martes, 6 de noviembre de 2012

SI ME GUSTA MI TRABAJO, ¿POR QUÉ ME SIENTO MAL?


Recientemente recibí un correo de Eli Bravo con un link que me remitía a un articulo que hablaba del burnout. Debo confesar que el término resultó ser desconocido para mí. Al indagar en el tema conseguí que se trata de un conjunto de manifestaciones tanto físicas como psicológicas englobadas dentro de una entidad llamada Síndrome de Desgaste Laboral.

No es un término nuevo, comenzó a nombrarse en la década del sesenta en el siglo pasado pero, no fue sino hasta el año 1974, cuando el psicólogo Herbert Freudenberger, a través de un estudio de campo, comenzó a desarrollar el término. Su objetivo era describir aquellos estados físicos y psicológicos que experimentaban ciertos profesionales sometidos a largos periodos de trabajo, que implicaba trato con personas, con una alta carga y exigencia emocional.


Según Freudenberger este síndrome involucraría «(...) deterioro y cansancio excesivo progresivo unido a una reducción drástica de energía (...) acompañado a menudo de una pérdida de motivación (...) que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, modales y el comportamiento general».

La psicóloga social Cristina Maslach lo define como un síndrome tridimensional en el que hay que analizar tres constructos: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal. Muchas veces está asociado al estrés que produce el exceso de trabajo y la sensación de ingratitud ante un esfuerzo continuo no recompensado.

Ahora bien, si me gusta mi trabajo ¿por qué me siento mal?
El síndrome de desgaste laboral se da ante un desfasaje entre las metas autopropuestas y la realidad. Si esta situación se mantiene en el tiempo comienza a producir frustración en el individuo y da origen a una serie de síntomas que afectan la esfera emocional, corporal y conductual del individuo.

¿Cómo sospechar si lo padecemos?
burnout
Debemos identificar los siguientes síntomas:

  • En el plano corporal: palpitaciones, taquicardia, cambios en la tensión arterial, contracturas musculares, dolores de cabeza frecuente, inapetencia, disminución del apetito sexual, trastornos en el sueño, entre otros.
  • En el plano emocional: actitud cínica, aburrimiento, indiferencia, trastornos de concentración, depresión.
  • En el plano conductual: abuso de drogas, actitud violenta, aislamiento.
Lo primero que hay que hacer es reconocer los síntomas y aceptarlos. La licenciada en psicología Mirta Dall´Ochio plantea que debemos hacernos las siguientes preguntas:
  • ¿Tomo el trabajo como centro de mi vida?
  • ¿Me siento agotado al final del día?
  • ¿Valoro mis actividades recreativas?
  • ¿Los valores de la empresa coinciden con los míos?
  • ¿Me siento reconocido?
  • ¿Me respeto en los descansos correspondientes?
Si luego de autoevaluarse llega a la conclusión de que padece de burnout, es hora de poner en marcha un cambio en su vida. Redimensionar sus metas de tal manera que armonicen mejor con la realidad es un buen comienzo. Considere que el trabajo es importante, mas no el único o el más importante rol de su vida. Si no logra por sí solo algún cambio satisfactorio, busque la ayuda de un profesional especialista en el manejo de la ansiedad y el estrés patológico.

Fuente: http://www.inspirulina.com/si-me-gusta-mi-trabajo-por-que-me-siento-mal.html

VOLVER A LA AMISTAD


por MAYTTE
Muchas veces, sin darnos cuenta, nos vamos volviendo interesados, materialistas e infelices por causa de la pérdida del calor humano. El amor incondicional motiva la solidaridad, la amistad y la familiaridad. A través de él encontramos la fortaleza para vencer nuestros temores y debilidades para levantarnos y continuar trabajando por el bien común.

Por esto, la amistad se convierte en  una de las relaciones más cálidas e importantes que podemos llegar a experimentar. Cuando es verdadera; es decir, alimentada con amor incondicional y deseos puros, buenos y desinteresados, puede durarnos toda la vida. Inclusive puede llegar a resistir mudanzas, cambios, distancias, desacuerdos y silencios largos, pues lo único que necesitamos como amigos para retomar la amistad es una disculpa sincera, la expresión de afecto y la importancia que tiene para nosotros la relación que mantenemos y ya... como por arte de magia y del cariño verdadero, todo vuelve a estar como al principio.

