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sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Bipolar?

Para sostener el buen uso y antidepresivos en depresión bipolar debemos establecer como mínimo dos condiciones: Que son eficaces y que son seguros. 

Eficacia.

Para analizar este ángulo del problema debemos intentar clasificar algunos puntos:
  1. Si en la depresión bipolar los antidepresivos son más eficaces que el placebo.
  2. Si son mejores que otras drogas y antipsicóticos usados para el mismo fin.
  3. Se presentan o no la misma eficacia en depresión bipolar que en una depresiónunipolar.
  4. Si hablamos de antidepresivos en monoterapias o en asociación a por lo menos un antipsicótico, aunque este punto es más relevante cuando nos ocupamos de la seguridad.
Los antidepresivos comenzaron a utilizarse para la depresión bipolar dan la década del 60. Los primeros antidepresivos, triciclos, e inhibidores de la monoaminooxidasa, se usaba para todo tipo de depresión, a veces sin distinguir minuciosamente entre la depresión unipolar y la depresión bipolar, mucho menos entre bipolares I y II, y en general solos.
Es así que disponemos de estudios que muestran una eficacia similar en pacientes con depresión bipolar en el marco de un estudio heterogéneo sobre pacientes depresivos, que concluye en la equivalencia entre la moclobemida imipramina.
Esto nos y el abanico teórico de algunas cuestiones. La primera si existe algúnsinergismo terapéutico comprensible desde el punto de vistafarmacodinámicas entre las drogas.
La segunda es si pasaría lo mismo con cualquier asociación de una antidepresivo con un antipsicótico atípico. Sorprendentemente y a pesar de la cantidad de combinaciones posibles entre antidepresivos de última generación y antipsicótico, prácticamente no contamos con investigaciones recientes.

Seguridad.

Los ríos más importantes de la administración de antidepresivos a bipolares son la inducción maníaca, la aceleración del ciclado y la distrofia irritable crónica.
La inducción maníaca, punto principal en que se centra la controversia, puede aparecer no sólo en bipolares sino en pacientes con otras patologías tratadas con antidepresivos, como depresiones o bipolares y trastornos de ansiedad.
En el caso de lo bipolares, por convención se considera que para ser considerados inducción maníaca debe aparecer dentro del ocho semanas siguientes de la administración de los antidepresivos. Si ocurre posteriormente, sería indistinguible de la manía espontánea producto de la historia natural de la enfermedad.
Además los datos de antidepresivos, también pueden provocar la las drogas de abuso, los estimulantes, drogas de uso clínico, antepsicóticos, etcétera. No es bien conocida la fisiopatología de la inducción maníaca por antidepresivos.
Entre los trabajos de investigación en inducción maníaca por antidepresivos en bipolares existen algunos, no muchos, que exploran monoterapias de antidepresivos, mientras que la mayoría estudia a pacientes medicados con antipsicóticos atípico. El uso de antidepresivos en monoterapia en este tipo de pacientes es posiblemente una postura extrema, a la cual no se suele adherir. No obstante, la presencia de estudios de seguridad en estas condiciones testimonia del escaso riesgo de estas moléculas, siempre que sean bien utilizadas. Los trabajos más antiguos no distinguen entre bipolares I y II. Los actuales, en lo que se suelen centrar, contemplan casi exclusivamente bipolares II.
Pero la herramienta que más nos orienta en el uso seguro de antidepresivos en la depresión bipolar son los predictores de intolerancia, fundamentalmente de inducción maníaca, que son los mejores estudiados. Si se evita, o somos más cautos en esta práctica en los pacientes con vulnerabilidad, tendremos pocos inconvenientes.
Desde el campo de la genética, los resultados de un estudio meta analítico fueron ya hay una asociación entre el polimorfismo de la región promotora del transportador deserotonina y la inducción maníaca por antidepresivos en la depresión bipolar.
A pesar de los escasos trabajo que concluyan seguridad en monoterapiaantidepresivos, es de buena práctica la asociación, como lo recomienda la gran mayoría de las guías, algoritmos y consensos de tratamiento. Pero para sostener esto es necesario demostrar efectivamente que protegen, al menos parcialmente de la inducción maníaca por antidepresivos. Efectivamente, desde hace varios años existe al respecto sólidas evidencias para el litio.

Fuente: http://psicologia-terapias.blogspot.com/2012/03/psicologia-tratamiento-de-la-depresion.html

Terapia contra la depresión #Bienestar


Establecer relaciones dialógicas supone cambiar de la relación primaria sujeto-objeto, yo-ello, a la realización sujeto-sujeto, yo-tú, una actitud que no sólo es central en la terapia familiar dialógicas, sino a mucha forma de psicoterapiabasadas en la mindfulness relacionar. Esto sería el resultado de una corriente de percepciones recíprocas demasiado fugaces como para poder ser advertidas, una observación resulta muy útil en la terapia familiar.



