que produzca el efecto por el cual un hombre enamorado llame a otra mujer que no es la suya para salir y disfrute de la salidita, los vinitos, los besitos y demás yerbas aromáticas con un profundo sentimiento de culpa que oculta muy bien.
No hay la posibilidad de que su pareja haya sido tentado así como Adán en el paraíso terrenal por Eva y la manzana y él sumiso haya aceptado su destino cumpliendo alguna escritura ancestral.
No es prueba de ese poder de seducción el hecho de que su pareja se hinque a sus pies y le diga: perdón mi amor, ella me manipuló porque todos sabemos que un hombre primero acepta que es un monigote a que es un infiel.
No amigas, para nada. Lo único que es total y completamente cierto en todos los casos es que nos encontramos con un especímen del sexo masculino con una "pequeña" incapacidad para enfrentar sus relaciones maduramente. Así de simple como una caraota es la explicación.
En mi vida me ha tocado estar casualmente en los dos lados de la moneda y con el mismo ser (digno de laboratorio). Cuando lo conocí, me encantó, me conquistó para luego enterarme de que había otra que "era buena pero no llenaba sus expectativas, no lo hacía sentir igual y blablablabla", cosa que creí y esperé a que se diera el desenlace a mi favor.
Pasó el tiempo y al fin, era para mí sola, el Nirvana. Ibamos, veníamos, éramos tan felices que dábamos casi asco. Hablamos de matrimonio y demás y nos separamos entonces por cosas de trabajo. Al principio, cartas y llamadas todos los días, luego cada tres, luego una vez a la semana y luego... empezó a olerme mal todo.
Una visita, dos visitas y a la tercera ya había actitudes sospechosas. Para hacer el cuento corto, un fin de año a medianoche me dijo: en un rato nos vemos y en un mes me enteré que se estaba casando. Listo, yo había ocupado el lugar de la otra en esta oportunidad.
Lloré, chillé, me despeché, salí con el tipo más bello que se me atravesó aunque no me gustara mucho porque necesitaba sacarme esa espina pero extrañamente, no sentía nada hacia la "otra" que me había "quitado" aquella tremenda joya.
Partiendo del hecho de que no me podía quejar mucho (yo había sido ella antes) empecé a ponerme en su lugar y me di cuenta que tenía muy poco que ver realmente en lo que había pasado. Solo había jugado un papel en un momento pero, aunque hubiera deseado con alevosía quitármelo ya él había comenzado su camino de salida cuando puso los ojos en ella.
Entendí que lo que había fallado no era mi habilidad para retenerlo ni había triunfado la de ella para conquistarlo, lo único que no servía era él como hombre fiel a sus compromisos, con moral, con respeto por los seres con los que compartía, como ser humano maduro que enfrenta sus realidades y asume las consecuencias.

A partir de ese momento comencé hasta a sentir un poquito de lástima por ella, ya que lo que había ganado realmente no era el mejor de los premios y cuidado, era un castigo a la larga y yo, afortunadamente me había librado para siempre de alguien que no valía ni un suspiro y se lo debía todo a ella.
Así que amigas, cada vez que su hombre, pareja, peor es nada se vaya con otra, no pierda su tiempo ni bilis en la otra, no señor. Dele las gracias por el favor que le hace al desenmascarar al individuo que tiene al lado, por mostrarle sus grandes fallas, por hacerle ver que su voluntad y su decisión de amar y compartir no funcionan.
Si se topa con aquellas que son tan inocentes como usted, no la atormente. Hágale la maleta real y emocional al saliente y mándelo con lacito y todo a la calle que es donde debe estar. A la otra le tocará recoger esa perla y dormir todos los días con el temor de cambiar de rol en el momento menos pensado.
Si le toca una de aquellas que se jacta de haberle quitado esa "maravilla apocalíptica", tómese su tiempo, hágale la lista de sus defectos y manías, llévele la ropa sucia de una para que empiece a demostrarle su amor y a vivir ese triunfo desde adentro.
Y usted mi querida amiga, pase la página. Llame a sus mejores amigas, esas que le levantan el ego, le impiden rebajarse y la obligan a mirar al frente con valor y se toma tres botellas de vino, le lanza dardos a la foto del infeliz y brinda porque usted está dando un paso al frente con una carga menos y un poco más de autoestima y no le hace falta insultar a nadie porque sabe que si alguien ganó en este juego, es usted.