Hay personas que cuando necesitan la ayuda o el favor de un amigo no dudan en contactarle, aun cuando ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se comunicaron. Si el otro es un amigo verdadero, inmediatamente le responderá y si no lo hace, en lugar de recriminarle, deberían reflexionar y hacer algunos cambios en la dinámica que mantienen con los demás, para favorecer el contacto y la relación.

Ciertamente hoy en día se ha vuelto más complicado reunirnos para compartir, pero aún quedan todos los medios tecnológicos que nos facilitan el contacto.

Uno de los eventos más gratificantes es el reencuentro con los amigos, para divertirnos, escucharnos, recordar, reír juntos o apoyarnos si fuese necesario y para acompañarnos a vivir de tanto en tanto.

Por eso, te sugiero que si tienes un amigo que siempre busca reunirlos o está pendiente de ti, le respondas con gratitud aunque solo sea una pequeña frase cariñosa, para que no se canse de hacerlo y para que el cariño se mantenga entre los dos.

Tres claves que pueden ayudarte a mantener la amistad
Toma la iniciativa. En lugar de esperar a que el amigo de siempre los llame y trate de reunirlos... toma tú la iniciativa y anima a los demás a hacerlo de vez en cuando.

Elabora una lista especial. Escribe los nombres, teléfonos y correos electrónicos de todas tus personas queridas, incluyendo sus fechas de cumpleaños o aniversarios cuando son una pareja y comunícate con ellos al menos un par de veces al año.

Muéstrate incondicional. Si te llaman aún sin haberlo hecho por un largo tiempo, en lugar de quejarte o reclamarles, salúdalos con cariño y muéstrate dispuesto a compartir o a apoyarlos. Los que te contestan de esta manera son tus verdaderos amigos, los que te aceptan y te quieren de verdad.

Fuente: http://www.estampas.com/cuerpo-y-mente/mente-y-espiritu/121028/volver-a-la-amistad

ESTE MES NO OLVIDES:


Por MAYTTE 

1. Ser optimista
Todas las mañanas, párate frente al espejo del baño, mírate fijamente a los ojos y repítete: "Hoy será el mejor día de mi vida". Convéncete de que la vida te sorprenderá, cambia la expresión de tu cara, dibuja en ella una sonrisa amplia, trata de conservarla todo el día.


2. Hacerte un cambio de imagen
Córtate el cabello, cámbiale el color, ponte una camisa diferente, cambia de perfume, inicia un régimen alimentario, ve al gimnasio y sonríe. Reconoce todas las cosas positivas que también te suceden y aprende a valorarlas. Disfrútalas y apóyate en ellas para salir a la superficie de tu vida cuando te sientas desanimado y pesimista.



3. Evitar sentirse víctima de las circunstancias
Recuerda que tú eres el arquitecto de tu destino y que depende de tu conciencia, responsabilidad y elecciones la posibilidad de cambiar y mejorar tu estilo de vida. Haz algo concreto para salir del cansancio que te agobia y que borra la sonrisa de tu cara, que agacha tus hombros, dobla tu espalda y te aumenta unos años.



4. Practicar el perdón
Una vez más te recuerdo que practicar el perdón de forma consciente y desde el amor, te dará la liberación del peso de la carga emocional que has llevado durante tanto tiempo. Anímate a hacerlo, con voluntad y con el deseo de poner todos tus asuntos afectivos en orden y en paz.



5. Aligerar tu equipaje
Deshazte de las creencias negativas que te limitan y de las actividades que no te gustan. Olvídate de estudiar contaduría si no eres bueno para los números. Todos tenemos un don, encuéntralo y dedícate a compartirlo. Cambia tu manera de interpretar la vida, abre tu mente, atrévete a ir más allá, aprende, practica y disfruta de la aventura de cada día



6. Dejar de preocuparte
Comienza por hacer una lista con todos tus asuntos pendientes. Afrontarlos y resolverlos uno a uno hará que te liberes de la preocupación por no haberlos terminado o por las consecuencias que esto traerá para ti. Recuerda no asumir más compromisos de los que en realidad puedes cumplir, para no sentirte preocupado y tenso la mayor parte del tiempo. Asume la gerencia de tu vida.