En la terapia basada en la mindfulness, el terapeuta regresa de continuo a los cambios y diferencias en sus propias sensaciones. 

Más recientemente se ha desarrollado la terapia cognitiva basada en la mindfulness como forma de tratamiento destinado a reducir la tasa de recaída y recurrencia en la depresión. Los estudios de seguimiento no controlado aplicando una terapia multimodal, no hicieron pese a la insistencia la utilización de factores causantes de la mejora, referencia alguna a la técnica.

Con el tiempo se descubrió una correlación positiva entre la variable distintiva de la terapia cognitiva, la conexión entre los pensamientos distorsionados y las emociones no deseadas, y los síntomas depresivos acompañan a la terapia, sea personal, ya sea como parte de un proceso de supervisión o como una derivación al tratamiento fuera del entorno. Dicho en otras palabras de la perspectiva de la terapia familiar, la formación se ha centrado más en la conceptualización del caso y en la habilidades de intervención, modalidad de hacer, que la persona del terapeuta.

A veces tratamos de separar los diferentes rasgos compositivos de la buena terapia: qué tipo de afirmaciones hace el terapeuta, qué tipo de cuestiones pregunta, cómo las preguntas, con qué tono de voz, la reflexión, la validación y límites.

En la elaboración y corroboración de una determinada marca de investigaciones basada en la mindfulness, como la reducción del estrés basada en la misma, la terapia cognitiva basada la misma y la terapia de aceptación y compromiso, con el objetivo de proporcionar evidencia de que las técnicas terapéuticas concretas básicas funcionan.

En fin, mindfulness y psicoterapia aborda y entrelaza lo que quizás sean los dos temas más importantes de la psicología contemporánea: el descubrimiento de la terapia como un proceso de transformación a través de las relaciones y la presentación en el ámbito clínico de la atención plena o mindfulness.

En este sentido, la expresión de las diferencias, se expresa en una cualidad de intercambio que ayuda al clínico a planificar y responder a las necesidades de su paciente. La atención del paciente sometido a terapia es una manifestación más del desarrollo estable y positivo. La relaciona basadas en la confianza admite implícitamente la posibilidad de errores en ambos sentidos.


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Los ejercicios de mindfulness que no se basan en la meditación, se utilizan específicamente a la terapia dialéctico-cultural y la terapia de aceptación y compromiso.

En la práctica de la mindfulness puede resultar más desorganizadora, aún en los casos de los narcisistas sanos, que no padecen de una patología importante, hablar de, no-yo, en la terapia, probablemente confunda al paciente y le encamine hacia un final de la terapia.

Fueron muchas las revisiones que, en el pasado, trataron de resumir la relación entre las condiciones facilitadoras propuesta por la terapia centrada en la persona y el resultado del cliente.

Retornando claramente a la mindfulness, se basa fundamentalmente en las prácticas y en la estructura de la reducción del estrés para el tratamiento del dolor crónico y en la terapia cognitiva, aplicada para el tratamiento de depresión.

Por otra parte, Camín constituye a equilibrar la modalidad del hacer tan frecuente en los modelos de terapia de pareja y familia, que subrayan la importancia de la acción y de la intervención, con la modalidad del ser, que resulta esencial para estar presentes ante un posible divorcio, por ejemplo, dándose cuenta de cuando y como se convierte en obstáculos para la terapia y de lo que puede hacer para minimizar el impacto. Se trata de un proceso que no aspira tanto a intensificar directamente la presencia. Asimismo, si queremos comprender la importancia que atribuye a la cualidad de la relación terapéutica, es importante empezar entendiendo la orientación hacia las relaciones que el cliente aporta la terapia. El cliente llega la terapia con un problema y se relaciona con el terapeuta como si fuese la persona que se lo va a resolver.

Esta cualidad es pueden ser de gran ayuda para el terapeuta por aligerar la carga. Esto se debe gracias al reconocimiento profundo y la aceptación de esta realidad que nos permite estar presentes de un modo más tranquilo y sereno.

Este tipo de epistemología terapéutica es congruente con las microcomunicaciones de la terapia infantil y con la conciencia del terapeuta de sus propios estados psicológicos, relaciones y cordura, para la salud y el bienestar que deberá estar firmemente asentados, por ende es mucho más que una técnica. Y, como tal, no se agota en la reducción del estrés, o cualquier otra intervención concreta.

En este sentido, se ha desarrollado un aspecto que se adaptan nuestros programas, tanto en terapia de parejas y de terapia familiar, respectivamente.