Fuente: http://www.inspirulina.com/de-esas-malas-mujeres-a-las-que-les-debemos-tanto.html
jueves, 8 de noviembre de 2012
Cuidado con la Adultescencia
Por Daniel Duque
Este término se usa para referirnos a los adultos que siguen siendo adolescentes. Un twitt leído por allí reza: Fui bebé, luego niño, luego adolescente, luego adolescente, luego adolescente.
Cuando los hijos alcanzan la adolescencia, los padres deberían contribuir para que accedan a su autonomía (característica básica de la adultez), pero esto no siempre pasa por múltiples razones.
Por ello, los hijos adolescentes en muchísimas ocasiones cuestionan y se revelan en contra de sí mismos y de sus familiares de mil maneras, una de ellas quedándose entonces para depender de ellos.
Ojo, la rebeldía es necesaria, aunque sea difícil de manejar, rebelarse es necesario para llegar a la adultez. Es decir, volvemos, revelarse resulta imprescindible para desprenderse de los padres. Ya que el adolescente que escoge la sumisión, extiende la etapa en la que adolece de identidad propia.
De nuevo: el adolescente que no logra desprenderse lo manifiesta de diversas maneras, para así hacer notar su posición de estancamiento. Puede presentar pésimo rendimiento en sus estudios, se le imposibilita encontrar un trabajo, cae en adicciones, presenta mala conducta, roba, pelea, entre otras formas de rebeldía instalada.
Es vital que se negocien las decisiones y se alcancen acuerdos con los hijos, para que se mantengan ciertos límites que preserven la estabilidad y armonía de las vidas de todos los familiares.
Otro punto importante es que en la adolescencia nace la necesidad de la intimidad sexual con nuestros pares, así como también surge el deseo, la curiosidad, de probar muchas cosas nuevas, y todo esto que nos permite crecer no es posible hacerlo en la casa de los padres.
A los padres les decimos que esto de la comunicación abierta (sin miedo), acerca de todos los temas posibles, es vital para hacer que sus hijos no sean por ello eternos adultescentes. Por ello, se debe dedicar tiempo y esfuerzo para brindarle información a los chicos. Recordemos la canción “No Basta” de Franco de Vita: “porque cuando quiso hablarte de sexo, se te subieron los colores al rostro, y te fuiste…”.
Y en relación al ámbito de pareja, "el adolescente" suele atraer a otro "adolescente", y en esta dinámica incluso uno de los dos puede actuar como adulto y hacer que el otro juego el rol del adolescente que él en el fondo quiere ser, y esto marca a los dos y los afecta a la hora de encontrar una verdadera pareja, conformada por dos adultos comprometidos el uno con el otro, y con la vida.
Y en relación al ámbito de pareja, "el adolescente" suele atraer a otro "adolescente", y en esta dinámica incluso uno de los dos puede actuar como adulto y hacer que el otro juego el rol del adolescente que él en el fondo quiere ser, y esto marca a los dos y los afecta a la hora de encontrar una verdadera pareja, conformada por dos adultos comprometidos el uno con el otro, y con la vida.
Recordemos, y para ello cito a mi colega Carlos Fraga, con quien escribí un libro y tantas otras cosas: “la comodidad es una trampa que no nos permite crecer”. No caigamos en ella, aunque sea tan seductora. ;)
Fuente: http://www.mejorandonuestrosvinculos.blogspot.com/
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Claves para el Cambio Personal
por Heiddy Sulbarán
Existe una realidad y es que vivimos en un constante cambio. El cambio es inevitable. Nada permanece igual. Ante los cambios que nos van suscitando muchas veces reaccionamos con resistencia, con enojo. Aun sabiendo que tenemos que cambiar y que sería bueno para nosotros, nos cuesta salir de las zonas de comodidad, de la costumbre.
A veces se presenta la oportunidad de realizar cambios, de crecer y decidimos vivir dentro de los mismos límites, por miedo a no saber que pueda pasar después. Entonces, elegimos lo conocido en lugar de lo desconocido. Pero ¿cuántas veces perdemos oportunidades por tener resistencia al cambio? por miedo a cambiar.
Te comparto algunas claves que te pueden ayudar si estás viviendo una situación de cambio:
- Pregúntate en este momento: ¿en qué ámbito de mi vida quiero cambiar? ¿En qué ámbito he tratado de cambiar y me resisto a hacerlo?
- Identifica la incomodidad, el problema o conflicto. Tener claro qué te impulsa a cambiar te ayudará a determinar acciones.
- Reconoce que existe un problema o situación que te impulsa a cambiar. Sé sincero y consciente sobre lo que está ocurriendo en tu vida.
Decide la nueva actitud a asumir y comprométete a iniciar el cambio. Es importante que reflexiones sobre los beneficios de hacerlo.- Evalúa que tus acciones sean reales, concretas y prácticas.
- Para mantenerte en el cambio es importante ver los resultados que obtienes, la fortaleza adquirida y debilidades en el proceso.
- Ten paciencia y perseverancia, entras en un proceso que puede resultar un desafío.
- Sé constante. Te ayudará a lograr el cambio.
- Confía que lograrás el cambio. Ten fe en ti mismo, recuerda que en otros momentos también has realizado cambios.
- Motívate diariamente. Implica querer hacer las cosas bien porque conseguirás beneficios al cambiar.
Fuente: http://www.inspirulina.com/claves-para-el-cambio-personal.html
Llorar hace bien
por Manuela Santana
Repetidas veces he escuchado "los hombres no deben llorar", "me da pena que me vean llorando", "yo nunca lloro", "llorar es de débiles" "¿Llorando yo? ¡no!, es que estaba picando cebolla!". Hasta he visto personas que en el funeral de alguien muy querido, son como una roca, y algunos comentan: "se lo ha tomado bien".
Aunque a muchos pueda parecerles una debilidad o hasta una ridiculez, llorar es tan beneficioso como reír. La risa y el llanto son dos formas para expresar nuestras emociones, que nos permiten bajar los niveles de estrés, liberar toxinas y descargar tensión de forma natural. El llanto es capaz de generar endorfinas (conocidas como las hormonas de la felicidad), es saludable especialmente cuando se atraviesan situaciones de aflicción o de pérdida, pues ayuda a evitar el desarrollo de la depresión.
Las reacciones químicas propias de las lágrimas producen un efecto calmante en nuestro organismo. Luego de una buena "llorada" la descarga de tensiones y el alivio de la tristeza es tal, que la sensación que queda es parecida a la de tomar un baño tibio antes de dormir.

El doctor William Frey, del Saint Paul Ramsay Medical Center en Minessota, ha realizado diversos estudios acerca del llanto y afirma que llorar no sólo favorece al desahogo y la distensión de las emociones, sino que permite que una persona se conozca mejor a sí misma y que se relacione de una forma más honesta con los demás; por otra parte, le permite ver con claridad determinada situación pues "las penas obstruyen el intelecto".
Los daños que causa la represión del llanto son casi incontables, entre ellos: enfermedades cardiovasculares, trastornos estomacales o intestinales, úlceras, colitis, aumento de los niveles de estrés, impotencia, frustración o acumulación rabia, aumento de presión, derrames cerebrales, entre otros.
¿Te ha pasado que ríes tanto, que se te salen las lágrimas? es porque todo está conectado. Nuestro organismo está diseñado para funcionar a la perfección y curarnos naturalmente. Así que no dejes que la vergüenza, la timidez, la rabia, ni mucho menos "el qué dirán" coarte tus válvulas de escape; necesitas drenar. No eres un robot, eres un ser humano de carne, huesos, risas y lágrimas. Tienes el maravilloso don de poder expresar tus emociones, así que no lo ignores y permítete sentir.
Si tienes ganas de llorar, ¡Llora! No se trata de ir por la vida lamentándote y sollozando, sino de tomarte un tiempo para ti y desahogar tus penas, aliviar la carga y reducir la angustia. Yo, con el permiso del escritor venezolano Miguel Otero Silva, les digo que "Cuando quiero llorar, ¡yo sí lloro!" y bastante.
Fuente: http://www.inspirulina.com/llorar-hace-bien.html
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