Fuente: http://www.estampas.com/cuerpo-y-mente/mente-y-espiritu/121104/este-mes-no-olvides

DOMANDO LA PEQUEÑA AMBULANCIA QUE LLEVAMOS DENTRO


DOMANDO LA PEQUEÑA AMBULANCIA QUE LLEVAMOS DENTRO
Desde pequeñita vi a gente servicial a mi alrededor. Mi mamá era una ambulancia en el mejor sentido de la palabra, siempre estaba socorriendo a alguien en necesidad, tanto familiar como desconocida. Se tomaba a pecho el ser enfermera, además era presidenta del club de fans de la difunta Florence Nightingale. No, no era una cantante de rock o de hip hop, fue una dama británica precursora de la enfermería que usaba capa y cofia... una suerte de súper heroína de esas de la Legión de la Justicia. Mi madre era más buena que el pan, y podía compartir lo suyo con quien lo necesitara. Como casi me críe en la residencia médica (los dormitorios) del Hospital Vargas de Caracas, desde temprano en mi vida conocí a mucha gente buena que siempre estaba en onda de ayudar en el sufrimiento de otros. Así que servir y apoyar es algo fluye naturalmente en mi ADN.
Eso me ha causado situaciones a veces conflictivas conmigo misma por no saber establecer límites ni saber decir simplemente NO. Me he encontrado en reuniones de multiniveles (desde ventas de enciclopedias hasta cosméticos pasando por productos para adelgazar), religiosas, políticas, festivas, de amistad, de corazón... por no saber cómo decir que no estoy interesada, por ayudar genuinamente o simplemente por no herir susceptibilidades.
ambulancia
También por ser considerada he podido meter la pata hasta la rodilla y luego tener que esconderme para no pasar vergüenza. Ejemplos me sobran: ¿quieren algunos pocos? En mi regreso de Montevideo a Caracas vi a una pareja que me parecía de "edad dorada" que me conmovió. Estaban esperando detrás de mí en la fila para abordar el avión. La aeromoza dijo que las personas mayores o con dificultad de movilización podían pasar a una fila más corta. ¿Qué hice yo? Pues les invité a pasar primero. Consiguientemente los pasaron casi empujados. Se veían molestos por mi sugerencia de "ayudar". Luego supe que no eran de esa edad y hasta creo que la doña estaba ofendida por mi falsa percepción. ¿Qué necesidad tenía yo de hablar? En ese mismo vuelo otro señor, del mismo rango de edad, se sentó a mi lado. Normalmente no doy chance a establecer una conversación porque el sonido de las turbinas del avión me narcotiza, pero me agarró de imprevisto... se le cayeron los anteojos y yo fui a recogerlos. ¿Quién me lo pidió? Nadie. En pago por la buena acción.... me evangelizó por cinco horas y media del vuelo. No pude decir ni pío, no paró de hablar. Creo que ahora puedo ir al cielo con vestidito y zapaticos blancos. En otra ocasión, tuve un encuentro cercano con una persona invidente: traté de ayudarlo a cruzar la calle porque lo sentí perdido en medio del tráfico caraqueño. Casi me agarró a bastonazos porque lo había sacado de su mapa de coordenadas sin preguntarle, le trastorné su GPS natural. Otra vez en un supermercado una señora estaba tratando de sacar/cargar sus víveres y se me ocurrió agarrarle las bolsas por cortesía (¿qué estaba yo pensando?) y la dama pensó que la quería robar, bueh!... la gente anda medio paranoica con el tema de la seguridad en mi país. ¿Anécdotas familiares y las de corazón? Me las voy a ahorrar, no terminaría esta entrada.

Ayudar porque nos sale espontáneamente o porque lo sintamos deber no es siempre bien recibido. Hay que domar a la pequeña ambulancia que llevamos por dentro.
¿Flores para las ambulancias?
Centaury para establecer límites en relación al servicio, de manera de no someternos o relegar nuestros intereses por los de los demás.
Oak para darle la justa medida al sentido del deber y de la responsabilidad, respetando nuestras necesidades personales.
Red Chestnut para ocuparnos en lugar de preocuparnos, cuidaremos sin ansiedad a quienes amamos.
Ser ambulancias puede generarnos escenarios incómodos, bien porque no podemos decir que no fácilmente o porque nos excedemos sin necesidad. Es buena idea pensar antes de actuar o de querer ayudar... a lo mejor el otro no quiere ser ayudado. Todo en su justa medida.

