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jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Eres una Persona Indecisa?


Vivir es decidirse. La toma de decisiones es una tarea implícita en la vida del ser humano desde sus orígenes. En todos los tiempos y culturas el ser humano ha tenido que hacer elecciones sobre diferentes aspectos de su vida cotidiana. En nuestro día a día la toma de decisiones es una tarea que debemos asumir. No hacerlo puede traer repercusiones importantes puesto que la toma de una u otra decisión deja de ser el problema para serlo el hecho de no haberla tomado.
“¿Y si no decido yo?” Algunas veces puedes tener suerte y que las cosas se “resuelvan solas”, pero, lamentablemente, el tiempo no lo pone todo en su sitio tal y como muchos creen. A veces, o lo pones tú o queda descolocado. No tomar decisiones a corto plazo alivia la incertidumbre de la duda, por lo que a corto plazo el problema parece estar resulto, sin embargo a largo plazo puedes tener repercusiones importantes como:
  • Bajos niveles de autoestima.
  • Inhibición social.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Sensación de falta de control sobre tu propia vida.
  • Interferencias a nivel social y laboral.
  • Repercusiones mayores por no resolver el problema.
¿Por qué nos cuesta tomar decisiones?

Tomar una decisión es asumir una pérdida, y a nadie nos gusta perder cosas. Si bien ésta es la esencia de por qué no tomamos decisiones, lo cierto es que no podemos simplificar todos los casos al mismo motivo. En la mayoría de ocasiones, la combinación de los siguientes factores están implicados en nuestras indecisiones:
  • Miedo al fracaso: existen personas que no se permiten el más mínimo error y consideran que siempre deben ser competentes en todo lo que hacen. Por eso, sus decisiones deben ser perfectas.
  • No saber ver varias alternativas: las cosas no son “a” o “b” ni blancas o negras. Sin embargo, hay personas que no ven más allá de las primeras opciones que se les vienen a la cabeza, por eso, nada les convence.
  • Falta de confianza en tus habilidades para resolver problemas: algunas personas entran en bucle. Es decir, una vez que han tomado una decisión vuelven a atrás y comienzan de nuevo todo el proceso para volver a elegir, entrando en un bucle infinitivo asociado con importantes niveles de malestar emocional. Algunos estudios sostienen que si bien este tipo de personas tienen buenas habilidades para solucionar problemas, lo cierto es que no confían en dichas capacidades, no se lo creen. Este hecho se asocia a un bajo nivel de autoestima.
  • Estilos educativos dictatoriales: el modelo paternal autoritario hace que los hijos no reciban un entrenamiento para tomar decisiones a lo largo de su desarrollo personal, por lo que llegan a su vida adulta sin saber decidir. Esto es porque han aprendido a que las cosas ya están decididas por otros.
  • Dependencia de otras personas: puede ser debido a lo anterior o bien al polo opuesto, es decir, a un estilo educativo sobreprotector donde otros se preocupaban en exceso por facilitarte la vida.
  • Estilo evitativo de afrontamiento del malestar: algunas personas rechazan tomar decisiones porque se niegan a aceptar el malestar que puede llevar implícita dicha tarea. De esta manera a corto plazo reducen su malestar, pero a la larga, éste es mayor y además no adquieren herramientas para solucionar los problemas de manera eficaz.
  • Falta de madurez: a veces se fantasea con la situación ideal aún sabiendo que no la llevarías a cabo, no tomando las riendas de la situación y cayendo en un infantilismo en las decisiones tomadas.
  • Tendencia a la procastinación: si lo puedes resolver hoy, ¿por qué dejarlo para mañana?
¿Cómo evitar que otros decidan por tí?
No caer en el problema de la indecisión no pasa por un cambio de conducta puntual, sino por un cambio de actitud hacia los problemas. Para ello, debemos tener una orientación positiva o activa ante las dificultades, lo que supone verlas como un desafío, siendo optimistas respecto a nuestras capacidades para resolverlas. Para ello, debes asumir que una buena toma de decisión requiere que inviertas tiempo y esfuerzo en su solución. Lo bueno nunca es gratis, sino que requiere esfuerzo.
Una buena toma de decisión requiere que inviertas tiempo y esfuerzo en su solución
También debes aceptar que aunque la situación ideal no sea posible eso no quiere decir que la opción tomada tenga que ser mala. Simplemente es distinta.
Por el contrario, aléjate de la actitud negativa al problema. Para ello, no valores la toma de decisión como una amenaza de problemas insolubles, la mayoría no lo son. Mucho menos dudes de tu capacidad para tomar la decisión, pues si tú dudas, harás dudar al resto. Nadie más que tú puede convencerte de tus propias capacidades. Asume también que equivocarse a la hora de tomar la decisión es parte del trato… y de la vida.

Fuente: http://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/emociones-y-autoayuda/prevencion-como-no-dejar-que-otros-decidan-por-ti-7222

lunes, 5 de noviembre de 2012

PACIENCIA Y VALENTÍA


    Querer es poder. Esta frase ha retumbado en mi mente desde que era niña, convirtiéndose en una máxima inconsciente de todos los actos de mi vida. Por alguna razón desconocida o por simple evasión, no me había dado cuenta con auténtica sinceridad de que la paciencia tiene que ver mucho con el famoso dicho..
    La naturaleza está llena de ejemplos de paciencia en todo su esplendor. Basta con observar los gigantes robles que tardaron 25 años en adquirir esa majestuosidad que asombra, o las maravillosas montañas que nos rodean o simplemente los pequeños nidos que poquito a poquito forman los pájaros para cobijar sus crías.
    paciencia-valentia
    Debe ser porque comprende que cualquier proceso lleva su tiempo, independientemente de la voluntad de quien lo observa. Pero, ¿quién dijo que los procesos son rápidos? Me comentó hace algún tiempo una amiga con quien conversaba acerca de mi impaciencia eterna. Nada más cierto.

    En estos momentos en que el país que me vio nacer está pasando por uno de los momentos más importantes de su historia, confieso abiertamente mi dificultad para mantener la calma.
    Sin embargo, al observar tanta manifestación de alegría, de esperanza hacia un cambio positivo, he decidido unirme a esa gran energía colectiva y esperar la clausura de un ciclo que se avecina en una nación en la cual la paciencia ha sido la mejor aliada.
    Así pues, en este momento en el que la calma se para frente a mí altiva y orgullosa, he decidido doblegarme ante ella y ponerla en práctica junto a mi país, porque la paciencia no camina sola, sino que va siempre acompañada de amor y de esperanza. Es como todas las virtudes, un arma poderosa para vencer la cobardía y fortalecer nuestra valentía.
    Cerraré mis ojos, respiraré profundamente y no reaccionaré. Simplemente esperaré a que la paciencia en un absoluto acto de coraje, venza las adversidades y logre con éxito su objetivo después de tanta lucha.

    Fuente: