miércoles, 20 de febrero de 2013

Lo que el otro tiene de mi

Muchas veces hablamos, nos quejamos, criticamos, nos molestamos con lo que dicen y hacen los demás, con su manera de ser, de pensar y de actuar. ¿Cuántas veces hemos expresado con rabia e irritación ¡Es que no l@ soporto!? Seguro que innumerables veces...

Pues esa intolerancia proveniente del ego, que nos hace creer que somos diferentes y que tenemos la perspectiva acertada de las cosas, aparte de poner distancia entre nosotros y los que nos rodean, no nos permite ver que hay algo más en esa acción que nos molesta. Si, solemos ser impertinentes y obstinados, pero si somos capaces de detenernos a ver en nuestro interior hallaremos que en esa actitud hay algo que nos pertenece, algo que no es tan "del otro" y si "más mío" Resulta que todo lo que acontece en nuestro entorno es reflejo de lo que acontece en nuestro mundo interno. Si sentimos que todo el mundo nos critica, debemos chequear cuál es la visión que tengo de mi, mi sentido auto crítico; lo que también tiene que ver con mi autoestima. Si me molesta que varias personas se dirijan a mi de manera prepotente, debo echar la vista atrás y fijarme cuántas veces he tomado esa actitud con otras personas. Veremos que no somos muy diferentes y que por lo menos una vez en la vida (por la medida baja) hemos actuado de la misma forma, así como también debemos tener cuidado en cómo nos estamos tratando primeramente a nosotros. La vida es un boomerang y no hay culpables en esto, como he aprendido de Anaiz y Walter, somos inocentes por no saber hacerlo de otra forma, pero una vez conscientes de ello podemos detectar y detener toda conducta tóxica.

Ahora quiero compartir un ejercicio que he llevado a cabo por recomendaciones de expertos: De cada persona con la que nos relacionemos en esta semana, vamos a tomar lo que éste nos esté mostrando de nosotros mismos y los invito a que cada uno de ustedes comparta lo que éste les hizo experimentar, cualquier cambio o satisfacción.

Por Sanaa Vanessa Saab
@Vanessa_Saab

martes, 19 de febrero de 2013

La pareja sagrada


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Me encanta este concepto porque viene a explicar qué es lo que como esencia humana buscamos en una relación de pareja y al comparar esta búsqueda con los condicionamientos que traemos, es lógico el vacío que experimentamos cuando pasan los años y sentimos que se acaba el amor o que hay que hacer demasiados esfuerzos para revivirlo.
La mente nunca se satisface explicaron recientemente en Caracas Fanny Van Laere y su compañero Gustavo Nizzo justamente en un taller de Pareja Sagrada. La mente siempre quiere más. Logramos el apartamento, los hijos, el carro, la casa en la playa, las vacaciones soñadas, el perro, el jardín, el trabajo genial, pero sigue el vacío.
No sabemos que ocurre, ya logré todo lo que podía lograr “materialmente” por mí mismo o con mi pareja ¿y ahora qué? Ya no hay fuego con el paso de los años, hay frustración porque cada quien está en su mundo, hay foco en los hijos y cuando los hijos se van de casa, dos extraños deben mirarse de nuevo. O peor nos frustramos porque no hay logros de ningún tipo según lo que creemos es el ideal de un hogar.
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La pareja sagrada pasa primero por ser una pareja sana. Y cuando menciono pareja sana, hablo de lo que en integrando la vida defendemos como un valor: una pareja en la que cada miembro se ama, se respeta, se valora, sabe cuáles son sus dolores y está claro cuando los proyecta en su compañero, ha honrado a sus padres, armonizando energías femeninas y masculinas dentro de sí, trabaja en liberarse en sus creencias de no merecimiento para alcanzar su libertad, ama la entidad que forma junto a su complemento y sabe que esta entidad es prioridad. La pareja sagrada es el siguiente nivel. Juntos transforman a su paso, se complementan y su servicio a la humanidad deja huella. La pareja sagrada se ama desde el ser, se ama por lo que juntos son y logran, se nutren del amor incondicional. La prosperidad en armonía viene por añadidura.

Parece fantasía pero cada vez más me encuentro con parejas así. Todas coinciden en que tuvieron primero que encontrarse a sí mismos, ver sus sombras, amarse y respetarse primero para decir No a relaciones que no encajaban dentro de sus valores. Nos enseñaron a quedarnos en el dolor, a permanecer unido a una persona que no es compatible con mis ideales para no estar solos (haciéndonos mutuamente infelices por tremendo egoísmo) a casarnos por muchas razones que no son las de la pareja sagrada. La tendencia es unimos desde la inconsciencia, un día despertamos y nos sentimos vacíos. Queremos que el otro nos ame por lo que somos por dentro, pero resulta que nosotros mismos no lo hacemos. Resulta que nos valoramos por nuestros atractivos físicos o por lo exitosos que somos laboralmente y cuando ponemos estos condicionamientos desde la mente, ya vemos que ésta nunca se satisface. El otro nos va a amar sólo por aquello a lo que nosotros le damos valor. Comienza por ti. Revisa a qué le estás dando prioridad en tu vida, a qué eres dependiente. Mira si realmente te has trabajado suficientemente la autoestima para encontrarte con tu complemento y formar la pareja sana y sagrada. De pronto hay mentiras como “No merezco” y te quedas estancado por repetir patrones que pueden estar desconectándote de la vida. Estás a tiempo de convertir esa relación de pareja en una sana y sagrada y si no es posible seguir tu camino para ser feliz que es a lo que viniste.
 Fuente: http://www.inspirulina.com/la-pareja-sagrada.html

domingo, 17 de febrero de 2013

Una verdad sobre "Extrañar"

En situaciones difíciles solemos extrañar a alguien que ya no está con nosotros. 
Una mujer que pasaba por una situación económicamente difícil, bajo mucha presión, le comenta a su terapeuta que extraña a su ex-esposo, del cual se había divorciado hace casi un año ¿Y qué es lo que extrañas de él? -Le preguntó la terapeuta- Con lágrimas brotando y la voz llorosa respondió: -No lo sé... Realmente no lo sé. Nada en especial, simplemente su presencia, recuerdo las conversaciones que teníamos. Pero lo irónico es que hasta hace días tenía claro, que si el volvía, tendría un "no" por respuesta, pero hoy no estoy tan segura... Y es que ¡yo sé! yo sé que con él no podría haber historia feliz, no respetaría mis gustos, no tendría yo la libertad de ser ni de estar, pero lo estoy extrañando..." -¿No será que, justo en este momento, lo que extrañas de él es la seguridad y estabilidad que te ofrecía en el ámbito económico?- Luego de un silencio- Creo que si es eso. Con él me sentía protegida y segura. No estaría pasando por esta situación si estuviese con él.
En esos momentos, la persona puede no darse cuenta de que lo que extraña no es al otro, sino la seguridad y el apoyo que éste le hacía sentir. Que lo que realmente quisiera tener no es a la persona sino protección. Debemos relacionar los hechos que están sucediendo en el mundo real, con las emociones que nos embargan. De lo contrario, surgirían inseguridades, confusiones, depresiones y decisiones no tan favorables. Por la misma razón es que muchas personas deciden relacionarse afectivamente con alguien que en realidad no aman. Por sentirse protegidas, seguras, a salvo y sostenidas. Cansadas de sacrificarse buscan a una persona que creen que pueda satisfacer esas necesidades básicas que toda persona merece suplir. Pero resulta que una relación sana no se basa en dos personas cojas que buscan que el otro la sostenga. 

De ahí la importancia de escuchar nuestros miedos y no evadirlos. Cada uno de ellos nos muestra un deseo, una real necesidad y una debilidad que podemos convertir en fortaleza. Si esta mujer no tuviese el valor de mirar con ojos de sabiduría su dolor, su temor, yendo como dice Julio Bevione "por el camino del medio" con objetividad, podría tomar una decisión equívoca llevada por su miedo y deseo de protección.

No busquemos en otro lo que sentimos que nos falta, busquémoslo en nuestro interior, esa búsqueda no falla.

Por: Sanaa Vanessa Saab S.
(Todos los derechos reservados)
@Vanessa_Saab

martes, 22 de enero de 2013

AUTOCONFIANZA VERSUS NECESIDAD DE APROBACIÓN


AUTOCONFIANZA VERSUS NECESIDAD DE APROBACIÓN
Todos en algún momento buscamos la aceptación, reconocimiento y aprobación de otros, pero cuando la aprobación se convierte en necesidad más que en satisfacción hay un problema.
Tienes necesidad de aprobación cuando:
  • Te afecta sobremanera que otros opinen diferente a ti
  • Te preocupa demasiado que otros hablen mal acerca de tu vida
  • Pides disculpas constantemente porque sientes que todo lo que haces no está bien
  • Te excedes en tus demostraciones esperando siempre una respuesta de la otra persona
Todas las personas percibimos el mundo de manera diferente, por lo que es inevitable generar desaprobación en los demás.
La mayoría de los problemas que tenemos están relacionados con una evaluación negativa que hacemos sobre nosotros mismos. La falta de confianza surge cuando se piensa que no se poseen los recursos internos o capacidades para resolver una situación. Por el contrario, la autoconfianza se basa en creer en uno mismo más allá de las opiniones que otros puedan tener sobre lo que hacemos y decimos. Vivir la autoconfianza significa apoyarnos en nuestro propio juicio para actuar confiando en nuestras capacidades y aptitudes. Es reconocer el poder interno para tomar decisiones sin temor a equivocarnos.
Acepta que muchas personas piensan diferente a ti y seguramente desaprobarán tus actitudes y opiniones. Si sientes que tienes necesidad de aprobación pregúntate qué es lo que estás buscando realmente ¿Qué sucede con tu niño/a interior?
Comienza por valorarte. Identifica y reconoce lo bueno en ti, lo que te hace diferente y único. La opinión de los demás no tiene porque afectar tu valor personal.
Emite tus opiniones soltando las creencias que puedes afectar a alguien o que te dejarán de querer por eso. Libérate de todo aquello que te hace infeliz, de lo que piensan y dicen otros de ti que puedan afectarte. Reflexiona sobre situaciones o relaciones en las que sientes que te hace falta confianza y asume actitudes diferentes a partir de hoy. Recuerda momentos en tu vida en los que has confiado en ti, que te has sentido seguro/a y mantenlos siempre contigo.