Fuente: http://www.inspirulina.com/domando-la-pequena-ambulancia.html

¿PODEMOS CONECTARNOS EN PROFUNDIDAD CON LA NUEVA PAREJA SIN SANAR VÍNCULOS CON LAS ANTEIORES?

Por Sanaa Vanessa Saab

No me gustan las frases del tipo: "Te mereces algo mejor" o "Sólo permanece lo que en verdad vale la pena" Siendo así, si tu llegaras a tomar la decisión de terminar con una relación ¿No vales? ¿No eres lo suficientemente buen@ para ese otro? ¿Quienes somos nosotros para determinar quién es bueno y quién es malo; quién es mejor y peor? ¿Quienes somos nosotros para juzgar si alguien vale o no la pena? Hablar de esta manera solo refleja rabia y resentimiento.


Para empezar, nadie es bueno ni malo en su totalidad. Todos tenemos luz y sombra. Segundo, "Vale la pena" es una expresión que manejamos libremente sin saber el significado real. Y es que esa frase implica sacrificio, dolor y esclavitud que estamos dispuestos a soportar por "algo" a cambio. Y yo desde hace poco dejé de compartir esa filosofía de Amor con Sufrimiento. Como dice Coelho, para disfrutar del arco-iris debemos aprender a bailar bajo la lluvia: ¿Dónde habla de tormentas, rayos y centellas... De maltratos, ofensas, falta de respeto a la personalidad, a los pensamientos y sentimientos; de la opresión...? De ahí que conviene analizar si se está en medio de una relación tóxica, pero ese ya es otro tema.

Pienso que simplemente merecemos a alguien que nos ame incondicionalmente y podamos darle lo mismo; merecemos alguien compatible con nosotros, alguien con quien compartir en armonía el camino de aprendizaje llamado "vida" por el tiempo que dure, quien te acepte tal y como eres hoy y que tu puedas ofrecerle la misma incondicionalidad... Simplemente eso.


Si tratas con resentimiento, odio y desprecio a tus antiguas parejas -ya sea mental, emocional, verbal o físicamente- estarías cosechando semillas malas, almacenando agua sucia en tu corazón. Agua que contamina las presentes y futuras relaciones y que vienen de vuelta a ti como un boomerang. 

Reconocer que cada uno dio lo mejor de sí, asumir tu responsabilidad sobre lo que no funcionó entre ambos y aprender las lecciones que te dejó (Lecciones espirituales y emocionales, más que sociales) hace que superemos más rápido y mejor esas situaciones.

Honrar a tu antigua pareja es entender que él o ella actuaron en base a las emociones que estaba experimentando -como a todos nos pasa- y que, como dije anteriormente, cada quien dio lo mejor que podía dar en esa relación. Por eso, se merece tu comprensión. Sino dio lo que tu esperabas, es porque no lo tenía, así como tú no tenías eso que quizá esa persona esperaba de ti.

Darle el debido reconocimiento te permite crecer ante lo sucedido y no construir sobre escombros, que al final lograrías una edificación frágil e insegura. Recuerda que todo es energía, lo que sientas por esa persona te envenena o vivifica a ti. 

Honrar a la pareja anterior constituye varios pasos adelante en tu evolución, ya que trasciendes el ego, aprendes que todos somos vulnerables y que tenemos derecho a equivocarnos, que todo lo que sucedió tenía que pasar tal cual para que pudieran llegar a ti las lecciones que te corresponden y dejas el paso libre para nuevas y benditas experiencias. Tu antigua pareja fue un maestro para ti, así como tú lo fuiste para él o ella. Falta que decidas comprender las enseñanzas, sino lo haces, la vida te repetirá la lección hasta que lo hagas, inclusive si es necesario cambiar de maestro. Una vez aprendida la lección, pasarás de grado así que te queda cerrar el viejo libro y comenzar uno nuevo.

Para sanar el vínculo con la antigua pareja: "Lo siento, para mi también fue muy dificil. Yo te amé mucho. Lo que te regalé te lo di con gusto. Tú también me has dado mucho y eso lo honro y lo guardo en mi corazón. Por lo que no funcionó entre nosotros yo asumo mi parte de responsabilidad y a ti te dejo la tuya. Y ahora te dejo en paz"
Párrafo tomado del blog Despertar y Crecer de María Guadalupe Buttera.