Mostrando entradas con la etiqueta flores de bach. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta flores de bach. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de noviembre de 2012

DOMANDO LA PEQUEÑA AMBULANCIA QUE LLEVAMOS DENTRO


DOMANDO LA PEQUEÑA AMBULANCIA QUE LLEVAMOS DENTRO
Desde pequeñita vi a gente servicial a mi alrededor. Mi mamá era una ambulancia en el mejor sentido de la palabra, siempre estaba socorriendo a alguien en necesidad, tanto familiar como desconocida. Se tomaba a pecho el ser enfermera, además era presidenta del club de fans de la difunta Florence Nightingale. No, no era una cantante de rock o de hip hop, fue una dama británica precursora de la enfermería que usaba capa y cofia... una suerte de súper heroína de esas de la Legión de la Justicia. Mi madre era más buena que el pan, y podía compartir lo suyo con quien lo necesitara. Como casi me críe en la residencia médica (los dormitorios) del Hospital Vargas de Caracas, desde temprano en mi vida conocí a mucha gente buena que siempre estaba en onda de ayudar en el sufrimiento de otros. Así que servir y apoyar es algo fluye naturalmente en mi ADN.
Eso me ha causado situaciones a veces conflictivas conmigo misma por no saber establecer límites ni saber decir simplemente NO. Me he encontrado en reuniones de multiniveles (desde ventas de enciclopedias hasta cosméticos pasando por productos para adelgazar), religiosas, políticas, festivas, de amistad, de corazón... por no saber cómo decir que no estoy interesada, por ayudar genuinamente o simplemente por no herir susceptibilidades.
ambulancia
También por ser considerada he podido meter la pata hasta la rodilla y luego tener que esconderme para no pasar vergüenza. Ejemplos me sobran: ¿quieren algunos pocos? En mi regreso de Montevideo a Caracas vi a una pareja que me parecía de "edad dorada" que me conmovió. Estaban esperando detrás de mí en la fila para abordar el avión. La aeromoza dijo que las personas mayores o con dificultad de movilización podían pasar a una fila más corta. ¿Qué hice yo? Pues les invité a pasar primero. Consiguientemente los pasaron casi empujados. Se veían molestos por mi sugerencia de "ayudar". Luego supe que no eran de esa edad y hasta creo que la doña estaba ofendida por mi falsa percepción. ¿Qué necesidad tenía yo de hablar? En ese mismo vuelo otro señor, del mismo rango de edad, se sentó a mi lado. Normalmente no doy chance a establecer una conversación porque el sonido de las turbinas del avión me narcotiza, pero me agarró de imprevisto... se le cayeron los anteojos y yo fui a recogerlos. ¿Quién me lo pidió? Nadie. En pago por la buena acción.... me evangelizó por cinco horas y media del vuelo. No pude decir ni pío, no paró de hablar. Creo que ahora puedo ir al cielo con vestidito y zapaticos blancos. En otra ocasión, tuve un encuentro cercano con una persona invidente: traté de ayudarlo a cruzar la calle porque lo sentí perdido en medio del tráfico caraqueño. Casi me agarró a bastonazos porque lo había sacado de su mapa de coordenadas sin preguntarle, le trastorné su GPS natural. Otra vez en un supermercado una señora estaba tratando de sacar/cargar sus víveres y se me ocurrió agarrarle las bolsas por cortesía (¿qué estaba yo pensando?) y la dama pensó que la quería robar, bueh!... la gente anda medio paranoica con el tema de la seguridad en mi país. ¿Anécdotas familiares y las de corazón? Me las voy a ahorrar, no terminaría esta entrada.

Ayudar porque nos sale espontáneamente o porque lo sintamos deber no es siempre bien recibido. Hay que domar a la pequeña ambulancia que llevamos por dentro.
¿Flores para las ambulancias?
Centaury para establecer límites en relación al servicio, de manera de no someternos o relegar nuestros intereses por los de los demás.
Oak para darle la justa medida al sentido del deber y de la responsabilidad, respetando nuestras necesidades personales.
Red Chestnut para ocuparnos en lugar de preocuparnos, cuidaremos sin ansiedad a quienes amamos.
Ser ambulancias puede generarnos escenarios incómodos, bien porque no podemos decir que no fácilmente o porque nos excedemos sin necesidad. Es buena idea pensar antes de actuar o de querer ayudar... a lo mejor el otro no quiere ser ayudado. Todo en su justa medida.