Fuente: http://www.inspirulina.com/autoconfianza-versus-necesidad-de-aprobacion.html

lunes, 21 de enero de 2013

Un post especial para las mujeres casadas. #RelacionesSanas #Apego

Por Sanaa Vanessa Saab.-

Pude ver mi reflejo de hace meses atrás en una joven de 18 años que afirmaba con convicción que cuando la mujer se casa es para únicamente dedicarse a su esposo y a su hogar. Discutiendo el tema, la conversación se convirtió en un debate bilateral entre ella y yo, que muy serias defendíamos nuestros contrarios puntos de vista, sin llegar a la enemistad por supuesto. 

Cuando nos casamos, las mujeres seguimos siendo seres humanos con necesidades, aspiraciones, con proyectos, gustos y metas. En los tiempos de antes la mujer se casaba y se olvidaba de sí misma, no se planteaba proyectos y si lo hacía, los abandonaba. Vivía para alguien más, lo que ocasionó y sigue causando en ellas falta de entusiasmo, de alegría ¡de vida! Además contribuye a alimentar el apego. Y todo esto queridos lectores se nota a leguas cuando vemos amas de casa con bajos estados de ánimo, "sin tiempo para ellas", preocupadas y nerviosas de que todos lleguen a casa y previo monitoreo diario, con depresiones (muchas veces disimuladas)... El caso es que por cultura, machismo o costumbre, la mujer no se da el trato que merece y el resultado sigue siendo el mismo: Mujeres apagadas, relaciones tóxicas...

Amigos, en una relación sana no nos esclavizamos, no nos sacrificamos, no nos minusvaloramos... En una relación sana cada uno de los miembros se ocupa de estar bien emocionalmente, se respetan y consideran para poder hacerlo con su compañero de vida. En un matrimonio sano existen tres lugares: Yo como individuo, la pareja también como individuo y la relación como entidad; y para cada una de esas figuras debe haber tiempo y espacio. Están compuestos por un par de adultos sabios que decidieron unirse para acompañarse en el camino de la vida en armonía, más no fue una unión a conveniencia "El quería hijos y alguien que lo atendiera..."Cuando nos dedicamos exclusivamente al otro y nos olvidamos de nuestra esencia y requerimientos, desde la devoción o el sacrificio, nos estamos encargando de alimentar  el apego, mientras nos secamos por dentro.


Es comprensible que una recién casada no tenga más aspiraciones que dedicarse por completo a su relación, a su hogar, pero es sano realizar alguna actividad para evitar fomentar el dañino apego. Al realizar actividades que nos gusten, que nos motiven, nuestro estado de ánimo será óptimo, vibramos en otra frecuencia, nos volvemos más positivos, enérgicos y alegres, se amplía nuestro foco visor de oportunidades y probabilidades, nos olvidamos del estrés, dejamos de vivir en función del otro, más si vivimos a plenitud y por lo tanto eso mismo daremos a nuestra pareja. Nuestra relación y familia estarán en esa misma sintonía.

El equilibrio consiste en respetarnos y tomar el lugar que nos corresponde en nuestra vida, en el aquí y el ahora. ¿Si no eres prioridad en tu propia vida, crees que en vida de otros lo serás? Hacer en nuestra agenda un lugar para nosotros, donde podemos realizar alguna actividad que nos llene, que nos provea de alegría y que contribuya con nuestro bienestar y crecimiento. Hacer un lugar para compartir en pareja, donde se puedan escuchar, divertirse, relajarse, crecer, conectarse... Si hay hijos, disponer de tiempo para compartir en familia. Y por supuesto, dejar espacio para realizar las ocupaciones que nos correspondan como amas de casas.


No importa lo que hagas, pero ¡que te guste! ¿Desde hace mucho querías escribir un libro? ¿Dejaste un cuadro por la mitad? ¿Haz pensado en un postgrado o tal vez emprender el negocio de tus sueños? ¿Te apasiona la repostería? ¿Te gustan asistir a talleres, quizás el yoga? ¡Hazlo! Siempre se consigue tiempo para lo importante, ¡y en tu vida lo eres más que nadie!

NOTA:
Este estilo de vida, de relaciones, donde se dispone de tiempo y espacio para cada uno de los miembros y a su vez de la entidad: Pareja; es el enemigo número 1 del apego y las relaciones tóxicas.


Ocupémonos de nosotros mismos para estar bien y poder brindar lo mejor, porque nadie puede dar lo que no tiene.