Fuente: http://www.inspirulina.com/domando-la-pequena-ambulancia.html

miércoles, 31 de octubre de 2012

CONFIESO QUE HE MENTIDO


    CONFIESO QUE HE MENTIDO
Iba hacia mi trabajo y escuchaba en la radio a un psicólogo a quien entrevistaban sobre la mentira. Las personas que llamaban para intervenir en el programa se sentían felices de haber "pasado" mentiras a jefes, parejas, padres y profesores.
No pude más que pensar desde cuándo mentimos, cómo mentimos, por qué mentimos. Recordé mi niñez: las historias del Ratón Pérez, del Niño Jesús, de los Reyes Magos, de cuando el periquito de mi casa se ahogó y mi tía Carmen me dijo que se había ido al cielo. También me acordé de cuando les decía a mis compañeritas del colegio que mi papá estaba estudiando fuera del país (que era verdad) para no decir que mis padres estaban divorciados. Asimismo recordé cuando mi amiga Ruth me invitó a comer fondue y nunca le dije que eso jamás lo había probado en mi vida (aquí no mentí, pero no dije la verdad) pues sentía que hacía el ridículo si me “exponía”.  Rememoré instantáneamente mis amores de joven y no tan joven cuando dije "no eres tú, soy yo" para no herir a la otra persona. Es decir: confieso que he mentido.
boca_de_la verdad
Inmediatamente me pasaron por la mente algunos embusteros profesionales a quienes conozco personalmente, o de lejos por ser figuras públicas, y que han mantenido situaciones inventadas, grandes y pequeñas (me refiero a mujeres, hombres, adolescentes y niños). Recordé inmediatamente a mi tío Héctor diciendo que la mentira “tiene patas cortas”, es decir, que no llega muy lejos porque los cuenteros tienen que tener ante todo muy buena memoria, si no quieren ser descubiertos. Decía que una mentira era el comienzo de una cadena de mentiras infinitas para mantener siempre a flote eso que se dice o cuenta. Pensé en aquellos a quienes se miente y descubren en algún momento que les han engañado... yo he estado allí también, ¡he caído por inocente! Me he creído esos cuentos y luego he descubierto con sorpresa que no era lo que me habían dicho. Es decir, he mentido y me han mentido. Y es que hay mentiras para todos los gustos y situaciones: mentiras blancas, mentiras piadosas, mentiras familiares, mentiras amorosas, mentiras colectivas, mentiras históricas. Y ahora, hasta mentiras físicas; sí, así mismo como lo lee. Personas que se reconstruyen de los pies a la cabeza y dicen que nacieron así. Sino simplemente vean la cantidad de personas “producidas” gracias a procedimientos cosméticos que hay por todas partes (sin intención de ofender por supuesto, cada quien con su auto-estima).

¿Flores para aquellos que mienten?
Agrimony para aquellos que lo hacen porque necesitan ser aceptados o lo hacen para evitar confrontarse con su realidad. Esta flor les ayudará a convivir con ellos mismos y estar en paz.
Larch si mentimos porque pensamos que no tenemos capacidad para hacer algo, nos permitirá darle un chance a nuestra auto-estima, fortaleza para intentar.
Mimulus si mentimos por temor a alguien, para que tengamos valentía y seguridad al decir la verdad.
Crab Apple si mentimos (transformándonos físicamente) porque no nos gustamos, para que encontremos lo hermoso que hay dentro de nosotros.
Walnut si mentimos por la presión del ambiente y la de nuestros pares, para que podamos manejar esa susceptibilidad.
Me pregunto si los disfraces son una aproximación imaginaria o ¿son considerados una mentira?  Mejor me quedo con un sabio consejo de mi tío Héctor: “El que no miente se ahorra el recordar qué fue aquello que dijo, cómo lo dijo, a quién lo dijo y cuándo lo dijo”.

FUENTE: inspirulina

lunes, 22 de octubre de 2012

Entendiendo el Sentimiento del Duelo o Pérdida


El duelo es un proceso emocional que implica adaptarnos a una nueva circunstancia de vida. Se relaciona con pérdidas: de trabajo, de un ser querido, de una relación, de una elección presidencial. Este proceso emocional puede estar sazonado con dimensiones de orden moral, filosófica, cognitivas e incluso físicas. Por ejemplo la pérdida de una causa o un ideal, la pérdida de una extremidad, la pérdida de un cargo. Todas ellas pueden tener respuestas fisiológicas (podemos caer en gripes, baja nuestro sistema inmune y somos más propensos a "agarrar" cualquier virus) y también respuestas sociales (apatía colectiva, resentimiento grupal).
ENTENDIENDO EL SENTIMIENTO DE DUELO O PÉRDIDA
La exteriorización del malestar es preferible a la evasión de lo que se está experimentando. Hay fases que pueden determinarse en este tipo de proceso: la primera es el impacto inicial hasta que se logra asimilar el "golpe". La segunda es la negación que viene con un sentimiento intenso de tristeza, aquí es cuando comienza el verdadero luto. La tercera es el duelo en sí mismo, caracterizado por desinterés y ambivalencias ante las situaciones de la cotidianidad, conlleva nostalgia, tristeza y dolor agudo. Va disminuyendo a medida que pasan los días pero puede durar hasta unos seis meses. La cuarta y última tiene que ver con la resolución. Aquí se da la reconexión con la vida diaria y se estabilizan los altibajos de la fase anterior.
entendiendo-duelos
Esto podría leerse, sonar y sentirse como muy teórico... pero no, unas etapas más o unas etapas menos, es lo que todos experimentamos. Los expertos recomiendan aceptar la realidad de la pérdida, experimentarla, permitirse sentir el dolor y las emociones asociadas, adaptarse (aprender a vivir la nueva circunstancia, tomar decisiones, re-invertir en nosotros mismos). A veces quienes sufren este síndrome de pérdida o duelo se pueden sentir frágiles y cínicos. Cuando queremos ayudar, decirles que tienen que superarlo para seguir adelante con sus vidas puede ser contraproducente y empeorar los síntomas.


Sin afán de parecer simplona, hippie (por lo de paz y amor) o bobalicona positiva, me voy a permitir sugerir una vía de acción ante el duelo basada en un re-encuadre cognitivo: AGRADECER. Sí, así mismo como lo lee, agradecer. No es una tontería, tampoco una visión de nueva era, no señor.
Pensar en "eso" o "ese" que hemos perdido desde una perspectiva positiva nos ayuda a superar más rápidamente los estados de desaliento y desesperación. Paso a comentarles lo que hago para trabajar cualquier estado donde decaigo o mis esperanzas se ven mermadas:
  • Piense en 5 cosas que obtuvo de la experiencia de estar con esa persona, con ese ideal, en ese trabajo, en esa campaña electoral. Si dice no encontrarlas... oblíguese a descubrirlas. Trate de hacer este ejercicio por varios días. Es sanador. Va a encontrar muchas cosas por las cuales estar agradecido aún en la pérdida.
  • No retrase expresar el agradecimiento, así sea por Facebook, por Twitter, mentalmente, personalmente, en voz alta en su carro, coméntelo con otros.
  • Note lo que estuvo bien en todo el proceso (de vida, político, de trabajo) en lugar de focalizarse en lo malo (que a veces peleaban, que otros no votaron, que su jefe era un bicho).
Como hacen los monjes budistas, tómese tiempo para respirar: el mismo número de segundos para inspirar que para expirar. Eso calma internamente.
Sobre el caso Venezuela en estos momentos, el profesor Allen Mc Connell de la Universidad de Miami dice sobre el duelo electoral en una entrevista suministrada para la BBC de Londres: "Los pacientes que se recuperan del síndrome de estrés postraumático renacen sabios, más energéticos, y más activos políticamente".

¿Flores para momentos dolorosos?
Rescue Remedy para manejar la crisis de la pérdida. Cuatro gotas cuatro veces al día como mínimo para mejorar la sensación de emergencia, hasta sentirse mejor (una semana, un mes).
Star of Bethlehem para la sensación de vacío o pérdida, nos dará de vuelta el consuelo.
Walnut para la hipersensibilidad y falta de adaptación a las nuevas circunstancias, nos ayudará a fluir.
Willow si nos sentimos víctimas del destino, de la situación, nos ayudará a salir del hueco de la amargura.
Holly si pensamos que quisiéramos matar a alguien, si deseamos mal, si sentimos odio y necesidad de venganza, nos ayudará a restablecer un corazón bondadoso.
Cada uno de nosotros puede necesitar remedios florales diferentes. Los invito a revisar aquí sobre los remedios florales.

Quisiera terminar esta entrada con el Eclesiastés 3, para mí es siempre una oportunidad de reflexionar sobre el vacío y la desesperación:

Para todas las cosas hay una razón y todo lo que se quiere debajo del cielo... tiene su tiempo:
Tiempo de nacer y tiempo de morir;
tiempo de plantar y tiempo de cosechar;
tiempo de herir y tiempo de curar;
tiempo de destruir y tiempo de edificar;
tiempo de llorar y tiempo de reír;
tiempo de lamentar y tiempo de bailar;
tiempo de esparcir las piedras y tiempo de allegar las piedras;
tiempo de abrazar y tiempo para no hacerlo;
tiempo de ganar y tiempo de perder;
tiempo de guardar y tiempo de arrojar;
tiempo de fragmentar y tiempo de recomponer;
tiempo de callar y tiempo de hablar;
tiempo de amar y tiempo de aborrecer;
tiempo de guerra y tiempo de paz.

Aclaro, no soy una persona religiosa pero intuyo que Papá Dios trabaja en formas misteriosas... no nos explica cómo, por eso podemos confundirnos y agobiarnos. Lo que es segurito es que nos bendice a plenitud, no importa la denominación a la cual usted pertenezca mi estimado lector. La esperanza es lo último que se pierde.

Por Marielena Núñez
Fuente: inspirulina